Empresas y Trabajo

La reina de la zanahoria: “Ser empresaria agrícola y mujer no es nada fácil, es un sector muy machista”

Noelia Carmona produce unos cuatro millones de kilos de esta hortaliza, que desde la campiña jerezana y la provincia de Cádiz suministra a grandes superficies como Mercadona y exporta a países europeos como Alemania, Bélgica, Holanda o Reino Unido

Cuatro millones de kilos. Es lo que aproximadamente producen las 60 hectáreas que posee para el cultivo de la zanahoria la isleña Noelia Carmona. En plena crisis económica, esta gaditana decidió probar suerte en un mundo que prácticamente desconocía y abandonar su periplo entre agencias de viajes, guías turísticas y hoteles de San Fernando, Cádiz o Chiclana, ciudad donde actualmente sigue residiendo. “Llegó un momento en el que tuve que reinventarme y romper con todo, no era viable seguir en ese sector”, comenta mientras pasea por uno de los campos que gestiona en la pedanía jerezana de San Isidro del Guadalete, en una zona donde es tradicional su cultivo.

“Le di vueltas al coco y pensé en muchas cosas, como una tiendecita pero al final siempre estás supeditado a que entre gente, y luego no puedes tener mayores aspiraciones”, comenta a lavozdelsur.es sobre aquellos momentos de indecisión. Tras analizar diversos escenarios, la gaditana vio en la agricultura la única salida. “Me siento muy orgullosa de ser agricultura”, espeta alegre. ¿El principal motivo? “De cualquier profesional se puede necesitar un producto una vez a la semana o una vez al mes; un repartidor de bombona, un médico o un abogado, pero del agricultor necesitas productos mínimo tres veces al día“, dice con una sonrisa.

Las zanahorias de Noelia Carmona, recién recogidas. FOTO: MANU GARCÍA.

Con grandes dificultades en sus comienzos, empezó en 2011 con 9 hectáreas y como una completa desconocida en el sector. “No vengo de una familia con tierras, fui creciendo año por año y planteándome las cosas de otra forma”, comenta. Así empezó a tejer una red de contactos y haciéndose notar en un mundo que considera de difícil acceso además por no ser hombre. “No es nada fácil y menos si eres mujer; aunque vamos evolucionando es un sector muy machista y te encuentras con gente que no entienden que una mujer les diga: tienes que hacer esto”, explica. Sin embargo y pese a las complicaciones iniciales, fue aumentado su producción y sus hectáreas cada año hasta llegar a las 60 que hoy cultiva.

“Los trabajadores llevan tiempo conmigo y se van acostumbrado y amoldando pero sí es verdad que me ha costado mucho trabajo llegar a donde estoy ahora mismo”, confiesa. Y es que su desafío era doble: ser mujer y no tener tierras ni experiencia previa en el sector. Unas circunstancias contra las que tuvo que luchar para hacerse un hueco y pasar de ser una pequeña agricultora que “no les hacía competencia” a ver que es una referencia en el sector. “Ya me conocen y dicen: Noelia está aquí”. Sin embargo, es de las pocas, o prácticamente la única. “¿Empresarias agrícolas? No conozco a ninguna, a una ganadera sí. Hay mujeres que trabajan en esto pero son técnicos y dependen de una empresa”.

La agricultora isleña durante el encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

El 70% de lo que esta agricultora produce en sus 60 hectáreas repartidas por diferentes puntos de la provincia va al mercado nacional mientras que el 30% restante lo exporta a toda Europa. Más de un millón de kilos de esta hortaliza que desde la tierra de la campiña gaditana acaba en la mesa de los alemanes, ingleses, belgas u holandeses tras un proceso de lavado y envasado posterior.

“Como en el norte y este de España no tienen zanahoria, la gran producción sale de aquí”, explica. Es lo que se llama “siembra a contraestación“. Mientras que Noelia empieza a sembrar en torno a agosto y septiembre, en el norte de España lo hacen en enero. En la recogida pasa algo similar: los plazos se adelantan entre dos y tres meses. “La siembra normal es en diciembre o enero para recolectar de mayo a julio y nosotros de esta forma tenemos una zanahoria más temprana que podemos ya empezar a recolectar en enero”. Una circunstancia que le permite colocar en el mercado el producto que sólo puede producirse en esta zona, fundamentalmente por las temperaturas. “Los inviernos son muy suaves y las temperaturas nos permite hacer un ciclo del cultivo que no es el normal; el ciclo aquí es de cinco meses, y allí de siete”, añade. Eso sí, la producción es menor, mientras que en la meseta se pueden sacar “hasta 90 toneladas por hectáreas”, en este caso la media es de 60 aunque a un precio mayor, ya que es el único sitio donde se pueden producir en estas fechas.

Una de las cosechadoras de zanahoria que emplea la agricultora. FOTO: MANU GARCÍA.

Noelia saluda a su marido, que acude al terreno para echar un vistazo. Salvador Jiménez, que también se dedica al cultivo de la zanahoria, lleva 25 años en el sector pero trabaja para una conocida empresa de Jédula, Alcoval, cuya producción exporta en su totalidad. Por su parte, Noelia está trabajando ahora para Agrícolas Villena, es decir, las zanahorias que todos podremos encontrar en Mercadona ya lavadas y listas para consumir. Además de en la cadena valenciana, el producto de Noelia también puede encontrarse en otras grandes superficies como DIA o Carrefour, donde consigue venderlas a través de intermediadores.

“Aquí hay unas tres hectáreas y media, pero luego allí hay dos más”, señala apuntando la horizonte. La agricultora isleña cultiva terrenos en arrendamiento en otras barriadas rurales jerezanas como Majarromaque y El Portal pero también en El Puerto de Santa María y Puerto Real. Ahora busca diversificar para además de consolidarse como reina de la zanahoria, poder hacerse también con el trono en el nabo, el boniato y la remolacha. Por lo pronto esta última ya puede encontrarse en muchos Lidl, lavadas y cocidas. A sus 40 años, Noelia Carmona es un ejemplo de mujer emprendedora aunque no se conforma. “Vamos a ir a más”. 

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