Feria del Caballo

Las mayores, las supervivientes de la ‘resaca’ del puente

Crónica del martes de Feria del Caballo, donde la tercera edad es la protagonista de una jornada de transición entre el festivo y el Día de las Mujeres

“En cuanto esté morá me voy pa mi casa, ¿tú me vas a acompañar?”, pregunta Pepi Castaño, jerezana de 76 años de edad y del barrio San Pedro, que descansa en uno de los bancos del Real del González Hontoria, rodeada de alguna de sus amigas. “¡Me he bebido dos jarras de cerveza!”, espeta mientras intenta ponerse en pie. Es la última del grupo de 18 mujeres del coro de La Milagrosa que van camino de una terraza en busca de café.

Son las 18:00 horas. El bochorno del sol no se marcha, pero el viento de levante apacigua las altas temperaturas. Aun así, poca afluencia en una jornada de resaca tras el puente de la Feria del Caballo, donde los mayores son los únicos supervivientes en el recinto del González Hontoria. “Tengo cuatro trajes de gitana, uno para cada día. Hoy hemos venidos el coro, mañana miércoles y el jueves también vendremos juntos. Y el viernes, con la familia”, dice Pepi con las manos en jarras.

Pepi Castaño durante la entrevista el martes de Feria. FOTO: MANU GARCÍA.

Se detiene, y en un abrir y cerrar de ojos se despista. Pierde a las amigas. Alza la mirada hacia delante, y las visualiza. “¿Dónde vais?”, grita. “A tomar café”, le responde una. “¿Café? Yo no quiero café?”, replica Pepi. “Pues te sientas y te tomas lo que sea”, le devuelven. Es la hora del café y las terrazas que rodean el Real se llenan de mayores con tazas en la mesa, como si de la hora del té inglés se tratara. A las puertas de la caseta de González Byass otro grupo de amigas aguarda unos minutos antes de dirigirse a por un poco de cafeína.

Ellas son Betty Cossío, original de Cochabamba (Bolivia); Emilia Liaño, jerezana criada en Barcelona; Lore Capote y Teresa García, ambas de Jerez; Marian Ángeles, natural de París (Francia); Toñi Martínez, de Almería; y Mari Carmen Martínez y su hija Mari Carmen Pérez, procedentes de Córdoba. Todas se conocen desde hace más de una década, del barrio del Altillo —donde ahora residen todas— y de la asociación de vecinos Palos Blancos.

De izquiera a derecha: Toñi Martínez, Betty Cossío, Marian Ángeles, Mari Carmen Martínez y su hija Mari Carmen Pérez, Teresa García, Lore Capote y Emilia Liaño. FOTO: MANU GARCÍA.

Llevan desde las 13:00 horas en la Feria. Pero llevan viniendo juntas desde el sábado del encendido del alumbrado. Este martes han comido en Los Andaluces, dicen. ¿Y los maridos? “Los maríos se dejan en casa, o es lo que creemos nosotras”, ríe Mari Carmen Martínez. “Los maríos sujetan na ma que la barra, no bailan…”, dice otra y se parten todas de la risa. Todas coinciden en que es una experiencia diferente ir con amigas.

“Nos montamos en los coches de caballos, bailamos sevillanas, nos deslenguamos, cogemos el puntito…”, expresa Emilia, quien hace unos días soltó la muleta tras una operación en una pierna. “No me pierdo la Feria”, asegura. “Ahora su muleta somos nosotras, ¿vale?”, espeta una del grupo. “Ella solo se menea un poquito, no baila, es lo único que le ha prohibido el médico”, comenta otra. La mayoría están cansadas, pero todavía les queda Feria. No tienen hartura y no han parado desde que se inaugurara hace ya cuatro días.

Una mujer mayor cantando y jaleando en la Feria. FOTO: MANU GARCÍA.

“Nos encanta vestirnos de gitanas, antes muerta que sencilla”, incide Mari Carmen, al tiempo en que su hija saca la pierna del vestido y enseña unas deportivas negras. “Tengo los pies destrozados. Pero aquí se viene aunque una esté con 40 de fiebre. La Feria es sagrá, como la Semana Santa”. Todas coinciden en que “esta es la mejor Feria de Andalucía“, y eso que algunas de ellas vienen de Córdoba o Almería. “Pero escúchame, es mejor que la de Sevilla también, eh”, aclara Mari Carmen Pérez.

Desde la asociación de vecinos, las veteranas han aprendido a hacer mantones, flecos, a hacer trajes de gitanas o a bailar sevillanas. Es por ello que, donde se reúnen, tienen marcada en roja la fecha de la Feria en el calendario. Y hoy no es su último día, les espera también este miércoles, eso sí, con trajes renovados. Las mayores no descansan. Bueno sí, se toman un respiro en la hora del café y luego, vuelta al albero, a los enganches, al rebujito con hierbabuena y a lo que más buscan: bailar sevillanas.

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