Cádiz

“La víctima grita de dolor. Este es el ‘no’ que no ha visto la sentencia”

Tres expertas de diferentes campos realizan un análisis criminológico de la sentencia de 'La Manada'

“Lo que se está pidiendo en las calles es el hecho de que sea reconocido como violación y no como abuso”. Así lo exponía María Acale, catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Cádiz, en el análisis criminológico sobre la sentencia de ‘La Manada’ que se celebró este miércoles en la Fundación Municipal de la Mujer, dentro del ciclo de conferencias Sin Tabúes. Julia Cano, doctora en Medicina y especialista en Psiquiatría Legal y Forense, y Virginia Alonso, fiscal en Cádiz especializada en Protección y Tutela de las Víctimas en el Proceso Penal, también formaron parte de la mesa. Las tres expertas aportaron, cada una desde su campo, sus puntos de vista sobre el caso. Todas coincidieron en que existe violación.  

“Ellos no son modelo de nada, incluso pueden ser verdaderos imbéciles, con comportamientos en sus mensajes patanes y primarios, interesados por el fútbol, la pertenencia al grupo y mantener relaciones sexuales con muchas mujeres. Pero también son buenos hijos”. Esta fue la última frase pronunciada por el abogado de tres de los integrantes de ‘La Manada’. Con esto, el letrado intentaba hacer ver que estos sujetos son fruto de la sociedad actual. “Me da la sensación de que esa sociedad a la que se refería el abogado no es la sociedad española, sino una sociedad cultural, patriarcal, que tiene metido desde la médula el machismo, que malinterpreta a las mujeres y que nos obliga constantemente a estar justificando lo que hacemos o no hacemos”, alegaba Acale.  

“El único juicio paralelo que ha habido es al que se ha sometido a la víctima”, exponía la catedrática. “Se le ha aplicado a la víctima un código victimario y patriarcal que la ha castigado por algo que todavía no se ha dicho, pero que en el fondo es lo que está en el pensamiento de esa sociedad patriarcal, y es que es una puta. En definitiva, esa es la base de esta sentencia”, añadía. María Acale calificó la sentencia como “mal construida”. Existe un hueco en blanco que es “donde faltan los hechos”. Según su interpretación, la sentencia “tiene trampa, no ha hecho Justicia sino ingeniería judicial para llegar a encajar la acusación por abusos y no por agresión sexual”.  

“Hasta once penetraciones en 20 minutos”, se contabilizan en la sentencia.

“Hasta once penetraciones en 20 minutos”, se contabilizan en la sentencia. “Las últimas imágenes están tomadas a conveniencia de los propios acusados –dijo– y la denunciante aparece agazapada, acorralada contra la pared por dos de los procesados y gritando. Esto no está en los hechos probados. Se reconoce que la víctima grita de dolor, y para mí esta es la clave que pone de manifiesto la falta de consentimiento de la víctima. Este es el ‘no’ que no ha visto la sentencia a lo largo de todas sus páginas”. Después de estas últimas imágenes a las que hace referencia, “algo tuvo que pasar”. La policía encontró en la escalera por la que tuvieron que salir los sujetos del edificio restos de semen en cinco puntos. “Esto nos indica que algo pasó en el último momento, y en mi opinión es que la víctima dijo que no”.  

Por su parte, Julia Cano hizo hincapié en la necesidad de “menos código penal y más código ético”. Para la psiquiatra forense existe el “depredador” y “la mujer posee un sentido instintivo para identificarlo y desterrarlo. Pero hay que tener encendido dicho sentido”. Cano hizo un análisis desde el punto de vista de lo preventivo y destacó la actitud posterior de la víctima como algo “envidiable”, desde la perspectiva psicológica. También habló de los juicios que hace la ciudadanía en casos tan mediáticos como este, dónde se cuestiona si buscan “justicia o venganza”, inclunándose más por la segunda opción.  

“Gente incompetente hay en todas partes. Lo que hay es que concentrarse en las vías disponibles para frenar esa incompetencia”

Finalmente, la fiscal Virginia Alonso quiso destacar que la sentencia del Tribunal de Navarra “no es firme ni definitiva”. De hecho “se ha recurrido”, ya que esta resolución es la primera de las tres que pueden ser dictadas”. “El mensaje que tenga la víctima no puede que ser que los magistrados no la creen porque no es así”, exponía. “Gente incompetente hay en todas partes. Lo que hay es que concentrarse en las vías disponibles para frenar esa incompetencia, venga de donde venga. Lo que no se puede es utilizar el sufrimiento ajeno para protagonizar lo que sea. Por lo tanto, si queremos ayudar a la víctima, respetémosla”, concluía. Ante la cuestión sobre la sexualización de los magistrados que han valorado la sentencia, y la puesta en duda de que la mayoría de representantes de sexo masculino hayan influenciado en la resolución, María Acale señaló que “lo importante es tener una perspectiva de género”. Hay una mujer en el tribunal “que no se nota por ningún lado, lo que quiere decir que la falta de perspectiva de género la tienen también las mujeres”.

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