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Las reformas que el país etc.

Lo que sucede no puede ser descrito, pues se aleja de lo que ha sido la democracia en Europa en las últimas décadas. Y se acerca a la selva, a la devaluación de derechos, a la desregulación, la forma de economía que necesita más regulación

Lo que sucede no puede ser descrito, pues se aleja de lo que ha sido la democracia en Europa en las últimas décadas. Y se acerca a la selva, a la devaluación de derechos, a la desregulación, la forma de economía que necesita más regulación

El Congreso está rodeado. En el momento en el que accedo a él, de vallas policiales, de furgones policiales, de policías. En el patio del Congreso, punto en el que la prensa y los diputados fuman, compadrean y se obsequian con canutazos, también hay más poli de lo usual. Impiden el contacto. Dicen que te apartes. Todo está un tanto enrarecido. Hay cierta tensión e incomodidad. La sensación es que nadie juega en casa. O, lo que es lo mismo, que esto es una casa nueva, y que nadie se ha acostumbrado aún a las novedades.

Empieza la sesión. Pastor pide un minuto de silencio contra la “violencia de género”. Están renovando el lenguaje. El lenguaje no sólo es una manera de aludir a la realidad. También es una manera de elidirla. Los cambios lingüísticos, en política, suelen evitar cambios reales. Habla Rajoy. Lo de siempre y varios preciosismos. Preciosismo 1: deja claro que “este gobierno ha venido a gobernar”. Por lo mismo, preciosismo 2, deja claro que, quien le vota, le apoya y ejerce un compromiso más allá de esta votación. Así es, de hecho. Este no es un sistema parlamentarista. Tradicionalmente, los parlamentos locales se eclipsan tras votar Ejecutivo. Un Ejecutivo, por aquí abajo, tiene mayor tramo que en otras culturas. Tiene, de hecho, casi todos los tramos. Preciosismo 3: sintetiza, esta vez de forma más condensada, cual será su política. No entrará en conflicto con Europa. Y no entrará en conflicto con el concepto preconstitucional de soberanía nacional. Es decir, asumirá las indicaciones de la Comisión, y desoirá peticiones sociales y territoriales. O, lo que es lo mismo, estará all day long en conflicto. Posiblemente, la opción Sánchez, derrotada con gol en propia meta, consistía en lo mismo, pero con mayor amabilidad. No fue posible ni siquiera eso, un indicativo, tal vez, de la que se avecina.

Interviene Hernando/PSOE. Facilitarán la investidura por responsabilidad de Estado. El Estado, a su vez, es ese irresponsable que ha dejado a la sociedad abandonada a su suerte, progresivamente desde 2010, rompiendo, con ello, el pacto social. Interviene Iglesias, ejerciendo de jefe de la oposición, y tirando cables discretos a ampliar el conflicto fuera del Congreso donde, de hecho, ya ha finalizado. Interviene Rivera, de C’s, él único partido del Tripartido que se comporta como si esto no fuera una fatalidad, sino una juerga. Una suerte de Reformismo Shore. Interviene Rufián, el tipo más libre del Congreso. Sabe que ha venido aquí a no hacer nada, por lo que no tiene nada que perder. Es extraño que, con la que está cayendo, nadie haya llegado a la misma conclusión que él. Quizás es la única solvente.

PNV, que necesita la política –el foralismo, la única forma remotamente próxima al federalismo permitida, necesita un interlocutor, que hace años que no emite–, informa de su NO. Las transferencias del Estado a las autonomías, conviene recordar, finalizaron en 1981, con la LOAPA. Se fueron produciendo después, de manera irregular, a través de los pactos de Gobierno con PNV y CiU. Hace años –¿2007? ¿El Nou Estatut? ¿El descubrimiento de que PP puede gobernar sin CiU ni PNV?– que ni siquiera existe esa forma ademocrática de contacto con la autonomía.

Finaliza Hernando/PP. Una concesión del PP a su público, a través de la enumeración habitual de grandes éxitos, y la exhibición de la victoria, el gran trazo personal de la derecha española, que no sabe ganar, que sólo sabe vencer. Hoy, en fin, lo ha vuelto a hacer. Se abre una nueva etapa. ¿Qué etapa es?

La portada del El País de hoy lo explicaba. Es “Una etapa para las reformas que España necesita”. El de hoy era, por cierto, el primo del titular de cuando la abdicación de JCI –“El rey abdica para impulsar las reformas que pide el país”; desde ese titular de 2014 hasta la fecha, por cierto, fue legislada la Ley Mordaza–. Y quizás, lo que está pasando es eso. Sea lo que sea que se necesite, sea lo que sea que se haga, no puede ser descrito, pues se aleja de lo que ha sido la democracia en Europa en las últimas décadas. Y se acerca a la selva, a la devaluación de derechos, a la desregulación, la forma de economía que, paradójicamente, necesita más regulación. “Las reformas que España necesita”, “las reformas que pide el país”, inconfesables, indescriptibles sin tomar partido, ya irán siendo comunicadas, como hasta ahora, por el complejo político-comunicativo, que también nos explicará lo que es la Ley, el orden, la moderación, el enemigo, y otros radicalismos que adornarán toda esta cesión absoluta de soberanía por parte de un Estado que, como su nombre indica, la añora, por lo que la ejercerá sólo y con todo su rigor contra sus territorios y contra su sociedad.

Se inician las votaciones. El PSOE hubiera muerto tras ellas si, está mañana, Sánchez no hubiera creado la percepción, sumamente incierta, de que, dentro del PSOE, puede haber otro. Estaban previstas 14 negativas del PSOE/PSC. Han salido 15. Una diputada de Palencia se ha agregado al NO en el último momento. Otra diputada del PSOE se ha abstenido “por imperativo”, dijo. Votar por imperativo es, no solo una aberración, sino una ilegalidad. No se puede obligar a un diputado a votar. O, en el trance, la tradición local es que el diputado no lo diga en voz alta. Supongo que el suceso no se traducirá en un titular. Supongo que tampoco se recurrirá la votación. Tras la votación accede a la Presidencia el líder de un partido que, en otra cultura política, judicial y mediática, no existirían. O no en esta situación.

El Congreso, enrarecido, está rodeado por vallas policiales, por policías y, ahora, por una nutrida concentración humana. Llevan pancartas en las que se lee la palabra NO. Dentro, hay personas que votan por imperativo, y lo encuentran normal. Quizás es la primera reforma que el país etc. 

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