Feminismo

“Las historias de las mujeres andaluzas hablan de pobreza, pueblo, resiliencia, comadreo y alegrías”

La periodista chiclanera Mar Gallego ultima su campaña de crowdfunding para publicar su ensayo 'Como vaya yo y lo encuentre. Feminismo andaluz y otras prendas que tú no veías'

Mar Gallego (Chiclana, 1983) es contaora. Le gusta echar ratitos en el patio, al sol, con las vecinas. Hablar con las comares. Echarle hierbabuena al puchero. Le gusta su tierra, Andalucía. Y lleva reflexionando sobre la idiosincrasia de las mujeres andaluzas desde 2012, cuando comenzó con su proyecto Feminismo andaluz: Como vaya yo y lo encuentre… Hoy, ocho años después de ese arranque de esencia andaluza, la periodista chiclanera se encuentra inmersa en los últimos días de su campaña de crowdfunding para hacer realidad su ensayo: Como vaya yo y lo encuentre. Feminismo andaluz y otras prendas que tú no veías, que cuenta ya con más de 300 mecenas.

La periodista y escritora gaditana, a través de su trabajo, busca reivindicar la figura de mujeres olvidadas e invisibilizadas que han sido ejemplo de resistencia en un territorio maltratado por la pobreza y estigmatizado por el resto de España. “A veces ponemos demasiadas trabas a que una mujer simplemente cuente su verdad, tal y como la vive. La razón entendida como algo que no está en el cuerpo y que es objetivo es un rasgo de una cultura hegemónica que no tenemos por qué heredar en el feminismo. Y Andalucía es una tierra que se ha manifestado mucho a través de los sentíos”, manifiesta Gallego, quien habla con lavozdelsur.es sobre feminismo andaluz, la inexistencia del feminismo liberal y cómo armarse ante el auge de la ultraderecha, entre otras cuestiones.

¿Cómo son las mujeres de Andalucía?

Las mujeres andaluzas somos muy diversas e incluso creo que el sujeto del feminismo andaluz debe ampliarse a mujeres que, no siendo andaluzas de origen, han aportado y aportan a esta tierra muchísimo. No creo en las fronteras excluyentes pero sí en que los cuerpos hablan y la tierra también. Nuestros pueblos son cuerpos que cuentan historias y las historias de las mujeres andaluzas hablan de pobreza, de pueblo, de campo, de cortijos, de silencios pero también de creatividad, resiliencia, comadreo y alegrías. 

¿Qué es el feminismo andaluz? 

Te puedo decir lo que es para mí porque no creo que yo pueda representar a todo el mundo. Es más, no quiero. Para mí, feminismo andaluz es ponerse —junto a las gafas moradas— las gafas territoriales y asumir que no podemos hacer reivindicaciones ni dentro del estado español ni fuera sin contextualizar y poner suelo a las mismas. Históricamente se nos ha dicho al pueblo andaluz, por ejemplo, que el castellano era neutro y que tenía que representar a todo el mundo pero no es posible que sea neutro algo que es local. No puede hacerse extensivo un saber local y decir que es universal y que todo el mundo tiene que caber ahí. Más bien el resto está en la diversidad y en reconocer que acentos, saberes y formas de entender el mundo hay muchas y que unas no tienen más valor que otras. Yo creo que las mujeres andaluzas tienen mucho que aportar a los diferentes puntos de vista feministas que pretenden construir un mundo donde los cuidados están en el centro.

Mar Gallego durante una de sus conferencias de feminismo andaluz.

¿Cómo lucha el movimiento feminista en Andalucía? ¿Cuáles son sus armas?

Nuestras formas de luchar son también muy distintas pero a mí me interesan esas resistencias que nunca se consideran políticas como, por ejemplo, esas mujeres que dan a su afecto el nombre de “comare”. Este nombre no sería político para nadie porque se coloca en el orden de lo privado pero lo cierto es que las comares desarrollaban una labor de co-autoría de la maternidad o acompañamiento que hoy –con tanto individualismo feroz— se está perdiendo. Los patios de vecinas y las calles de puertas abiertas ayudaban también a llevar a cabo cuidados en colectividad. Hoy los cuidados son más privados que nunca y eso siempre perjudica a quienes los ejercen.  

