Feminismo

“Los hombres musulmanes siguen al profeta en lo que les da la gana”

La marroquí Siham Zebda, profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la UCA, habla del éxito del feminismo árabe con motivo del 8M y sitúa a la mujer entre "la tradición y la modernidad"

Ya hace seis años que Siham Zebda vino a España para hacer un doctorado tras terminar sus estudios de máster en Relaciones Internacionales Euromediterráneas en la Universidad de Tánger. La investigadora, oriunda de esta ciudad de Marruecos, parte del equipo de investigación i+D+i España sobre seguridad y fronteras exteriores europeas en el área de Defensa y miembro del círculo Jean Monnet de Inmigración y Fronteras, es profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Cádiz. Como especialista en relaciones internacionales y conocedora de la situación de la mujer acude a las charlas relativas a la mujer que organiza el Aula Atenea del Ateneo de Jerez y cuya programación se extiende a lo largo del mes de marzo. “Yo siempre digo que ojalá todos los días fueran Día de la Mujer, 8 de marzo“, comenta la ponente antes de empezar.

Siham Zebda, sabedora de la confusión que crea entre numerosas personas los conceptos de “árabe” y “musulmán”, comienza su ponencia advirtiendo sobre una realidad a veces ignorada: no todos los países árabes son totalmente musulmanes, ni todos los musulmanes son países árabes. De esa forma, explicó que hablar del mundo árabe es hablar del Magreb y de los países árabes, sin incluir a Turquía, otomanos, y a Irán, persas, mientras que hablar de Islam es hablar desde Bosnia, en Europa, hasta Maldivas, en la India, la propia India, con muchos millones de musulmanes, o Indonesia, que de hecho pese a su alejada situación geográfica es el país con más musulmanes del mundo. “La situación de la mujer es muy distinta en todos estos países musulmanes, es por eso que yo me centro en la de los países tradicionalmente árabes que reúnen una serie de características”, advierte tras ilustrar la realidad del Islam en el mundo mediante un mapa. “En el Líbano, que es un país árabe, también hay otras realidades religiosas y tenemos que ser conscientes de esas circunstancias”.

Siham Zebda explica los conflictos abiertos en temas de igualdad en Túnez o Marruecos. FOTO: MANU GARCÍA.

En esa línea, la tangerina enumera varios de los conflictos abiertos en países como Marruecos o Túnez, entre los que se encuentra el debate sobre la herencia o la poligamia. Siham cree firmemente en que la situación desfavorable de la mujer en las sociedades conservadoras de los países árabes obedece precisamente a una mala interpretación del Corán y del Islam, y en la continuación de una serie de tradiciones que en su momento, con los condicionantes de la Arabia del siglo VII tenían al menos un sentido y que en el siglo XXI no lo tienen. “Se ha malinterpetado mal el Islam, donde se ha utilizado la religión por motivos políticos, económicos y sociales con otros intereses“, señala.

Para la investigadora, la poligamia fue una forma de “proteger a las mujeres” en una vida muy diferente en el desierto de Arabia hace 1.300 años, donde los hombres iban a la guerra y dejaban a sus familias solas si fallecían. “Era una forma de apoyarse mutuamente, al igual que el hecho de que la herencia recaiga entre los varones, algo que en la actualidad no tiene ningún sentido”, señala, al tiempo que explica que hoy está totalmente prohibida por ley en países como Marruecos, pero que hasta hace poco era una realidad muy preocupante.

Siham Zebda en el Ateneo de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

Sobre el tema de la herencia, a través de su caso particular familiar, en la que no tiene ningún hermano varón, explica que para heredar las propiedades de sus padres cuando fallezcan, en la línea sucesoria tiene preferencia su tío. “Mis padres reconocen que es injusto pero luego también dicen que Dios así lo ha querido”, comenta, al tiempo que señala los avances en materia de igualdad de Marruecos con respecto a otros países árabes. “En Marruecos la ley es más restrictiva y está basada en la sharia pero tenemos una sociedad más liberal y, sin embargo, en Túnez, que es un país laico, hay en muchos casos una realidad aún más conservadora“, explica. A ese respecto, se enorgullece del levantamiento de las mujeres en todo el mundo árabe, que cree que está generalizado, así como la consecución de sus derechos, tan dispares. “Hasta hace un año las mujeres no podían conducir en Arabia Saudí, que es el país más conservador y machista del mundo árabe, pero lo cierto es que ahora pueden”.

Y es que para Siham feminismo e Islam no sólo no son conceptos aislados, sino ligados, especialmente por las enseñanzas del Corán y de Mahoma, el profeta, que cree que en muchos aspectos son poco conocidas. En el Corán hay un capítulo que se llama “Mujer” y al Islam le debemos el derecho de reconocimiento de la propiedad, del trabajo y de tener una vida espiritual e intelectual”, cuenta, para acto seguido dar cuenta de que el Islam no es una religión machista, y que desde el primer momento de su concepción rompía los patrones. A través de una “historia de amor del siglo VII” la marroquí hace un acto de pedagogía con el público presente en el Ateneo de Jerez. “Jadiya, que tenía 47 años y era una de las mujeres más ricas de Arabia, tenía muchos negocios cuando le hablaron de un chico joven que tenía 24 años y que le iba muy bien de comerciante, pero que era pobre y hacía negocios con las caravanas de otra persona”, narra.

“Cuando a ella le hablaron de ese chico, le llamó a su casa y le ofreció trabajo para que le llevara los negocios. Luego de tres meses, con lo que tardaban las caravanas en desplazarse, ese joven volvió a su casa, le explicó cómo le fue y ella se enamoró”, dice, para hacer una breve pausa. “Viene una amiga suya y cuando le cuenta que se ha enamorado de ese joven, le dice: ¿Cómo te has enamorado de una persona tan joven y pobre, tú que tienes 47 años y eres rica? A ella no le importaba, a él también le extrañó, pero hablaron, porque a ninguno les importaba que ella fuera rica y él pobre”, concluye, bajo la atenta mirada de los presentes. “Jadiya se casó con Mohamed, que es el profeta, es Mahoma… si los musulmanes tienen que seguir a ese señor que con 24 años, pobre, se casó con una mujer de 47 años, rica, que alguien venga a explicarme cómo es eso de que la mujer musulmana tiene que ser sumisa“, replica indignada. “Esto es producto de la mala interpretación a lo largo de la historia. Lo que sucede es que los hombres musulmanes dicen que siguen al profeta, pero siguen al profeta en lo que les da la gana“.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *