Opinión

Los asesinos de la radio local

Las estrellas han matado la radio local. Por eso me pongo de los nervios cuando veo el mal uso que han hecho y hacen ayuntamientos como el de Jerez y Cádiz de sus emisoras municipales. Tienen recursos y tiempo, mucho tiempo de emisión. Y no lo digo por los actuales gobiernos sino por los anteriores. Si quisieran, cuestión de voluntad política, cada una de ellas podria ser un hervidero de iniciativas, de música, de historias. Y por falta de periodistas, o comunicadores, no será en el caso de Jerez. La tira, oiga usted. Con que cada uno que trabaja para la estructura municipal hiciera un programa multimedia la parrilla estaría a tope, con coste cero (gran detalle). Bueno no doy más ideas, que se las apropian gratis.

Yo quiero información local, porque yo estoy harto de radiofórmulas y estrellas que han acabado convirtiendo las emisoras en postes repetidores. Habría que revisar una a una todas las licencias, ver si cumplen la ley, los requisitos bajo las que fueron concedidas y luego depurar responsabilidades, sin miedo. Yo quiero dar los buenos días a Jerez con unas bulerías o un viejo rock & roll, dando las noticias como lo hice en los buenos tiempos de Radio Popular, Radio Jerez (si les contara), con energía y música. Pero ahora no hay casi tiempo para los de la tierra.  Y hay mucho miedo. Y encima las arcas públicas están a dos velas, así que o patrocinan o trabajas a precio de saldo. Y no.

De todas formas no crean que todos son asesinos de la radio local. Hay algunos a los que salvo porque sus programas consiguen lo que necesito, un bálsamo, cachondeo, música y buena información. Cuantas buenas tardes estos meses atrás escuchando a Carles Francino en La Ventana y a Javier del Pino los fines de semana. La radio, ay la puta radio que me gusta, aquella SER que acojonaba a políticos de baja estofa, a veces sobresale en la actual y entonces la velocidad me puede, me voy a las redes, a la web, al escenario de internet, a presenciar la obra, sus personajes, dramas o sainetes. Joder que estrés. Droga dura sin limitaciones. Consuman buena radio, por favor.

Os dejo, me espera Maggie May, en versiones de M-Clan y de Rod Stewart. Fue uno de los primeros discos que pude comprar, fue en una tienda de la calle Francos, Suinve. Ahora solo tengo que ir a Spotify, buscar el último disco de los chicos de Carlos Tarque o del viejo y adorable Rod, cascos y a escribir, mi deporte favorito. Nada es seguro en los tiempos que corren, con lo que a disfrutar todo lo que se puede y a apartar sin contemplaciones a los personajes tóxicos, esa casta maldita de impresentables que te desvía de tu objetivo vital: amar y ser feliz, hasta donde se puede. Times waits for no one.
 

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