Opinión

La mercantilizacion del sistema universitario andaluz

Las declaraciones del Consejero de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad, Rogelio Velasco, plantean grandes dudas sobre cuál será el sistema público universitario del nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía. Se plantea una fusión de grados cuando estos se imparten en universidades próximas y cuyo número de alumnos sea muy reducido. Asimismo, el consejero afirma que “lo racional y lo sensato es fusionar grados, pero suministrando los recursos necesarios para que el alumnado pueda desplazarse de una ciudad a otra y los profesores a su vez estén mejor utilizados”. Esto qué quiere decir, ¿Qué se cierran títulos en las universidades más pequeñas? ¿O qué se prima la movilidad de los profesores para optimizar los recursos desde el punto de vista economicista y no desde la perspectiva científica? ¿Se van a despedir a los PDI y PAS que seguramente van a sobrar? Por otro lado, ¿Dónde queda la reconciliación de la vida familiar y laboral de los docentes que se tengan que desplazar?

Todo esto traerá como consecuencia, a largo y medio plazo, que las universidades pequeñas estarán abocadas a no tener centros de investigación y, por lo tanto, desde estas universidades no se podrá contribuir a la innovación y desarrollo del territorio, ya que su capital humano estará dedicado a dar clases en otras universidades de mayor tamaño, pero no a la investigación. En cambio, las universidades grandes podrán dedicar sus recursos humanos a la investigación y al desarrollo de sus territorios próximos creándose una dualidad entre universidades de primera con docentes que investigan y universidades de segunda donde los profesores solo estarán dedicados a impartir docencia sin recursos, ya que solo necesitarán un aulario.

El desarrollo de un nuevo modelo del sistema público universitario que es lo que se está planteando, merece y requiere de un consenso entre todas las fuerzas políticas y académicas. Es cierto que hay que cambiar el modelo, pero aportando una visión moderna de los grados con mayor flexibilidad y adaptabilidad al futuro y a la realidad social tanto de Andalucía como de España y Europa. Este nuevo modelo debe sustentarse en un principio básico, es decir; tiene que estar dotado económicamente con los suficientes recursos técnicos y humanos para que la transformación se realice con cierta solvencia y no suceda lo que ocurrió con la última reforma universitaria que se realizó a “coste cero” y a costa de la comunidad universitaria. “De aquellos barros estos estos lodos”.

Desde AxSÍ pensamos que con estas medidas y otras como éstas que vendrán en el futuro se constata la mercantilización de la educación. No se prima el sistema educativo como un bien social, o como actividad igualitaria basada en la capacidad y destinada al desarrollo integral de la persona y por ende de los territorios, sino que lo que se busca es la rentabilidad económica donde tendrán más posibilidades de estudiar aquellos discentes cuyos progenitores tengan más recursos económicos.

En todo caso desde Axsí deseamos un modelo que garantice el acceso universal a las enseñanzas universitarias, que mejore las condiciones laborales de las plantillas de PDI y PAS. Apostamos por un incremento de la financiación universitaria, un aumento de las becas públicas para los alumn@s y una apuesta decidida para que desde la administración autonómica se despliegue un modelo universitario que sea punta de lanza para el desarrollo social basado en I+D+I.

José Antonio López Sánchez es doctor y profesor titular de la Universidad de Cádiz y miembro de Andalucía por Sí.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Comentarios

  1. Comparativamente con los países que ocupan los primeros puestos en las diferentes clasificaciones de excelencia universitaria, en España sobran universidades pequeñas y mediocres, que no pueden aportar investigación de calidad, y sobran también universitarios, que pasan a engrosar las nutridas filas del desempleo y de la frustrante sobre-cualificación laboral. Hay que reducir universidades para queden unos grandes y bien equipados centros universitarios que sean capaces de captar a los mejores profesores y a los mejores alumnos para alcanzar la excelencia en formación, en conocimiento y en investigación. Y hay que promover una excelente y amplia formación profesional en las áreas de mayor valor añadido y empleabilidad.

    1. Hay universidades pequeñas que están muy bien posicionadas en esas clasificaciones, que mencionas. Por cierto ese posicionamiento se consigue no con el desarrollo de investigaciones y proyectos de investigación, sino con publicaciones en revistas indexadas de pago que son de las mismas editoriales que realizan las diferentes clasificaciones. Ves cómo funciona el tema? Si quieres un día nos sentamos con un cafelito y te cuento la realidad del sistema. Por cierto, el funcionamiento lo conozco perfectamente ya que soy director de un Instituto Universitario de Investigacion.

  2. Gracias por el ofrecimiento, pero no hace falta; conozco muy bien el “sistema”, como dice, y no es lo que usted describe, es mucho más transparente y sensato. Esas universidades que menciono, y en una de las cuales (en el MIT) me doctoré hace años gracias a una beca Fulbright, están entre las mejores del mundo gracias a la excelencia que exigen tanto al alumnado como, sobre todo, a los profesores, estando todos sometidos a la exigencia de resultados concretos, y a que no hay la nefasta endogamia de las universidades españolas. Eso les permite tener excelentes equipos de investigación en líneas punteras y publicar mucho y muy bien en revistas científicas de intachable prestigio internacional, en las que no publica quien más paga, sino que, como sabrá, tienen comités científicos que seleccionan lo que se publica por su calidad y novedad, y también les permite tener una larga lista de premios Nobel, además de acceder a sustanciosas fuentes de financiación públicas y, sobre todo, privadas; y son, todas, grandes universidades.
    España no tiene ninguna universidad no ya entre el “top” de las veinte primeras del mundo, sino ni siquiera entre las cien primeras (la mejor posicionada es la Universidad de Barcelona, en el puesto ¡171!); lo cual, además de una vergüenza para un país cuyo PIB ocupa la decimosegunda posición mundial, es un lastre para nuestra competitividad internacional y creación de empleo de calidad. Porque aquí cada taifa, cada autonomía, quiere tener su universidad con todas las facultades, porque la universidad está masificada y politizada, porque los profesores tienen un nivel medio mediocre, porque los alumnos llegan del bachillerato con un nivel medio pésimo y porque nadie le mete mano al problema, solución que pasa, necesariamente, por mucha menos cantidad (de universidades y de alumnos), mucha más calidad, mayor tamaño y verdadera promoción de la colaboración empresa-universidad. ¿Se da cuenta de que ningún partido político propone ninguna medida real para este problema en su programa electoral?

    1. La UCA dentro del Ranking de Shanghai que mide a todas las universidades del mundo. Por ejemplo, en el área de Oceanografía y en el de Educación Física y Deportiva aparecen esa clasificación entre los puestos 151 y 200. Un poco más abajo pero también dentro de esta lista también asoman la cabeza en Ingeniería Química, en Matemáticas y en Ciencia e Ingeniería Ambiental. Física y Deportiva aparecen esa clasificación entre los puestos 151 y 200. Un poco más abajo pero también dentro de esta lista también asoman la cabeza en Ingeniería Química, en Matemáticas y en Ciencia e Ingeniería Ambiental.

      1. Un área concreta no es una universidad completa; luego sus datos no contradicen a los míos. Al margen de lo anterior, que un área de una universidad española (no de Botsuana) aparezca entre las posiciones 151 y 200 del mundo no es para alardear ni mucho ni poco; es una vergüenza, que lo más prudente es no proclamarla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *