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Los lunes al sol

EDITORIAL.

EDITORIAL. La visita de la presidenta de la Junta puede verse medio llena o medio vacía: mero gesto político de cortesía o respaldo real a Jerez.

Un año después de ser investida presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz ha cursado al fin visita institucional al Ayuntamiento de Jerez, con su correspondiente firma en el libro de honor de la ciudad. Por lo precipitada de la convocatoria y lo mucho que han aguantado los periodistas hasta la comparecencia pública de la lideresa socialista no parece que fuese una cita demasiado planificada ni prevista con tiempo en agenda. Hay que remontarse a octubre de 2010 para encontrar la última visita de la presidencia del Gobierno autonómico al Consistorio de la quinta ciudad andaluza en población. Entonces fue el expresidente José Antonio Griñán el que, 18 meses después de acceder al cargo, pisaba los pasillos de Alcaldía para entrevistarse con la exalcaldesa Pilar Sánchez. Durante su primera etapa como presidenta, entre el verano de 2013 y marzo de 2015, Díaz apenas sobrevoló Jerez sin llegar a tener contacto con su ‘casa grande’. Una ciudad, conviene no olvidar, decisiva en los ajustados resultados electorales que obtuvo en la primavera de hace un año.

Consciente de la siempre inestable situación interna del partido a nivel provincial y de las decisiones trascendentales en torno a las inversiones de la Iniciativa Territorial Integrada (ITI) que han venido aislando al mayor municipio de la provincia desde su diseño en Cádiz, la presidenta ha querido retratarse especialmente con la alcaldesa, Mamen Sánchez. No en vano, fue ella la que la animó a presentarse en las últimas municipales y la que finalmente la autorizó para que gobernase en franca minoría en contra de otras voces discordantes dentro del partido. El encuentro, así las cosas, puede verse medio lleno o medio vacío. Esto es, como una escenificación de un respaldo real de la cúpula regional del partido a la compleja labor que Sánchez y su equipo vienen desempeñando desde hace diez meses al frente de una de las plazas más complicadas de la región; o como un mero gesto político con brindis al sol incluido.

La visita puede verse medio llena o medio vacía: mero gesto político de cortesía o respaldo real de la Junta a Jerez

El anuncio de un rimbombante centro de excelencia, innovación e investigación del motor con cargo a la ITI no puede sonar más que a gran titular vacío de contenido o, como mínimo, a simple declaración de intenciones. Hace menos de un mes ni siquiera se esbozó esta posibilidad en el encuentro sobre la ITI que mantuvo en el Ayuntamiento la alcaldesa con el delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz, Fernando López Gil; y el teóricamente ambicioso proyecto, por descontado, no ha estado acompañado de concreciones en cuanto a contenido, presupuesto y plazos, el mínimo exigible. Además ha anunciado inversiones para potenciar el Guadalete como punto de referencia del turismo de naturaleza -hay un protocolo firmado en 2008 para ello del que nunca más se supo- y para exprimir Jerez como cuna del flamenco -la Junta nunca apostó por el proyecto de la Ciudad del Flamenco, contribuyendo a su defunción-. 

In extremis –la convocatoria tuvo lugar el domingo a última hora de la tarde-, la reunión con la alcaldesa y el encuentro con los concejales en el salón noble municipal ha servido también para ‘vender’ inversiones educativas y sanitarias que hace años que tendrían que haber sido realidad, así como para subrayar un clásico que ya todos sabemos: Jerez tiene mucho potencial. Un enorme potencial que contrasta con el hecho de contar con la mayor tasa de paro de las grandes ciudades andaluzas, en torno a un 40%. 

En octubre de 2010, Griñán abandonó el Ayuntamiento abucheado por protestas de toda índole, incluidos los ex empleados de Delphi -muchos de ellos de la ciudad con más paro de España- a los que la Junta ofreció pocas salidas pese a las promesas. En aquel momento prometió una Ciudad de la Justicia, apoyo al Gran Premio y hasta un tranvía. De estos proyectos, como de tantos otros, nunca más se supo. Este lunes al sol la ciudad ha recibido a Susana Díaz desangrada socialmente, envenenada políticamente hasta el tuétano y solo alterada por las pequeñas alegrías que reporta una economía de eventos tan precaria como insuficiente. Como para fiarse a estas alturas de tanto bombo y platillo.

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