Desde mi trastero

Las orejas del lobo

Parece que la noche del domingo algunos políticos españoles le vieron las orejas al lobo en forma de barba de Abascal. El ascenso del partido de la ultraderecha ha surtido un efecto balsámico sobre las actitudes levantiscas y fratricidas de la izquierda española que se ha puesto manos a la obra con una laboriosidad digna de elogio y como nunca antes se había visto.

Y es que las elecciones del pasado 10N han clarificado el panorama político español para lo bueno y para lo malo. La ciudadanía ha dejado de las vanidades a quien había abandonado su posición natural, caso de Albert Rivera y su Ciudadanos. Rivera ha hecho las maletas a la velocidad de la luz convencido de que los tríos sólo funcionan en la música y que él había interpretado una partitura equivocada. Tras de sí deja un rosario de errores políticos encadenados que tuvieron su momento cumbre en la foto de Colón y los sucesivos acuerdos de gobierno en los que ha participado la ultraderecha de una manera u otra. La utopía del sorpasso ha devorado sin piedad las ambiciones políticas de aquel joven catalán que vino a Madrid a hacer las Américas y ha dejado a su partido como “los últimos de Filipinas”. Dicen que ha sabido irse, yo más bien creo que sus electores de antaño han sabido echarlo y él ha intentado aquello tan socorrido en estos casos de hacer de la necesidad virtud. Como dijera Rubalcaba, en España sabemos enterrar muy bien.

Por otro lado el ascenso de la ultraderecha ha venido a marcar la jornada electoral. Podrían hacerse mil interpretaciones diferentes de lo que se veía venir pero no dejarían de ser variaciones sobre un mismo tema que no es otro que en España, junto a los electorados fieles a las siglas políticas sobre todo los partidos más clásicos PP y PSOE, existe lo que podríamos llamar el “partido de los cabreados permanentes”, que unas veces es capaz de votar a la izquierda “radical” y cuatro años más tarde a la derecha más extrema como acaba de ocurrir, pasando mientras tanto por las fauces anaranjadas de Ciudadanos, una especie de viaje a ninguna parte que ojalá no sea un viaje sin retorno.

Pero una vez pasado el día después, ese lunes al sol cargado de sonrisas y lágrimas, es hora de dejar de llorar sobre la leche derramada, y eso es lo que han debido entender Sánchez e Iglesias que ni cortos ni perezosos han pisado el acelerador del gobierno de coalición. Sánchez ha debido superar de la noche a la mañana su predisposición al insomnio y el líder de Unidas Podemos ha adquirido una facilidad pasmosa para abrazar socialistas insomnes. Todo sea por la estabilidad institucional de una España que aún se rige por los Presupuestos generales aprobados en tiempos del ministro Montoro y a los que Maria Jesús Montero ha exprimido hasta la saciedad de manera magistral. Ahora queda lo más difícil, cuadrar las cuentas de la aritmética parlamentaria en unas Cortes Generales más fragmentadas que nunca. Como diría un taurino: “Al toro maestro”, con permiso del monopolio de Santiago y cierra España…

