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La plaga de orugas solo afecta a unas pocas fincas de Los Alcornocales y ocurre periódicamente, dice la Junta

El fenómeno suele darse cada cinco o seis años y desaparece cuando el insecto termina su ciclo

La Junta de Andalucía llama a la calma por la plaga de una oruga que está afectando a los árboles del Parque Nacional de Los Alcornocales, señalando que es un fenómeno que ya ha ocurrido antes en esta zona. De hecho, ya ocurrió en algunas hectáreas en 2006 y en 2013 y ahora, ya que suele tener un ciclo de repetición de entre cinco y seis años.

En esta ocasión, explica la Junta, se ha detectado la oruga “solo en unas pocas fincas de la zona cercana a los Hurones, no en el resto del parque”, indicando que este insecto “no daña los árboles, dado que el animal se come la hoja nueva, pero después los árboles vuelven a producir hoja, se recuperan y no hay daños de calado”. Así, afirma que para sus técnicos es una “vieja conocida” y “saben perfectamente cómo reaccionan los árboles”.

El principal perjuicio a las fincas afectadas en las que aparece la plaga es económico en las explotaciones en las que ese año precisamente toca realizar el descorche (ya que hay rotación para regenerar el corcho), puesto que mientras está la oruga y el árbol está algo más debilitado, no se puede realizar ese descorche. Desde la Junta se ha pedido al servicio especializado de plagas de Sevilla que acuda a la zona a tomar muestras y analizar la situación actual, como ya se hizo en anteriores ocasiones. También se han pedido informes al servicio del alcornocal y el corcho para determinar si se puede realizar el descorche, si procede retrasarlo hasta que desaparezca la plaga o si se prohíbe este año en esas fincas.

Igualmente, señalan desde el ente autonómico que “no hay un tratamiento efectivo contra esta plaga. Así se ha demostrado en anteriores ocasiones y en otros lugares o países donde ha surgido. En líneas generales, cuando la oruga termina su ciclo y cuando llegan las lluvias, desaparece”. En cuanto a fumigar, afirman que “no es una opción dado que no hay tratamiento conocido efectivo, y dado que ese tipo de prácticas de fumigación aérea están muy restringidas por la normativa si no están plenamente justificadas o no hay certeza de su eficacia”. Otra dificultad es el hecho de que la mayoría de las fincas sean privadas, por lo que corresponde a sus propietarios tomar estas medidas.

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