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La revolución feminista de los juguetes sexuales

Aunque es cierto que en los últimos años es cuando los juguetes eróticos están pasando por su momento de mayor auge, estando de una vez por todas aceptados por la mayor parte de la sociedad, y que cada vez son más las personas que se animan a acudir a un sex shop para hacerse con uno de estos juguetes, la realidad es que su origen va mucho más allá, estando presentes desde tiempos inmemorables.

De hecho, según diferentes estudios, para hablar del origen de los juguetes sexuales tenemos que remontarnos hasta el año 23.000 a.C., cuando las mujeres de las tribus alemanas comenzaron a utilizar consoladores hechos de piedra para satisfacer su deseo sexual cuando los hombres estaban de caza.

Ya en el siglo pasado la producción de juguetes eróticos pasó a convertirse en una importante industria a tener en cuenta, aunque la gran mayoría de artículos estaban destinados a provocar el placer masculino, dejando al género femenino en el olvido.

Algo que por suerte ha cambiado durante los últimos años, gracias principalmente a un reducido grupo de mujeres jóvenes que decidieron liderar una verdadera revolución feminista relacionada con el mundo de los juguetes eróticos, con el objetivo de acabar de una vez por todas con los prejuicios del pasado.

Este movimiento liberal cada vez fue a más, hasta el punto de que ese pequeño grupo de mujeres han fundado algunas de las empresas más importantes del sector, con valores que llegan a superar los 13.000 millones de euros, nada más y nada menos.

Productos diseñados por y para ellas

Gracias a este movimiento se consiguió acabar de una vez por todas con el tabú de los juguetes eróticos femeninos, y poco a poco las mujeres fueron adentrándose en un mundo que les permitía experimentar con sus cuerpos y disfrutar de un placer desconocido hasta ahora.

Una de las mujeres que lo hicieron posible fue Polly Rodríguez, que actualmente es la CEO de Unbound, una empresa especializada en la producción de vibradores y joyas destinadas a provocar el placer sexual. Anteriormente consultora de la empresa Deloitte y asesora de la senadora estadounidense Claire McCaskill, decidió dedicarse al mundo de los juguetes sexuales tras comprar su primer vibrador, en pleno proceso de recuperación de un cáncer.

Concretamente un cáncer colorrectal que le diagnosticaron con 21 años, que entre otras consecuencias, no le permitirá tener hijos en el futuro, afectando además a su vida sexual, provocando una menopausia precoz que originó múltiples cambios en su cuerpo.

Tras este fuerte revés, cuenta que una enfermera le recomendó comprarse un vibrador para volver a sentir placer. El problema fue que cuando entró a la tienda de juguetes eróticos quedó completamente horrorizada, ya que el ambiente era tremendamente turbio, a la vez que los juguetes eróticos que vendían era de dudosa calidad para las mujeres.

Esto le llevó a investigar y a darse cuenta de que no existían productos diseñados específicamente para mujeres, y posteriormente a crear su propia empresa de juguetes sexuales femeninos. Una empresa que se caracteriza por los colores alegres, las formas redondeadas y los diseños ergonómicos de sus juguetes eróticos.

Los juguetes sexuales de Unbound son diseñados por mujeres conscientes de que la gran mayoría de mujeres alcanzan el orgasmo a través de la estimulación del clítoris, dejando a un lado los clásicos consoladores fálicos que no ofrecían demasiado placer.

Romper con la brecha del placer es el objetivo

Por otro lado está el caso de Alex Fine, CEO de Dame Products, una empresa de juguetes sexuales que genera más de cinco millones de dólares al año, cuyo principal objetivo es cerrar la conocida como la brecha del placer.

Esto es importante, ya que mientras el 91% de los hombres alcanzan el clímax cuando mantienen relaciones sexuales, lo cierto es que únicamente el 39% de las mujeres llegan al orgasmo cuando tienen sexo.

Los productos de Dame Products están fabricados exclusivamente para mujeres, utilizando un laboratorio con impresoras 3D, que les permite crear modelos destinados a enriquecer y mejorar la vida sexual de las mujeres.

Aun así, todavía queda mucho trabajo por hacer, ya que aunque la industria de los juguetes sexuales es una de las más importantes de la actualidad, todavía se encuentra trabas debido a los prejuicios de la sociedad. Un ejemplo es que algunas de las principales redes sociales como Facebook o Instagram no permiten publicar anuncios destinados a fomentar el placer femenino, mientras sí anuncian productos como la Viagra.

En cualquier caso, Alex Fine asegura que esta revolución feminista del sector no es en ningún caso una ofensiva contra los hombres, puesto que muchos de sus juguetes también están pensados para utilizar en pareja. Si quieres saber más sobre el mundo de los juguetes eróticos, en este blog de sexo y sexualidad encontrarás un sinfín de artículos relacionados.

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