¿El feminismo andaluz tiene un componente de clase, de territorio, de idiosincrasia? ¿Cómo ha sido ridiculizada la mujer en el resto de España? ¿Y cómo se ha enfrentado esta a la ridiculización o machacamiento social?

Hablar de feminismo andaluz implica asumir que hay una necesidad de hacer un discurso diferencial dentro de los feminismos porque la mayoría de mujeres andaluzas estamos atravesadas por la pobreza que es una característica que acompaña al pueblo andaluz desde hace siglos. El formar parte de un pueblo pobre te marca y define el estereotipo que de ti se tiene porque la sociedad asume que una persona pobre no tiene nada que aportar porque una persona rica lo es por propios méritos. La meritocracia hace daño porque nos culpa a los pueblos y a las personas de su pobreza en vez de asumir que la riqueza tiene más que ver con explotación o con los legados y las herencias. Si además eres mujer la cosa se pone más fea ya que a las mujeres históricamente se nos han negado ser maestras y tener sabiduría. Básicamente como andaluzas somos las catetas de España, las graciosas, las exóticas a veces… Históricamente estas violencias se han vivido en silencio porque forma parte de lo que también hemos heredado: los servilismos de los cortijos. Pero no hemos dejado de callar.

Al feminismo se le suelen poner apellidos. Pero, ¿por qué existe el feminismo andaluz y es imposible que exista un feminismo “liberal” como está intentando crear Ciudadanos?

El feminismo andaluz se empieza a nombrar precisamente para poner en palabras todo aquello que permanecía en silencio pero que nosotras y nuestras madres y abuelas han llevado a cuestas toda la vida. Lo que no se nombra no existe. Lo que no se ponen en palabras no nos permite sanar siquiera y hablar de identidad andaluza es importante como contraposición a quienes quieren una España única a base de cortarle las raíces a la gente. Hablar de Andalucía es hablar de diversidad frente a las imposiciones de verdades únicas.

El feminismo no busca la rentabilidad, busca equidad y justicia histórica

Ahora todo el mundo se quiere apuntar al carro del feminismo porque las feministas tenemos un enorme poder de convocatoria. Es increíble incluso que hayamos conseguido —después de tantos años de lucha— que una palabra que otras personas han usado para estigmatizarnos ahora la quiera usar todo el mundo. Lo que le pasa a Ciudadanos es que quiere apuntarse a las “ventajas” de la palabra creyendo que así puede rascar algún voto pero para eso necesita marcar con la palabra “liberal” su acento mercantil, porque sus votantes están subidos en el carro de la oferta y la demanda y lo que les interesa es que el feminismo se convierta en algo rentable para ellos pero eso es no haber entendido nada el feminismo. El feminismo no busca la rentabilidad, busca equidad y justicia histórica.  

¿El feminismo se convierte en patriarcado cuando este habla solo de “puestos directivos” y se olvida de las mujeres que viven en los márgenes, en situación de pobreza o prostitución?

No sólo se convierte en patriarcado sino que además —en el caso de ser así— no busca una vida que merezca la pena ser vivida. ¿Realmente queremos convertir nuestro día a día en una carrera sin descanso donde lo que somos se defina exclusivamente por los éxitos laborales o el dinero que ganemos o el que todavía no ganamos? A mí a nivel personal me parece insostenible y creo que muchas de las enfermedades actuales tienen que ver con esto. 

Creo que es importante que se generen referentes de mujeres que tienen presencia en espacios tradicionalmente negados pero que quedarnos ahí es absurdo. Las mujeres en situación de exclusión o las que siempre son invisibles deberían ser nuestra prioridad. Pero hay que construir con ellas. Es alarmante, por ejemplo, que no seamos capaces aún de llevar los feminismos a nuestras casas o de hacer encuentros más intergeneracionales. Seguimos dividiendo espacios de luchas de espacios privados.   

El auge de la ultraderecha ha reabierto debates que se creían ya superados: aborto, denuncias falsas, brecha salarial, cuotas… Y ahora el autobús contra las “feminazis” con Hitler con los labios pintados. ¿Cómo se rearma el feminismo ante estos ataques? ¿Cómo frenar el odio y abrir conciencias?