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Comentarios

  1. A ver. Lo primero, lo transparente, intelectualmente honesto y respetuoso con los lectores es que usted firme sus artículos de opinión señalando claramente que es senador del PSOE por Cádiz, porque tampoco es usted tan famoso y archiconocido como lo fue Lola Flores y los lectores tenemos derecho a saber quién es usted y qué intereses representa. Es sólo conociendo su condición de senador del PSOE como se puede entender su disparatado y descafeinado análisis político del acuerdo del abrazo del oso socialista con Podemos. Vayamos por partes.
    ¿Qué dato económico muy importante se ha conocido en octubre y qué representa? Usted lo sabe muy bien: el aumento de la cifra de parados en casi 100.000 demandantes de empleo, un dato desastroso que representa que la crisis económica ya está a las puertas, como acaba de reconocer la Comisión Europea que ha rebajado la cifra de crecimiento del PIB español para 2020 nada menos que el 0,4%, cosa que el gobierno socialista en funciones ha aceptado sin rechistar.
    ¿Qué va a tener que hacer el gobierno socialista (cualquier gobierno español que se formase) en 2020? También lo sabe usted muy bien. Tendrá que implementar necesariamente las políticas impopulares de recortes presupuestarios, de austeridad, de subidas de impuestos y de profundización en la reforma laboral que dicte Bruselas. El coste de la crisis lo pagarán, como siempre, la clase media y las clases populares; no se hará el necesario macrorrecorte del superestado del bienestar de la casta política a la que usted pertenece.
    ¿Qué consigue Sánchez al pactar con Iglesias un gobierno de coalición? También lo sabe usted muy bien. Además de acallar las voces críticas internas sobre el grave error de haber repetido elecciones para perder cientos de miles de votos, para empeorar, lo más importante que consigue es desactivar la oposición de Podemos por su izquierda cuando tenga que implementar esas medidas de austeridad anticrisis, oposición de izquierda que habría sido su mayor peligro sin duda alguna. Mientras Podemos esté en el gobierno no sólo tendrá que cerrar el pico ante los recortes que, sin duda, vendrán, sino que tendrá que votar a su favor; y ahí será donde Podemos se termine de desangrar electoralmente a la mayor gloria del vicepresidente Iglesias.
    ¿Quién saldrá beneficiado electoralmente si ese gobierno de coalición PSOE-Podemos finalmente se constituye? Nuevamente, también lo sabe usted. VOX será la única fuerza política parlamentaria que capitalizará la oposición a las medidas de recortes presupuestarios y subidas de impuestos a las clases medias; será el único partido que se oponga a los recortes y vote contra los mismos, será el único que exija el recorte de ese superestado del bienestar de la casta política extractiva a la que usted pertenece, de las autonomías inútiles, de los organismos redundantes, de los chiringuitos y será el gran beneficiario político.
    Quienes usted, con la característica y desvergonzada falta de respeto a los votantes que tienen nuestros diputados y senadores que sólo le deben sus escaños al favor de los mandamases de sus partidos corruptos, denomina “partido de los cabreados permanentes” son sólo aquellos votantes ingenuos (como todos quienes votan pensando que sus votos algo cambiarán en este sistema corrupto) que, al menos, tienen la dignidad y la decencia de no regalar su voto a partidos corruptos e inútiles, a nadie, y votan en cada ocasión a quien consideran que mejor defenderá sus intereses y los de España; esos electores están cada vez más cerca de asumir que sus votos nunca valdrán para nada importante y que la única opción verdaderamente democrática es no votar a ninguno de estos partidos del sistema, porque sólo con una abstención masiva se conseguirá cambiar el sistema electoral y desmontar la casta política extractiva que usted representa tan bien.
    No desprecie la inteligencia de los lectores, no nos cuente cuentos y no se avergüence de firmar sus artículos como lo que es, como senador del PSOE, que así se le entenderá mucho mejor.

  2. Lamento mucho que no sepa usted que llevo dos legislaturas sin ser senador del PSOE ni de ningun partido y que estoy fuera de cualquier cargo público. A veces conviene estar al día antes de hablar, un saludo

    1. No tiene que lamentarlo; ni a mí ni al 99% de los gaditanos nos interesa lo más mínimo saber quién es el senador del PSOE (o de cualquier otro partido) por Cádiz; ¡para lo que sirven! Usted sí que lamentará haber perdido el chollo. Pero eso no le exime del deber de transparencia de firmar sus artículos de opinión como exsenador del PSOE, que así también se le entenderá mucho mejor.

      1. Y usted quien es? Pq por lo visto habla usted en nombre del 99 % de los gaditanos…le han votado para ello?
        Creo que el señor Gonzalez Cabañas se ha ganado el derecho de firmar su artículo como
        Le venga en gana…es fácil, sino le interesa abra otro artículo!!!4

        1. No hablo más que en mi propio nombre; pero eso no es óbice para que diga un hecho constatado que es una verdad como una catedral: haga una encuesta al azar entre los gaditanos (o entre los electores de cualquier otra provincia española), en la calle, a ver cuántos saben los nombres de sus diputados y senadores y luego me cuenta el resultado. No hace falta que me lo diga, ya se lo digo yo, pues se han hecho estudios sobre eso: casi nadie los sabe ni les interesa saberlo, como es lógico en un sistema electoral tan poco representativo. ¿Lo entiende ahora?
          El Sr. González Cabana puede firmar sus artículos de opinión política como quiera, inclusive con seudónimo; pero cuando se ha sido senador de un partido y se opina públicamente sobre alguna cuestión política (especialmente si es atinente a ese partido) lo ético, lo habitual en las democracias consolidadas y en los medios independientes, es informar a los lectores de esa circunstancia, no esconderla, porque el lector debe estar avisado del posible sesgo del autor; es una cuestión de respeto intelectual a los lectores. ¿Lo entiende ahora?
          Por supuesto, abriré los artículos que me parezca a mí y haré los comentarios que considere pertinentes; tenga por seguro que no va a ser usted quien me diga qué he de leer ni qué he de escribir. ¿Lo entiende también ahora?

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