Opinión

La listeria y el 10-N le rompen la agenda a Moreno Bonilla

Si nadie lo remedia el 10 de noviembre, día de San León (Magno), el Papa que impulsó el Concilio que proclamó la ‘divinidad y la humanidad de Cristo’, los españoles volveremos a ser convocados a urnas. Gracias Pedro, gracias Pablo.

No hay ni un solo signo, a algo más de dos semanas para que concluya el plazo y convocar nuevamente elecciones, que nos invite a pensar que vamos a evitar el engorro y el gasto multimillonario de una nueva cita electoral. Total, para que el resultado final sea, más o menos, el mismo que tenemos ahora en el Congreso, sin mayoría absoluta de nadie y con el bloque de izquierdas hecho unos zorros. Es más, algunas previsiones demoscópicas avalan un crecimiento de la derecha en número de votos. Si se fijan la denominada ‘extrema derecha’ de Vox es un proyecto que empieza a diluirse en el ambiente, sin líderes regionales o locales, perdidos en la burocracia que genera el abrazo del oso dado aquí y allí al PP y a Ciudadanos.

Hoy, por citar el caso más cercano que es Andalucía, da la sensación de que los diputados de Vox no se diferencian tanto de los del PP o Ciudadanos, parecen todos cortados con el mismo patrón. Nadie duda que en el Parlamento conforman un todo. Los dos juanes, Juanma Moreno  y Juan Marín, han logrado el milagro, que la gente se olvide que gobiernan gracias a la derecha ultramontana, entre otras razones porque Vox, tras la caída en desgracia del juez Paco Serrano, ha dejado de ejercer como línea de contrapeso al PP en infinidad de cuestiones de cierto voltaje o en grandes charcos donde se solían meter. Para los populares de Bonilla y Bendodo (el gran portero) oponerse a las ocurrencias que les llegan desde su derecha no está resultando tarea muy complicada, mas bien al contrario, les dan sopa con honda y les mantienen a raya sin rechistar más que lo justo, haciéndoles creer que influyen de verdad en el gobierno. La veteranía y la experiencia de la gente del PP están logrando domesticar y blanquear a sus socios de derecha extrema tras las bambalinas.

Guste o no guste a la oposición de izquierdas  habrá que reconocerle a la derecha que están desempeñando la acción de gobierno dando una apariencia de unidad real, al menos de puertas afuera, aunque dentro la bronca entre Cs y PP parece que no es cuestión baladí y siguen abandonando la súper estructura de la Junta fichajes desencantados tras haber comprobado que casi nada era verdad, sino todo lo contrario.

Granada: el PP entregó las llaves a Cs en Madrid

La disputa por la alcaldía de Granada es uno de esos asuntos que ha venido a agriar últimamente las relaciones entre ambos partidos y donde Cs a través de Fran Hervías ha dejado claro que el pacto granadino de 2+2 nunca existió, algo en lo que insiste Sebastián Pérez desde Granada respaldado por Moreno Bonilla desde Sevilla como presidente del partido.

Pero lo más alucinante y sorprendente de todo es que Hervías ha dicho, negro sobre blanco, que no hubo ni choque de manos ni nada parecido para pactar un 2+2, que Luis Salvador será el alcalde durante cuatro años es algo que, según el dirigente naranja, está firmados por el PP (Teodoro García Egea) y por Cs al más alto nivel de Organización. Lo peor de este asunto no es la bronca sobre quien es más caballero que el otro (Pérez o Salvador), lo lamentable es que esta confrontación acabará afectando al buen gobierno de los intereses de los granadinos. La desconfianza entre los socios es mas que evidente tras pocos meses de andadura, dure dos o cuatro años Luis Salvador con el collar de alcalde colgado en las procesiones.

La crisis de la listeria cambia el paso al gobierno del cambio

La crisis abierta por el brote de listeriosis en Andalucía y sus consecuencias de todo tipo ha venido a romper el ritmo que llevaba la derecha con la vista puesta en su primer arranque de un curso político en el gobierno. No es un asunto el de la alerta sanitaria en el que el ejecutivo vaya a quedar bien y lo saben ya desde hace semanas. Han pagado las consecuencias de un gran contagio no previstas de antemano en los protocolos establecidos. La maldita bacteria, además de matar personas, ha asesinado la reentré política de la Administración Bonilla. Y no porque el ejecutivo vaya a cambiar su agenda política del otoño, sino porque la ciudadanía pasa de propagandas y comeduras de coco, estando muy alarmada con las noticias que apuntan a que la listeria lleva demasiado tiempo entre nosotros, a través de alimentos del cerdo, lo que viene a dar una idea de una Sanidad Alimentaria descontrolada que deja mucho que desear, generando inquietud y preocupación entre los consumidores. Y todo eso queda a diario en evidencia abriendo los programas de televisión de mayor audiencia del país.

