Opinión

La salvajada urbanística en el Cortijo San Bernabé

Se avecina otro pelotazo urbanístico en Algeciras, esta vez en la zona comprendida entre la cárcel de Botafuegos y el barrio de San Bernabé; una extensión de un millón de metros cuadrados que contiene restos arqueológicos, un acuífero y una gran zona arbolada.

No es nada nuevo que se quiera urbanizar aquella zona ya que el alcalde de Algeciras lleva desde 2011 intentando impulsar la construcción de miles de viviendas allí, pese a las numerosas denuncias por parte de ecologistas y colectivos vecinales que con su lucha consiguieron que se redujera la zona urbanizable casi a la mitad de la planteada inicialmente.

El paraje que forma la laguna y su entorno se ve amenazado ante el movimiento de tierras que conlleva el desarrollo urbanístico, unido a que existe una gran masa de agua subterránea bajo el citado cortijo que se puede ver afectada; a esto hay que sumar que el estudio arqueológico realizado en aquella zona, debido al descubrimiento de yacimientos neolíticos, fue superficial y no garantiza la protección de este patrimonio histórico de la ciudad.

Personalmente me reuní en varias ocasiones tanto con el arqueólogo municipal como con el delegado de Urbanismo para trasmitirle mi preocupación y solicitarle un estudio más concienzudo de la zona; hice especial hincapié en la realización de un nuevo análisis arqueológico más profundo, ante el temor de la pérdida de numerosas tumbas neolíticas que no se hayan todavía localizadas, ya que no se sabe con certeza la extensión de los yacimientos, también indiqué la imperiosa necesidad de proteger el hábitat que rodea a la laguna.

Una vez más se demuestra la falta de coherencia de nuestros representantes públicos, resulta demencial querer construir dos mil doscientas viviendas en San Bernabé cuando existen numerosas urbanizaciones sin acabar en diferentes zonas de Algeciras como en el Rinconcillo, el Cobre o Alamillos Oeste, además de residenciales fantasmas en los que no vive nadie como en Pajarete, Secano o el Acebuchal. Se vuelven a imponer los pelotazos urbanísticos antes que un desarrollo sostenible que cohesione la ciudad, la haga más habitable y ayude a la movilidad de la ciudadanía.

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