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Las claves indispensables para disfrutar la Feria de punta a punta

La empresaria de moda flamenca Fátima Canca y el presidente de la peña La Buena Gente, Nicolás Sosa, nos cuentan su día perfecto en el Real del Hontoria para exprimir la fiesta al máximo.

La empresaria de moda flamenca Fátima Canca y el presidente de la peña La Buena Gente, Nicolás Sosa, nos cuentan su día perfecto en el Real del Hontoria para exprimir la fiesta al máximo.

Una afirma que, habiendo nacido un 13 de mayo, estaba predestinada para la Feria. El otro se considera un feriante en toda regla, de los que llega al Real al mediodía y aguanta hasta que el cuerpo dice basta. Fátima Canca (Jerez, 1966) y Nicolás Sosa (Jerez, 1979), están muy vinculados a una de las señas de identidad de la Feria del Caballo, el flamenco. La primera es una empresaria dedicada a la moda flamenca, mientras que el segundo es el presidente de la peña La Buena Gente, que además cuenta con presencia en el Hontoria y que este año estrena, junto a un espectacular diseño, cuatro módulos para mayor comodidad de sus socios y visitantes. De la mano de ambos conocemos cuál puede ser el plan perfecto para un día cualquiera de nuestra fiesta más internacional: ¿Día o noche? ¿Almuerzo fuerte o picoteo constante? ¿Fino, rebujito o copa larga? ¿Flamenco, sevillanas o pachangueo?

1. Mediodía

Tanto Nico como Fátima son más de feria de día que de noche. Ella apuesta por llegar a la 1, cuando el Hontoria todavía está calentando motores. Su estreno suele ser el miércoles, ya que reconoce que “hasta que no entrego el último traje no voy relajada y tranquila a la feria, mi clientela es lo primero. Puedo escaparme un rato para ver el alumbrado el sábado, pero la feria por derecho no la cojo hasta el miércoles”. Fátima recomienda dar un primer paseo para ver las fachadas de las casetas, el colorido de los trajes de gitana y de los enganches del paseo de caballos. A partir de entonces, apuesta por ir parando “de caseta en caseta” más que quedarse en una fija. “La primera copa, en la de lavozdelsur.es, un fino fresquito, y así nos vamos entonando y abriendo boca”. Y de aquí, “de una a otra, con su copita, su tortilla, sus pimientos, pescadito, jamón… Lo que es un picoteo, vaya”.

Nico, por su parte, estrena la feria desde el primer sábado. Él apuesta por llegar un poco más tarde, sobre las tres, para comer directamente en la Feria. “Soy de los que piensa que son días y momentos en los que hay que estar en el Real. Los bares y restaurantes se trasladan allí, así que no soy de los que come algo fuera para estar más cómodo o por tener mejor carta”. Sosa no puede reprimirse y barre para casa, para su caseta de La Buena Gente —“este año tenemos cuatro módulos y hemos hecho un esfuerzo importante en el diseño, a cargo de Juan Vega”— pero también recomienda pasar por casetas de hermandades “porque suelen tener comida casera” o las de las bodegas, “como la de Fundador o González Byass”, así como las de otras peñas flamencas por el buen ambiente que se respira. Eso sí, él prefiere no darse atracones. “Soy más de comer de pie y de ir picoteando de rato en rato”.

2. Sobremesa

Llega esa hora tonta en la que uno no sabe si seguir comiendo o parar un rato. Fátima es amiga del café, y como todavía pocas son las casetas que apuestan por servirlo, recomienda a todos aquellos que necesiten uno que se pasen por los bares ubicados junto al recinto ferial, en la zona de la Rosaleda y, de paso, descansen un poco. Luego, de vuelta, “lo mejor es buscar ambiente flamenco o donde haya buenas sevillanas para poder bailar”. Nico, en este sentido, recomienda también, y como no podía ser menos, el flamenco en La Buena Gente, a partir de las 17:30 horas. Eso sí, a los que tienen niños les recomienda una vuelta por los cacharritos y darse una vuelta por los puestos ambulantes. “No recuerdo una feria sin comprarle unos espartos a mi mujer para que pueda aguantar cómoda la noche”.

3. Media tarde

Llega esa hora tonta en la que uno no sabe si seguir hasta que uno ya no pueda más o aguantar un rato más para ver el alumbrado y volverse a casa. “Con la caída de la tarde ya toca un piquislabis”, dice Fátima, que recuerda que uno de los secretos de la feria “es comer y beber y continuar buscando buen ambiente, parándote aquí, allí, encontrándote a amigos…”. Nico también es de los que sigue esa máxima de que “para beber hay que comer”, y él recomienda, más que copas largas, apostar por los vinos de Jerez o el rebujito. “No bebo trago largo hasta el último día. Bebo vino y rebujito, a lo mejor hasta en horas de la noche en la que toda la gente ya bebe cubatas, pero es que me di cuenta que cuando bebes una gran cantidad de vino y luego pasas al trago largo, por la mañana te levantas muerto”.

4. Noche

Llegados a este punto, hay dos opciones: una retirada a tiempo o darlo todo. Fátima es de las primeras, sobre todo porque tiene que levantarse temprano para abrir su tienda, ya que es una época en la que tiene mucha clientela de fuera. Eso sí, a los que sigan dispuestos a seguir de fiesta recomienda flamenco y sevillanas más que el “chunda, chunda”. Nico, que sí suele aguantar un poco más, “hasta la 1 o las 3, si los niños se han quedado en casa con los abuelos”, también recomienda huir del discotequeo y el reaggetón. “A nosotros nos gusta el ambiente propio de nuestra cultura y el folclore andaluz”. Y en la Buena Gente, a partir de la medianoche, toca otra vez flamenco por derecho.

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