Maria Jesús Montero en uno de los muchos actos oficiales a los que ha asistido en la Fundacion Cajasol, presidida por Antonio Pulido a su izquierda en la imagen. El PP le puso una lupa a la gestión de Pulido, lupa que a día de hoy ha desaparecido.

Uno de los errores clamorosos del PP en esta crisis de la listeria fue, en vez de estrechar la coordinacion institucional desde el primer momento, poner en la diana el poco o mucho prestigio del Laboratorio Municipal de Sevilla, metiendo a las bravas en el saco al PSOE que gobierna la capital. Olvidando que, antes que Juan Espadas, fue alcalde un prohombre del PP llamado Juan Ignacio Zoido. Y al final se ha sabido que siendo Zoido alcalde la empresa Magrudis funcionaba con menos papeles que una liebre.

Solo en esta recta final, coincidiendo con el agravamiento de los efectos del brote con víctimas casi a diario, Junta y Ayuntamiento han sido capaces de dar una imagen de seriedad y cordura institucional en el manejo de la crisis al más alto nivel con Bonilla y Espadas al frente. Aunque haya sorprendido bastante que la ministra de Sanidad haya confesado que se enteró del segundo brote de listeria en una fábrica de Paterna de Rivera (Cádiz) a través de los medios de comunicación.  El consejero de Salud Jesús Aguirre parece que no tuvo tiempo de llamar al ministerio para comunicar la nueva alerta, concentrando todos sus esfuerzos en una comparecencia pública con la que la noche del viernes abrieron todos los telediarios en España.

El modelo de gobierno andaluz, ejemplo a lucir en campaña

Como se indicaba al arranque, si nadie lo remedia, estamos ya en precampaña electoral y cabe preguntarse en qué medida afectará dicha batalla al gobierno andaluz y a su funcionamiento. Y también, por qué no, cómo pueden cambiar las cosas en el seno del PSOE si Sánchez resbala. En el sur una mujer, que aún no se ha enterado que nunca segundas partes fueron buenas, sigue agazapada a la espera de su hora.

Afectará y mucho. El gobierno andaluz es hoy para la derecha española el más importante que poseen, una especie de gobierno bandera con el que enseñarle a los españoles cómo gobierna la derecha que dialoga y baja impuestos. ¿Servirá esto para que se debatan asuntos andaluces? No, ni mucho menos. Sí, se hablará de los Eres y de sus sentencias por llegar, pero sobre todo de las del ‘procés’, casos sentenciados a esas alturas del año y sin duda con gran repercusión política.

A sacar las bolsas de basura

Parece pues que le llega la hora al bipartito en la Junta de sacar las bolsas de basura a la calle, algo que, dado su comportamiento en estos meses, daba la impresión de que se lo guardaban para más adelante. Pues ya no tendrán más remedio que usar la herencia dejada por Susana para desacreditar al PSOE como partido de gobierno. A la fuerza ahorcan.

Es de prever que el gran objetivo andaluz a batir el domingo 10 de noviembre en Andalucía estará en la capital y se llama María Jesús Montero, ministra en funciones de Hacienda y mujer que ha sabido situarse dentro del cinturón de seguridad de Sánchez, llegando a integrar con Carmen Calvo la comisión negociadora (paripé) con Unidas Podemos. Montero es, además, la candidata más consensuada al margen del susanismo para suceder a Susana Díaz portando el pendón del sanchismo finalmente triunfador en Andalucía.

El PP a estas alturas ya conoce parte del contenido de la mochila que arrastra Montero de sus muchos años como consejera en la Junta y no va a dudar a la hora de utilizarlo electoralmente dado que es un peón fundamental del sanchismo. En este caso, aparte del doble discurso sobre financiación autonómica de la ministra, distinto según el PP al que mantenía cuando gobernaban Rajoy y Montoro, tienen sobre la mesa el ‘Caso Cajasol’ un asunto grave y donde, se mire por donde se mire, puede que confluyan casi todos los males del sur.

El PP sabe a estas alturas cuales son las responsabilidades políticas (y quizás de otro tipo) de la Sra. Montero en lo sucedido en los últimos años en la Fundación Cajasol, presidida por un amigo de la absoluta confianza de Susana Díaz. Entre otras cosas y lo más llamativo de todo: el cambio de denominación de la fundación que, sorprendentemente, no es bancaria sino privada. Diversas fuentes apuntan al hallazgo de unos documentos que pronto verán la luz y que vendrían a confirmar y demostrar la flagrante ilegalidad cometida con el cambio de denominación de la fundación en sus estatutos. Una operación en la que estuvieron metidas hasta las trancas personas tanto del PSOE como del PP ante el Ministerio de Economía. Así De Guindos, asesorado por gente del PP, perdíó el control sobre Fundación Cajasol que quedaba en manos solo de la Junta y de su hombre al frente Antonio Pulido, con casi veinte millones anuales de presupuesto.

