Feria del Caballo

‘La Morá’, u otra forma de hacer(se) la Feria

Unos 30 voluntarios se turnan para gestionar la caseta de Podemos Jerez, que diseñada por el arquitecto Gonzalo Cantos Mateos con una "arquitectura atenta a la sinergia local", se hizo el año pasado con el segundo premio

Víctor Casado es candidato de Adelante Jerez a la alcaldía de la ELA jerezana de Guadalcacín pero este primer domingo de Feria del Caballo es el jefe de cocina de La Morá. “Hoy tenemos costillas, y mañana garbanzos con langostinos”, comenta sobre el guiso del día, que venden al precio popular de cinco euros. Tomates, patatas, queso, salmorejo… son la una de la tarde y los voluntarios de Podemos trabajan sin parar porque saben que les espera un complicado día de Feria. Toda la comida es casera, y está elaborada por ellos mismos.

“¿Que sí costó al principio? Claro, no es fácil. Hemos ido a más y a más”, comenta Víctor sobre la evolución de La Morá, que cumple fue inaugurada en el 2017 y que en esta edición cumple tres años. “Nos dieron el premio en el segundo año”, recalca, orgulloso del trabajo colectivo de los 30 voluntarios que se turnan cada día para gestionarla. Este militante de Podemos, que sale al encuentro de lavozdelsur.es con prisa al tener que seguir ayudando en cocina a sus compañeros, es uno de los artífices de que Podemos se lanzara a la Feria del Caballo con una caseta y que además esta sea de forma totalmente autogestionada. Su compañera Trinidad, también ataviada con gorro y delantal, lo reafirma. “Vamos organizándonos como podemos, todos ponemos nuestro granito de arena”, dice poco después de hablar por teléfono con uno de sus compañeros, que estará de turno esta noche.

Voluntarios de ‘La Morá’ preparando la comida del primer día de Feria. FOTO: MANU GARCÍA.

Víctor señala la portada de la caseta, y hace hincapié en su diseño, que esconde una vía distinta de interpretar y vivir una de las fiestas más importantes de la ciudad. “¿Ves ese biombo? Son las sensibilidades de Podemos, representa muchas cosas”. Su portada, llena de círculos de esparto es para el arquitecto Gonzalo Cantos Mateos “un guiño a las actividades agrarias y ganaderas originarias de la feria”. Un material local, natural, ecológico y de kilómetro cero elaborado por artesanos, que permite el juego de transparencias, luces y sombras que según su diseñador permite mirar desde dentro y mirarse desde fuera, “diluyendo los límites entre lo publico y lo privado”. “La Morá se toca, tiene textura, no es una pared pintada de blanco; durante el día desde dentro hay conexión con el mundo exterior, hay transparencia, y de noche es al revés, la caseta se ilumina, como un faro“, explica el arquitecto en declaraciones a este medio, que vincula también el ideario político de la formación morada.

“La idea surgió buscando que cumpliera algunos requisitos: que la materialidad tuviera que ver con la imagen corporativa y la identidad de Podemos y, al mismo, también de la Feria; a eso hay que sumarle el hecho de poder trabajar con elementos tradicionales, y que fuera fácil de montar y desmontar con un presupuesto reducido”, comenta sobre su configuración. De esa forma, el arquitecto dio vida a este proyecto, cuyo segundo premio en el concurso de casetas recibió “con mucha sorpresa”, máxime teniendo en cuenta que es la primera vez que se le otorga un galardón al hogar de un partido político esta semana tan especial en el Parque González Hontoria.

En la caseta de Podemos, diseñada por el arquitecto Gonzalo Cantos, unos círculos de esparto acercan a sus visitantes a la campiña jerezana. FOTO: MANU GARCÍA.

“Lo ve como una normalización de esa disputa política permanente; en realidad se premia el esfuerzo de todos los voluntarios”, opina el arquitecto, que asegura que “no es fácil” combinar los círculos de diferentes tamaños a la hora del montaje. “Es un trabajo de cooperación frente a la competitividad que nos anula y con la que no estoy de acuerdo, afirma sobre un espacio en el que se descansa, con el color morado, del elevado número de formas, texturas y colores que caracterizan el resto de casetas del Real y de las calles paralelas de la Feria.

Y así lo dice precisamente en su proyecto: “Hacia una arquitectura de los sentidos. Tejiendo paisajes habitados para la gente”. “Frente a una arquitectura de la globalización o de la globalidad, gobernada por el vidrio y el plástico, espacios basura de consumo rápido y caducidad inminente, coexisten, hoy también, otras arquitecturas atenta a las sinergias locales, a las identidades únicas y diferentes, a lo que se acaricia, se ofaltea, se escucha, atenta a la escala de los cuerpos y las emociones”. Eso es La Morá. Un compromiso u otra forma de hacer (y de hacerse) la Feria del Caballo.

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