A estas alturas creo que en Andalucía deberíamos tirar más del humor para sobrellevar estas cosas. Porque el sentido del humor nos ha salvado históricamente de muchas y es ahí donde radica parte de nuestra idiosincrasia. Buscan publicitarse a cosas de nuestra rabia y yo no les dejaría conseguir ese objetivo. Que pasen por caja al menos. A este paso, se van ahorrar todo el dinero de sus campañas metiéndose con las feministas. ¿Cómo frenarlo? Me temo que no tengo ese dato. Ojalá lo supiera. 

¿Cómo vivirá este próximo #8M? ¿Cree que superará al histórico del 2018?

Primero en Chiclana (mi pueblo) y luego en Cádiz: a los diferentes actos y manifestaciones. No pienso hacer nada más. Creo que puede superar al pasado año pero también pienso que nos hemos acostumbrado a cifras muy gordas y que, si la cosas es como el pasado año, debemos estar más que contentas. Su dimensión seguiría siendo enorme. 

Está a punto de publicar su ensayo ‘Como vaya yo y lo encuentre’, a escasos días de que acabe su campaña de crowdfunding. ¿Qué conceptos nuevos del feminismo, antes no explorados, refleja en su obra?

Es un proyecto que reivindica el sentir como arma de conocimiento. No sé si esto es una novedad porque no me he leído todos los libros feministas del planeta. Pero para mí es importante —entre tanta teoría— que nos sintamos legítimas a hablar desde lo que sentimos porque a veces ponemos demasiadas trabas a que una mujer simplemente cuente su verdad, tal y como la vive. La razón entendida como algo que no está en el cuerpo y que es objetivo es un rasgo de una cultura hegemónica que no tenemos por qué heredar en el feminismo. Y Andalucía es una tierra que se ha manifestado mucho a través de los sentíos. Yo creo que, de todas las cositas que contaré en el ensayo, ésta es la que identifico como más diferente.

Últimos días para sumarse a la campaña de «Como vaya yo y lo encuentre»

Las historias que quiero contar no aparecen en los medios: historias de mujeres andaluzas de orígenes humildes, de clase obrera. Pero podremos contarlas en «Como vaya yo y lo encuentre» gracias al apoyo de más de 300 mecenas, de toda la gente que me ha apoyado en las últimas semanas. Estamos en los últimos días para que puedas apoyar el libro. Estamos muy cerquita del segundo objetivo, que implicaría incluir un apartado con historias de vida de mujeres que representen esa esencia del proyecto que queremos rescatar.Si aún no eres mecenas, te recuerdo que siéndolo podrás participar del proceso de edición del libro: nos estaremos carteando a través de correo electrónico contándote cómo será cada paso.¡Gracias por permitirme contar esta historia!Puedes hacerte mecenas en el siguiente enlace:📌http://bit.ly/2ENcy9s

Publicada por Como vaya yo y lo encuentre en Martes, 5 de marzo de 2019

¿Cómo está yendo la campaña de crowdfunding?

La campaña está yendo genial y en cuatro días se consiguió el objetivo principal que era conseguir publicar el libro. Actualmente estamos cerquita de conseguir el sengundo con el que podremos incluir un apartado exclusivo de historias de vidas o entrevistas. Sólo quedan unos días para que se pueda reservar y acabe.

¿Por qué tuvo que lanzarse a este método, no había editoriales interesadas en su publicación?

No sé si había editoriales interesadas porque no me he puesto en contacto con ninguna. No tenía pensado publicar un libro hasta que Libros.com conoció del proyecto online donde hablo de feminismo andaluz y me lo ofreció. Es una editorial alternativa y busca contar historias que no están en las grandes editoriales y autorías más frescas y no tan conocidas. Hoy día el crowdfunding es casi la única manera de que estos proyectos salgan adelante y al final lo agradeces porque el libro se publica porque la gente lo quiere y así lo ha decidido o lo considera necesario. A mí me parece mucho más bonito el proceso y –después de vivirlo— estoy agradecida. Incluso me ha venido bien para la autoestima (ríe).

¿Cómo será la primera presentación del mismo; en un patio con macetas al solecito, con vino y chicharrones?

¡No lo he pensado! Ahora todo mi trabajo y esfuerzo está en poder desarrollar el libro que a mí me hubiera gustado haber leído cuando empecé en esto del feminismo. Una obra en la que las mujeres que tengo cerca también puedan ser referentes porque es la única forma de que tú misma puedas mirarte en ese espejo y sentir que lo que vivieron y lo que viviste también puede enseñar a alguien. 

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