La cara Hache

Las mujeres como excusa

Lo de que el Trofeo Carranza vaya a disputarse entre equipos femeninos tiene dos lecturas

Lo de que el Trofeo Carranza vaya a disputarse entre equipos femeninos tiene dos lecturas. Una positiva y otra negativa. Por un lado siempre es buena noticia que las mujeres se conviertan en protagonistas de algo en lo que siempre han tenido el protagonismo los hombres. El fútbol se ha considerado siempre un deporte masculino y ya era hora de que se le empezara a dar cierta visibilidad a los equipos femeninos. Los conjuntos formados por mujeres logran infinidad de éxitos en este deporte y la mayoría están silenciados. A esto hay que añadir que cualquier mujer que quiera introducirse en este juego ha tenido que pasar por momentos duros, ha tenido que escuchar insultos y comentarios que no vienen a cuento o ha sufrido desigualdades con respecto al otro género. Incluso cuando se trata de un mismo club, incluso cuando el club tiene dinero, las diferencias entre el equipo de ellos y el de ellas son abismales. Por eso siempre es de agradecer que un equipo de fútbol compuesto por mujeres tenga un sitio mayor que el que suele tener.

Pero después de todo esto viene lo negativo de que el Trofeo Carranza vaya a ser femenino. Es una excusa. Lo de que sean mujeres quienes vayan a jugar este torneo veraniego tan histórico evidencia que se trata de una competición que se encuentra en decadencia. ¿Hay que creerse que el presupuesto destinado a esta edición será el mismo que se destinaba cuando lo jugaban hombres? Cada año el Carranza ha ido degradándose. Lejos quedan los tiempos en los que los equipos que lo luchaban eran de categorías superiores. En los últimos años ha resultado complicado conformar el cuarteto que lo iba a disputar. Los equipos cada vez eran de menor categoría. Y ahora se ha bajado tanto el listón que se ha llegado a optar por que sean ellas quienes lo disputen. Y me refiero a bajar el listón en cuanto a tener que ir a lo económico. Porque en cuanto a calidad del juego este año puede ser igual de bueno o mejor que si lo disputasen hombres. Tampoco hay que dejar pasar el machismo de algunos de los aficionados a este deporte. No es por generalizar, pero lo cierto es que en las aficiones del fútbol los machistas están muy presentes. De ahí que todo apunte a que la venta de entradas no vaya a ser muy exitosa (Por cierto, quiero animar desde aquí a las mujeres a acudir al estadio). Con el previsible poco éxito de las entradas desde el Cádiz C.F. tendrán la excusa perfecta para que con el paso de los años el Trofeo Carranza deje de celebrarse. Culparán a la edición femenina del fracaso. Un fracaso que viene de años atrás. Y si vuelve a celebrarse una edición masculina se darán golpes en el pecho diciendo que por poco que hagan ya es mejor que el año que lo protagonizaron ellas.

Sirva esto para reivindicar todo lo relacionado con la mujer y el fútbol. Probablemente me deje muchos aspectos en el tintero debido al desconocimiento de todo lo que hay detrás de la industria. Pero como ejemplo de reivindicación no solo están las jugadoras. Están las entrenadoras y las árbitras. También periodistas, fisioterapeutas y preparadoras físicas. Ellas son otras de las figuras que no encuentran el hueco que se merecen en este sector.

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Comentarios

  1. El fútbol femenino no ha estado “silenciado” por ninguna conspiración machista; la cosa es mucho más simple: el fútbol femenino no le interesa al gran público y, en consecuencia, genera muchísimos menos ingresos por publicidad, que es de lo que viven los clubes, la Liga y los medios; lo resumió magistralmente Nadal en su respuesta a una pregunta capciosa y envenenada de una periodista feminista, ¿lo recuerda? En general es un fenómeno ineludible porque en casi todos los deportes la condición física es determinante (aunque no lo sea todo) y, por evidentes razones fisiológicas, nunca (salvo contadísimas excepciones) un encuentro deportivo femenino podrá ofrecer el mismo nivel de espectáculo que uno masculino, no digamos ya un torneo o un campeonato o una liga; al margen de que la afición a los deportes de masa sigue siendo mayoritariamente masculina, porque las mujeres tienen mayoritariamente otros intereses, cosa que en sí misma no es ni buena ni mala. Esas circunstancias se agudizan en el caso de un deporte tan físico como es el fútbol. Ahora hay una clara campaña en los medios públicos (que no viven de la publicidad, sino de nuestros impuestos) para meternos hasta en la sopa el fútbol femenino, pero es una campaña abocada al fracaso, pues el fútbol femenino despierta el mismo interés (siendo benévolos) que un partido de tercera regional de fútbol masculino. Al final, en una democracia el pueblo manda, y al pueblo futbolero lo que el gusta de verdad es el fútbol masculino, qué se le va a hacer. Cómo estará de devaluado el Trofeo Carranza para tener que recurrir al fútbol femenino. No se preocupe, no necesita ponerse la venda antes que la herida con este artículo; todos sabemos que el Trofeo Carranza no fracasará por culpa del fútbol femenino, sino que es justo a la inversa: el fútbol femenino protagonizará el Trofeo Carranza porque esa competición hace ya años que fracasó.

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