Editorial

Las inexplicables trabas para cubrir la información judicial en Jerez

EDITORIAL. 

¿Por qué en otros tribunales provinciales, andaluces y nacionales se puede ejercer el trabajo de periodista con cierta comodidad y en Jerez es al contrario? 

De unos años a esta parte, la información relativa a tribunales ha adquirido una especial importancia en los medios de comunicación, sobre todo por la gran cantidad de casos de corrupción que están saliendo a la luz y en los que se están viendo involucrados reconocidas personalidades de la vida pública, social, política e incluso deportiva de nuestro país. De esta manera, cada vez más el ciudadano exige estar informado de unos hechos de gran trascendencia que suelen levantar gran indignación porque, en muchos casos, se juega con dinero del erario público.

De esta manera, cabe entender que la relación entre los profesionales de la Justicia y de la prensa deba de ser lo más fluida posible para que ésta pueda informar de forma rigurosa y diligente ante estos hechos dentro de unos lógicos y correspondientes límites en las fases de instrucción para no entorpecer la labor de los primeros. Sin embargo, una vez levantado el secreto de sumario y abierta la fase de juicio oral, no se entienden algunas trabas que siguen sufriendo los medios a la hora de ejercer su trabajo.

Viene esto a cuenta por la celebración de un nuevo juicio al exalcalde Pacheco, el segundo en apenas unos meses, esta vez relativo al caso ‘Casa del Rocío’. Como cabía esperar, dicho proceso, celebrado en la sección octava de la Audiencia Provincial con sede en Jerez, ha levantado gran expectación entre los medios locales y generalistas. Pero lamentablemente, y a pesar de este interés mediático, las facilidades a la prensa no han estado a la altura. Una vez más.

Ya en el anterior juicio a Pacheco hubo muchas críticas por parte de los compañeros de la prensa precisamente por este trato dispensado

Ya en el anterior juicio a Pacheco hubo muchas críticas por parte de los compañeros de la prensa precisamente por este trato dispensado. Vigilados por la Guardia Civil y la Policía Nacional a las afueras de la sede judicial, con orden de no dejar a nadie no sólo acceder al interior hasta que así lo ordenara el presidente del tribunal, sino tampoco acercarse al edificio, lo que a veces impedía incluso poder hacer alguna pregunta a los abogados que participaban en la causa. Ya dentro sólo se permitió a los gráficos tomar imágenes de Pacheco desde el final de la sala de vistas, algo en principio ilógico puesto que en anteriores juicios, con Pilar Sánchez como protagonista en el banquillo por ejemplo, no hubo dificultad en tomar imágenes de ella. Tras elevar la correspondiente queja, al día siguiente los reporteros gráficos sí pudieron tomar imágenes sin problemas del exalcalde.

De esta manera, con este nuevo juicio quedaba la duda de saber cómo se desarrollaría el ejercicio informativo de los medios. Si bien esta vez no hubo trabas para trabajar desde el patio de la Audiencia e incluso para tomar fotos, de nuevo la presidencia del tribunal ordenó que los periodistas no accedieran a la sala hasta que todos los acusados no estuvieran sentados en el banquillo. Hasta ahí, algo medianamente entendible. No lo es tanto que sí hubieran tenido ese privilegio cuantas personas, en calidad de público, quisieron acercarse hasta el juzgado para presenciar la primera sesión del juicio, pero no sólo eso, sino que se les permitiera que tomaran asiento donde mejor les pareciera, relegando a los periodistas a asientos donde cuesta mucho seguir la sesión debido a la amplitud de la sala de audiencias, la distancia con los protagonistas del juicio –tribunal, fiscal, abogados y acusados- y la poca sonoridad de la sala.

La propia APJ ya otorgó el pasado año su Pluma de Ganso al ámbito de los tribunales y la información judicial por sus trabas a los medios

Pero esta relativa preferencia no la exige este medio, sino que viene recogida en una instrucción del 7 de abril de 2005 sobre las relaciones del Ministerio Fiscal con los medios de comunicación, que en su apartado 6, entre otras cuestiones, señala: “No sólo no deben ser excluidos los medios –de las audiencias públicas de los órganos jurisdiccionales- sino que la STC 30/1982 de 1 de junio les reconoce un derecho preferente para asistir a las sesiones del juicio, dentro de las limitaciones derivadas de los condicionamientos impuestos por el espacio, el orden y la seguridad”.

La propia Asociación de la Prensa de Jerez ya otorgó el pasado año su Pluma de Ganso, un galardón que concede a las instituciones que más dificultades y trabas ponen al trabajo de la prensa, al ámbito de los tribunales y la información judicial por este motivo, y de hecho este año este peculiar reconocimiento ha quedado desierto porque los únicos votos de los periodistas jerezanos destinados a otorgarlo volvían a dirigirse a la institución judicial. ¿Por qué en otros tribunales provinciales, andaluces y nacionales se puede ejercer el trabajo de periodista con cierta comodidad y en Jerez es al contrario? Seguiremos informando… Si nos dejan.

 

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