Provincia

Las ovejas de Guillermo desaparecen dos días después de que la Junta ordenara sacrificarlas

El jubilado algecireño al que la Administración andaluza acusa de tener una explotación clandestina denuncia el robo de los animales

Las ovejas de Guillermo Cana, el jubilado de Algeciras al que la Junta de Andalucía abrió expediente por tener una explotación por tener una explotación clandestina, han desaparecido. El algecireño ha denunciado ante la Policía Nacional el robo de sus cuatro ovejas, tres chivos, una cabra y un carnero, a los que el Gobierno andaluz sentenció a muerte al considerar que constituían un peligro para la salud pública.

Mientras Guillermo estaba realizando unas compras junto a una de sus hijas, las ovejas han desaparecido, según pública el diario Europa Sur, tras lo que ha interpuesto la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional. Los familiares creen que, debido a la repercusión que ha adquirido el caso, hay quien ha podido sustraer a los animales para evitar que sean sacrificados.

La Junta de Andalucía, al certificar que Guillermo carecía de certificado veterinario que asegure que las ovejas estén en buen estado, lo que consideró como una falta grave por tener una explotación ganadera con animales sin identificación.

“La Junta de Andalucía tiene la posibilidad, atendiendo a las circunstancias epidemiológicas de la zona, de realizar analíticas a los animales antes de sacrificarlos. Sorprende por tanto que, estando la provincia de Cádiz declarada indemne de brucelosis y tuberculosis por la Unión Europea, por lo que la posibilidad de que estos animales estén infectados es nimia, desde la OCA se utilice este argumento para dictaminar la muerte de estos animales, en un afán exclusivo de preservar este galardón un año más, con independencia de determinar la veracidad de la ausencia de estas enfermedades en la provincia”, se quejaban desde el Partido Animalista Pacma, que apoya a Guillermo.

Los animalistas criticaban que ni su equipo jurídico, ni la concentración de protesta frente al edificio de la Junta en Algeciras, ni los vídeos de personas solidarizándose con Guillermo, ni la petición jurada de vecinos y conocidos, ni las 12.000 firmas recogidas para evitar su sacrificio, habían conmovido a la Junta, que seguía adelante con el sacrificio de los animales.

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