Opinión

Los de Vox nos quieren quitar el pan con aceite

La ultraderecha ha puesto sus cartas sobre la mesa. La investidura de un gobierno de la Junta alternativo al PSOE, un fenómeno inédito en los casi 40 años de autonomía andaluza, está en peligro. Lo que parecía a priori una tarea fácil para Partido Popular y Ciudadanos se ha convertido en un quebradero de cabeza. La formación con representación parlamentaria menos votada en las elecciones del pasado 2 de diciembre es la que manda. Vox tiene la batuta.

Recuerdo hace unos años cuando al calor del nacimiento de la formación morada, el futbolista bético y en aquel momento de la Fiorentina, Joaquín Sánchez, dijo que “los de Podemos nos quieren quitar las gambas y el jamoncito”. “¿Eso cómo va a ser, carajo?”, replicó en tono de broma. La declaración del portuense causó un revuelo mediático y para algunos fue la manifestación de que el miedo había cambiado de bando. Me da la risa. ¿Miedo? ¿Bando? Y ahora? ¿Los de Vox nos quieren quitar el pan con aceite?

Eso parece. Los de Santiago —Abascal, no Matamoros— y la España que amanece quieren que los niños y niñas andaluces dejen de tomar pan con aceite el último día escolar de febrero. Quieren acabar con la estereotipada y folclórica estampa que ha contribuido a crear el PSOE desde la Junta —el pan con aceite andaluz es una maravilla, aunque el Día de Andalucía debería ser oportunidad para profundizar en el autonomismo y en la historia de nuestra tierrra—, y lo quieren con el único objetivo de negar su propia existencia como sujeto político. La formación ultraderechista exige como uno de los puntos para apoyar la investidura de Juanma Moreno el cambio de la festividad del Día de Andalucía del 28 de febrero al 2 de enero, el día en el que “culminó la Reconquista”, dicen en el documento presentado por su comisión negociadora, en alusión a la Toma de Granada por los Reyes Católicos. De esa forma, una formación a la que han votado 395.978 andaluces, el 10,97% de los votantes, quiere decidir por todos los andaluces cuál es la festividad de su comunidad autónoma, contraviniendo con sus intereses tanto los principios constitucionales como los recogidos en un Estatuto de Autonomía aprobado en las urnas. En el país del qué dirán, la derecha constitucional debería preguntarse qué dirán sobre esto en Europa.

Lo que nos viene a decir Vox es que con tan solo el seis por ciento de los electores andaluces —casi tres millones de andaluces no fue a votar el 2D— puede manejar a su antojo los designios de una autonomía que se hizo a sí misma con cientos de miles de andaluces en las calles y dos millones y medio de andaluces en las urnas el 28 de febrero de 1980. Y lo que le viene a decir al PP y a Ciudadanos, que tanto se llaman a sí mismos constitucionalistas, que también es posible romper España por la derecha. Y no en Cataluña, sino en Andalucía. Café, sí. Y pan con aceite, también. Para todos. Porque es lo que los andaluces y los españoles decidieron en las urnas. Si no estáis de acuerdo, convocad un referéndum. ¿O es que vais saltaros a la torera las leyes para romper Andalucía?

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Un comentario

  1. Qué caos de artículo! La situación es clara. Los diputados de VOX son necesarios para investir al futuro gobierno PP-Cs. Es lógico que VOX plantee sus condiciones para dar su apoyo. Si al PSOE o a Adelante no les gustan, lo tienen muy fácil; solo tienen que abstenerse en la votación de investidura. Lo mismo que hizo Sánchez para investir a Rajoy.

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