Cultura

La tragicomedia de ‘El Brujo’, un clásico de la escena que vuelve a Villamarta

El intérprete cordobés sube esta noche a las tablas del coliseo jerezano 'Esquilo. Nacimiento y muerte de la tragedia'

La mirada de un cómico sobre la tragedia griega es el punto de partida sobre el que se sustenta la obra Esquilo. Nacimiento y muerte de la tragedia que Rafael Álvarez ‘El Brujo’ pondrá en escena este viernes día 15 de noviembre en el Teatro Villamarta. Un monólogo en el que el actor cordobés trae al presente los mitos clásicos que perviven en la actualidad.

Vestido de color morado y en su estilo habitual, El Brujo ofrecerá su discurso en tono de comedia. Un repaso a la obra de Esquilo, pasando por los mitos de Prometeo, Edipo, Platón o Dionisio con los que hace sus particulares comparaciones con circunstancias y personajes del presente. De este modo, logra sacar las carcajadas del público.

Así transcurren a lo largo de la obra una serie de símbolos, paralelismos y también algunas anécdotas que el actor utilizar para describir la tragedia como el despertar de la conciencia de la humanidad. Su intención ha sido mostrar cómo los griegos “cantaban a la vida con su dolor y con su gozo, aceptando la luz y las sombras con la misma naturalidad. En su opinión, la tragedia griega es “como un canto a la vida, con todo lo que ello conlleva”.

Esquilo. Nacimiento y muerte de la tragedia ofrecerá al espectador “una pulsión entre la risa y el llanto”, en palabras del actor, donde se combinará las risas y la reflexión. Sobre el escenario, el artista estará acompañado por la música en directo de Javier Alejano, que pone sonido a esta propuesta a través del teclado, el violín, el pandero y el sitar hindú.

Al hablar de esta pieza teatral, el actor destacó que es “una conferencia” en la que el teatro es “sólo un pretexto” abordar a los clásicos y “hacer reír” al espectador. Rafael Álvarez introduce su obra con un texto en griego de Esquilo sobre la batalla de los persas. Era la primera exposición acerca de las cosas que, para los griegos, era lo que daba realmente sentido a la vida, así como unj ejemplo de la desmesura, el exceso de arrogancia, el egocentrismo y la ambición que, para Esquilo, fue la causa de la derrota. De este modo recuerda la lección del considerado padre de la tragedia griega, cuyo mensaje viene a ser que las cosas que tenemos se quedan aquí, pero el espíritu es el que se va con nosotros.

No es la primera vez que el actor cordobés realiza su singular versión de otros textos que forman parte de la literatura universal. En este periplo escénico en solitario ha exhibido con gran éxito piezas teatrales como El Evangelio de San Juan, La Odisea, San Francisco, juglar de Dios y Lazarillo de Tormes, entre otras.

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