Editorial

La ‘marea blanca’ de Jerez hace historia

EDITORIAL.

Mientras Susana Díaz ha vivido un intenso fin de semana pendiente de su partido, la quinta ciudad de Andalucía en población se ha echado la calle como no se recuerda para exigir mejoras urgentes en la sanidad pública.

Mientras Susana Díaz ha vivido un intenso fin de semana pendiente de su partido y pensando en su futuro político inmediato, la quinta ciudad de Andalucía en población se ha echado la calle como no se recuerda para exigir mejoras urgentes en la que hasta ahora era orgullo de tres décadas y media ininterrumpidas de políticas socialistas en la región: la sanidad pública. La llama que encendió en las redes sociales un vecino de Jerez hasta entonces anónimo, Joaquín Fernández, marido de una mujer atropellada en la ciudad que permaneció casi tres cuartos de hora tirada en el suelo sin que llegara una ambulancia para socorrerla, ha guiado a varios miles de jerezanos y jerezanas a salir a la calle. Lo han hecho para protestar sonoramente contra los recortes y el deterioro progresivo del sistema público sanitario en Andalucía en los últimos años. Y es que, pese a sus innegables logros en este tiempo, este sistema, por mucho que los gerifaltes autonómicos nieguen la mayor, actualmente hace aguas.

Probablemente por ello, la movilización ha sido un rotundo éxito y, pese a los intentos partidistas de arrogarse el mérito, solo ha tenido un único y exclusivo protagonista: la propia ciudadanía, que ha participado de forma activa en una manifestación con escasos precedentes en la ciudad. Como ya sucediera semanas atrás en otros grandes municipios andaluces, la gente ha dicho basta. Ya no sirve la excusa de los tijeretazos impuestos por el Gobierno central, cuando precisamente ha sido hace solo unos meses el partido de la presidenta de la Junta el que ha permitido que sigan gobernando quienes supuestamente los impusieron; tampoco vale el argumento del techo de gasto cuando los contribuyentes comprueban día tras día cómo la Administración andaluza sigue dilapidando dinero público en gastos superfluos o poco confesables. Mientras esas muletillas se repiten en los discursos oficiales, la sanidad pública sigue en la UCI. En el caso de Jerez, se suceden las quejas y asiduamente se publican casos sonrojantes del pésimo funcionamiento de la red sanitaria pública en la zona. A la vista del malestar general, era inevitable una movilización masiva para gritar alto y claro que hasta aquí se ha llegado.

Ni siquiera el sambenito de ciudad pasiva y conformista por excelencia han frenado a la multitudinaria muchedumbre que ha recorrido las calles y avenidas de la ciudad en defensa de una sanidad pública de calidad. En una de las grandes ciudades con mayor tasa de paro de la Unión Europea, la desidia con la que los ciudadanos han venido sufriendo esta enorme brecha social ha sido paradigmática. Sin embargo, y por fortuna, no ha sucedido lo mismo con el grito mayoritario emitido por esta enorme marea blanca jerezana contra el desmantelamiento de una sanidad pública digna y universal. Vivimos en una época en la que probablemente jamás habíamos aguantado más quejándonos tanto, por eso es tan relevante lo acontecido este domingo de finales de enero en Jerez. Aunque muchos seguirán a lo suyo y haciendo oídos sordos a unos síntomas más que evidentes.

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