Ese cambio, que es absolutamente ilegal según sostienen diversas fuentes, estuvo bendecido por la consejera de Hacienda Maria Jesús Montero en tanto que responsable de Protectorado de Fundaciones que engloba las escasas entidades heredadas del desaparecido sistema financiero andaluz. De igual forma que tiene Montero la responsabilidad política directa de que el presidente de la fundación, el socialista Antonio Pulido, se autocolocara un sueldo anual de 200.000 euros. Correspondía a la consejera Montero intervenir, pero no planteó ninguna objeción ni hizo nada para evitar una situación que venía a incumplir descaradamente la Ley  andaluza de Fundaciones. Un texto legal que expresamente prohíbe a los patronos cobrar sueldo alguno de una fundación. Una triquiñuela dudosamente legal les permitió bendecir el sueldo público más importante de Andalucía de 200.000 euros año para el Sr. Pulido, superior al que hoy percibe el Rey Emérito Juan Carlos.

María Jesús Montero nunca ha abierto la boca para dar explicaciones públicas sobre los asuntos que afectan a la gestión de la herencia de las cajas del occidente andaluz englobadas en Cajasol, pese a ser la responsable de fiscalizar este tipo de organismos desde el Protectorado de Fundaciones. Tampoco su sucesor Antonio Ramírez de Arellano, quien metió en un cajón un burofax del PP firmado por Marcos Contreras entonces vicepresidente de la fundación, y donde se exponían cuestiones muy graves sobre falta de transparencia en la gestión de la Fundación Cajasol que debieran ser aclaradas convenientemente. Un año después, el mismo PP de Bonilla que preguntaba por el manejo de Antonio Pulido en Cajasol, ha estado negándose a coger el toro por los cuernos y poner sobre el tapete la verdad del cuento sobre los millones anuales de inversión de la más importante fundación de Andalucía.

El desolado paisaje de la izquierda andaluza

El bipartito, como el gobierno en funciones de Madrid, entran en clave de campaña y a partir de aquí ya saben la que se nos viene encima.

Cabe preguntarse qué sucede con los que están a la izquierda del PSOE, en concreto los de Unidas Podemos-Andalucía. Sin Antonio Maillo y con Teresa Rodríguez prácticamente desaparecida de la escena política, la izquierda no puede aspirar a mejorar lo que obtuvo en las últimas elecciones. Falta liderazgo, falta ilusión, se nota que les faltan ganas y deben elaborar un mensaje propio y distinto al que el PSOE mantiene como oposición frente a la derecha. Se difumina la imagen de una izquierda combativa, no pactista, alejada de su líder estatal Pablo Iglesias, que es el referente televisivo. En estos días, aquí, ha vuelto a brillar con luz propia  Diego Cañamero por la ocupación del Mercadona, icono histórico junto a Sánchez Gordillo de la Andalucía jornalera del siglo XX y figuras emblemáticas de Adelante Andalucía.

Hoy el aparato político que maneja la izquierda en Andalucía parece zombi, un pollo sin cabeza perdido entre poderosos medios e intereses que están en juego. Una debilidad que muchos socialistas ven como una oportunidad para que vuelva mucho voto al PSOE, pero olvidan que, en la gestión de esta larga crisis institucional, en líneas generales, quien ha cambiado permanentemente de discurso ha sido Pedro Sánchez y el PSOE. ¿Lo premiaran o lo castigarán los electores? Pablo Iglesias lo dijo desde el minuto uno, quiere sentarse en el consejo de ministros. Millones de votos de izquierdas y progresistas le avalan, argumenta con razón.

Cabe también preguntarse si un nuevo proceso electoral afectará, o no, al calendario que la Justicia tenga establecido para concluir y dar a conocer la sentencia de la pieza política del Caso Eres, con dos generaciones de socialistas de pata negra – exdioses-  sentados en el banquillo con Chaves y Griñán al frente. No parece que deba influir aunque por el tiempo transcurrido y las estimaciones que se hicieron en su día la sentencia debe de estar casi cocinada y a punto de ser servida. Y cabe esperar, si hay condenas que seguramente las habrá, que el PP reaccione de la misma manera que lo hizo del PSOE con la sentencia Gürtell y que, finalmente, le supuso a Rajoy y al PP abandonar el gobierno.

Por cierto, ya verán en las próximas semanas la cantidad de anuncios, cuñas y spots de diversa procedencia institucional en los medios de comunicación andaluces. La Junta tiene complicado inventarse campañas, porque o venden humo por llegar o tienen que promocionar la gestión de Susana Díaz realizada hasta ayer mismo. Optarán por el humo, ya verán.  Todo ello sucede ante una campaña electoral inesperada que ha venido a cambiarle el paso a la Administración Bonilla. Mientras, en la radio pública, se siguen dando los mismos o más intensos masajes a los miembros del gobierno que abren temporadas y programas y sin que nadie les haga una jodida pregunta que les incomode y se les note. Personalmente me gustaban más los masajes de Tom Martín Benítez al susanismo, eran más sinceros y encima se reían los joíos.

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