Sociedad

Los estudiantes que amaban a los burros, y hasta les hicieron cuenta en ‘Tinder’

Un proyecto de la Universidad de Cádiz ofrece ideas a la ONG 'El refugio del burrito', que recupera a estos animales en un 'santuario' en Málaga

El profesor David Selva tenía en mente un proyecto original para sus alumnos de Creatividad Publicitaria, del grado de Publicidad y Relaciones Públicas de la UCA. Pasar de los encargos académicos ficticios a una cuenta publicitaria real, con una buena relación con el cliente. Que no fuera una empresa, por eso de no regalar el trabajo, y que tampoco fuera una ONG demasiado grande ni demasiado lejana para poder mantener el contacto directo. Así, Selva encontró ‘El refugio del burrito’, una ONG afincada en Málaga que rescata a estos animales de situaciones del todo indeseables, y les buscan, incluso, nuevos hogares.

El rol de estos animales en la sociedad, otra de las cuestiones tratadas en las campañas publicitarias de los alumnos de la UCA.

La UCA ha albergado este jueves la presentación de los proyectos ante un jurado compuesto por publicistas, profes y dos miembros de la ONG. Muchas de esas campañas, para recordar. Es el caso, por ejemplo, de una propuesta basada en la creación de una aplicación que conecta a gente con burros. El fin, fomentar el apadrinamiento de los animales, por cantidades módicas. Se llama ‘Donkey Finder’, ‘Buscador de burros’, pero en su concepto se explica más bien como Tinder para burros. Pasas imágenes y eliges el que más te guste. Surge el amor, y el amor consiste en financiar los proyectos que necesita la protectora malagueña.

Rosa Chaparro, encargada de Comunicación de ‘El refugio del burrito’ está encantada. “Ese Tinder nos ha encantado, para que la gente adopte, y todo, porque nos ha ayudado a ver desde fuera. Les van a hacer cuentas en esta red social, que tiene muchos usuarios. En general, la iniciativa nos ayuda a enganchar a la generación más joven, nos llevamos muchísimas ideas, mucho conocimiento y mucha vitalidad”. Otro de los proyectos que les ha encantado son unos ‘poster’ de ‘Burro busca curro’, al estilo de los anuncios callejeros de ofrecimiento de servicios laborales. En el fondo, una propuesta para repensar el rol de los burros en la sociedad. Alguno de los animales rescatados por la ONG, venían, por ejemplo, de ejercer como burrotaxis en pueblos de sierra, en situaciones de auténtico maltrato cuando llegado el caso lo tuvieron encerrado durante siete meses porque no podía transportar por problemas en sus cascos.

Como indica David Selva, muchas propuestas iban en la línea de revertir los estereotipos asociados. “Existe todo un universo simbólico que relaciona a estos animales con la estupidez, la flojera… Había una propuesta consistente en subvertir los refranes”. Y eso derivó en una campaña que conseguía darles la vuelta. “Hemos encontrado mucha diversidad de ideas, es muy fresco, y aunque les hemos dado poco tiempo para preparar las campañas, el tiempo que luego tienes en las agencias publicitarias, se han implicado muchísimo. Estamos muy contentos, porque por más que se diga a veces de que si los jóvenes no se implican y demás, no es para nada así”.

Una de las campañas, que juega con algunas expresiones y refranes relacionadas con estos animales.
Una de las campañas, que juega con algunas expresiones y refranes relacionadas con estos animales.

El primer objetivo del certamen era que la campaña ganadora se realizara en la ONG, que cuenta con 140.000 seguidores en Facebook y pertenece a una red mundial de lucha por los burritos. Sin embargo, desde la protectora indican que “vamos a poner en marcha muchas más, muchas más ideas. Hay un reggaeton dedicado al burro que, seguro, se va a volver viral”. La canción, creada y producida por los alumnos, aún no se puede publicar, como muchos detalles de las ideas lanzadas por los estudiantes. “Ha salido tan bien”, indica David Selva, “que podemos estropearlo si lo vamos contando ya”. Estén atentos. Cualquier día pueden encontrar el amor en Tinder. Y que al otro lado esté un bisnieto de Platero, la mascota de Juan Ramón Jiménez. Quién sabe si al poeta de Moguer le habrían gustado estas formas tan contemporáneas de defender a estos animales. Quizás no. Pero claro, JRJ nunca tuvo oportunidad de escuchar reggaeton. De haber sido así, quizás, lo habría compartido en Facebook.

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