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“Las madres somos cristales: con un golpe nos hacen añicos, pero nadie nos puede arañar”

La directora de Down Jerez Aspanido, Juana Zarzuela, recibe el premio Meridiana que otorga el Instituto Andaluz de la Mujer por su larga lucha en pos de la igualdad de oportunidades.

La directora de Down Jerez Aspanido, Juana Zarzuela, recibe el premio Meridiana que otorga el IAM por su larga lucha en pos de la igualdad de oportunidades.

“¿Seremos capaces nosotras, un grupo de mujeres, de llevar esto que es tan fuerte, tan difícil hasta el final?”, se preguntaba una y otra vez Juana Zarzuela en la década de los 80. Ahora, hace apenas unas semanas, el Instituto Andaluz de la Mujer reconoció la labor que Zarzuela —y la organización que ella misma dirige, Down Jerez Aspanido—, realiza en pos de la igualdad de oportunidades y sobre todo, por aquellas mujeres que sufren una doble discriminación: por género y discapacidad intelectual, otorgándole el premio Meridiana a la igualdad. Las personas con síndrome de Down no están exentas de la cultura machista, todo recae en la educación, ya que “ellos extrapolan los mismos comportamientos que ven en su casa”, incide Zarzuela, a lo que luego concreta: “Hemos tenido que pulir muchas aristas: No, esto que lo haga la niña, dicen. ¿Por qué? Barrer vas a barrer tú igual que lo hace la niña”. 

Juana Zarzuela nace, quizá por la gracia de las hadas —entes en los que cree fielmente—, el 21 de marzo de 1942; fecha que además de ser el inicio de la primavera, es el Día Mundial del Síndrome de Down. Vive desde pequeñita en el barrio de Santiago, pero cuenta que su niñez la pasa en un cortijo con sus abuelos: “Yo hasta los diez años escuchaba crecer la hierba”. Allí aprende el valor del esfuerzo, a ser responsable y a disfrutar del trabajo, valores que tal vez la llevaron a estudiar Magisterio. Maestra del más puro franquismo, Zarzuela consigue sortear la imposición educativa del momento ejerciendo primero en las barriadas rurales, aquellos centros escolares olvidados por el régimen, como por ejemplo El Mojo. Así, como ella misma relata, podía disponer de cierto margen de maniobra a la hora de impartir la materia, ya que las escuelas rurales unitarias no estaban graduadas. No obstante, a los pocos meses, pudo escoger un colegio de Jerez y decidió regresar a la ciudad.

Es en la década de los 70 cuando empieza a tener relación con niños con capacidades diferentes, alumnos que entraron en su parvulario sin que existiese todavía una Ley de Integración. La directora de Down Jerez Aspanido destaca sobre todo la figura de Mariele Rider, pionera en la educación especial en la ciudad y de la que tomó ejemplo para luego, mientras trabajaba en el CEIP La Unión en 1978, comenzar a luchar por la integración de los niños con síndrome de Down en los colegios ordinarios. Relata que en aquellos años sus compañeros recibían la educación especial con cierto temor, “que no se sentían capaces de poder educarlos”; pero que las madres, esas que por naturaleza “son más fuertes para este tipo de cosas”, se unieron y pelearon para que sus hijos tuvieran los mismos derechos que un niño con un cromosoma menos. ¿Por qué siempre son las madres?

Las madres somos como los cristales: con un golpe nos hacen añicos, pero nadie nos puede arañar. 

En esa intensa y larga lucha por la igualdad, ¿se han visto las mujeres señaladas por los hombres?

No pienso que hayamos sido señaladas, pero sí poco valoradas: ¿Qué se creerán que van a hacer? ¿Van a cambiar el mundo? 

En 1983 Juana Zarzuela da a luz a su séptimo y último hijo, a su pequeña Marina, que nace con síndrome de Down. Hoy, en su salón, la mesa principal está completamente ocupada por lapiceros llenos de rotuladores y ceras, botellas con animaciones de Disney, folios… un pequeño arcoíris de vida. En la pared, además de tener un réplica de La Gioconda de Da Vinci, tiene enmarcado —justo por encima del sillón donde reposa ella durante la entrevista— un dibujo de una casa muy colorida firmado, en mayúsculas, por Marina. Dice que su hija es tierna, responsable, trabajadora, introvertida, muy ordenada y una amante de los viajes. En la actualidad su hija vive con ella, pero comenta que Marina ha probado alguna que otra vez la vivienda compartida que ofrece Aspanido para que ellos vayan ganando poco a poco autonomía. Zarzuela sostiene que siempre ha intentado educar a sus alumnos como si fueran sus hijos y viceversa. Con firmeza, autoridad y fomentándoles la autosuficiencia, la valía. 

“Me planté y dije que mi hija iba a ir a ese colegio: porque lo dice la ley, y como lo dice la ley tengo que luchar por ello”

Quizá el peor momento para esta maestra fue la escolarización de su hija pequeña. “La viví como una pelea”, la titula como La guerra de mamá. “Cuando ya se establece la integración se nombra a un colegio en Jerez para ello: el CEIP Montealegre. Los demás se dejan apartados argumentando que había más dotaciones, más personal, recursos… Pero yo tenía uno muchísimo más cerca que era el que le correspondía a mi hija por situación geográfica. Yo me planté y dije que mi hija iba a ir a ese colegio. El inspector me preguntaba por qué. Y yo le decía: Porque lo dice la ley, y como lo dice la ley tengo que luchar por ello”, narra. Finalmente gana la batalla y le dan la plaza en el colegio que ella quería para su hija. “Así pude demostrarle a los padres que iban detrás de mí, que teníamos derecho a lo que decía la ley”. Afirma que, en el colegio, Marina nunca estuvo apartada de sus compañeros, todo lo contrario, que tuvo la suerte de sentirse arropada y de estar dentro de su grupo de amigos como una igual. Si bien durante el franquismo a los menores con síndrome de Down se les concebía como “un niño malito”, en la actualidad la realidad no dista mucho de tal descripción. Sin embargo “algo se ha evolucionado”. Zarzuela señala que a día de hoy las personas Down forman parte de la vida de Jerez. “Yo siempre les digo: Estáis como los bancos de la calle Larga, se os ve en todas partes“, bromea. Y agradece muchísimo la dedicación plena “de esas madres que han —y digo esas madres porque los padres han ido a rémora— en esa rebeldía ilusa que yo les metía”. De ahí que Juana Zarzuela interviniera luego, en 1991, en la construcción de Down Andalucía, Down Jerez Aspanido y Down España, siendo a día de hoy vicepresidenta de esta última entidad. 

¿Quién es Juana Zarzuela? 

Una mujer normal. Sobre todo mujer. 

Y… ¿quiénes son los niños con los que usted ha trabajado como maestra?

Son como una parte de mi vida. He corregido muchos cuadernos llenos de manteca colorá a la luz de los carburos y sobre todo me enseñaron a comer caramelos chupaos. Un párvulo se saca el caramelo de la boca y te dice: Tómalo. ¿Y qué haces con el caramelo chupao? Te lo comes, ¿no? Y además —sonríe— le tienes que dar la ternura de que te ha regalado un caramelo.

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