Cultura

La resurrección laboral de Francisco y Luisa, y otras 40.000 historias en Alavera

Tras el cerrojazo de la cadena andaluza Beta, dos de sus exempleados decidieron emprender su propia aventura empresarial en la ciudad con su propia librería, con casi medio millón de ejemplares a la venta

La RAE define librería como “establecimiento o puesto en el que se venden libros”. Sin embargo, Francisco y Luisa, dueños de la librería Alavera, no están del todo de acuerdo con esto. “Además de vender libros, una librería debe ser un lugar de nuevas aventuras, de arriesgarse, de consejos y buena comunicación”, dice uno de los integrantes de esta iniciativa empresarial.

Tras el cerrojazo que la empresa Beta dio a todas sus librerías en diciembre de 2017, Francisco Román y Luisa Calderón, trabajadores de esta cadena andaluza, decidieron abrir la suya propia. “Cuando le comunicábamos a nuestros clientes que pronto cerraríamos el negocio, se quedaban sorprendidos. ¿Pero cómo vais a cerrar si aquí viene todo el mundo a comprar libros?”, recuerda Luisa. Y es que Beta no estaba atravesando por sus mejores momentos. La empresa entró en concurso de acreedores cuando sus empleados llevaban más de 10 meses sin cobrar, una situación insostenible que Francisco y Luisa lograron superar con éxito.

La experiencia como librero de Francisco y las ganas de Luisa como profesora y pedagoga, hicieron que ambos se armaran de valor y decidieran abrir Alavera, la librería que se encuentra en las zona central del complejo comercial Luz Shopping. “La intención era mantener nuestro puesto de trabajo tras el despido por parte de Beta”. Luisa cuenta que el nombre de Alavera surge como una broma que Francisco le hizo un día.  “A pesar de tener varios nombres pensados para la librería, casi todos relacionados con la literatura, siempre que teníamos que decirle a alguien dónde estaba el local le decíamos; estamos a la vera del Foster’s Hollywood, o a la vera del barco pirata. Así que un día me dijo Francisco, oye, ¿qué te parece el nombre de Alavera? Me gustó porque es una palabra muy jerezana, muy de nosotros”. Y es que esta librería se posiciona “a la vera del cliente, a la vera de la cultura y de la literatura”.

Entrada de la librería Alavera en la Ronda Aurora Boreal de Luz Shopping

En palabras de Luisa, Francisco Román es un librero de los que quedan pocos. Es un librero de profesión, que disfruta con su trabajo y con la lectura. Es una persona que se empapa de todas las novedades que saldrán al mercado, porque como él mismo señala “el trabajo de un librero no está solamente en la librería”. Francisco es una persona que aconseja al cliente en función de las lecturas recientes que haya consumido y le orienta según sus gustos. “Es una maravilla trabajar con una persona que conoce tan bien el oficio de librero”, elogia su compañera de aventura empresarial. Francisco ha trabajado como librero durante más de 30 años en varios establecimientos de Jerez.

“Estuve primero en El Corte Inglés, donde me llevé más de diez años. Luego trabajé en la antigua librería Hojas de Bohemia antes de Beta, y ya por último en Alavera”. Francisco señala que como se trabaja en una librería no se trabaja en ningún lado. “El contacto es más humano, directo y personificado. No diré que mis años en los anteriores comercios hayan sido malos, pero como estos últimos, no hay punto de comparación. Yo disfruto en la librería, disfruto de las personas y sobre todo, disfruto de los libros”.

Francisco Román colocando algunos libros. FOTO: MANU GARCÍA

Frente a una vitrina llena de libros que completan el ranking de ventas publicado por CEGAL, Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, Francisco y Luisa cuentan a lavozdelsur.es la difícil, pero esperanzadora, situación del libro en el siglo XXI, en la era digital. “A pesar del bajón que la venta del libro tuvo hace unos años con la irrupción del libro electrónico, estamos viviendo una época de esplendor. Cada vez son más los padres que regalan libros a sus hijos, y cada vez son más los hijos los que demandan la compra de un libro a sus padres”. La gran sección de lectura infantil que posee Alavera dota a esta librería de un amplio abanico para los más pequeños. “Creemos que la afición por la lectura es un camino muy largo que comienza desde la etapa de infantil. Cuando las familias vienen a la librería les aconsejamos que sean los niños los que elijan la lectura que más le guste. Si el niño quiere un libro de fútbol pues que lea un libro de fútbol, y si quiere un libro escrito por un youtuber, pues que lea el libro escrito por el youtuber“, mantiene Luisa.

La librería Alavera cuenta con una actividad anual bastante variada, desde firmas de libros hasta cuentacuentos para los más pequeños. “Para nosotros fue un placer tener en nuestra librería a Megan Maxwell, una novelista que llena salas y salas cuando organiza firmas de libros”. Pasear por los pasillos de Alavera es un verdadero placer para los amantes de las letras. Son un total de 40.000 libros los que decoran las estanterías de la librería, y 70.000 en periodos como Navidad.

“Nosotros cobramos lo mismo si vendemos un libro de 9 euros que si vendemos uno de 24. A mí no me cuesta ningún trabajo ser sincero con el cliente. Si le tengo que decir que un libro no merece la pena se lo digo, ya es decisión de el cliente hacerme caso o no”, bromea Francisco. Títulos como Sapiens, Patria, El pintor de Almas o La decisión de Sofía son algunas de las lecturas que estos dos libreros recomiendan a todo aquel que está buscando una lectura que enganche y que le haga desconectar gracias al placer de la lectura.

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