Cultura

La historia de la gente que habita al sur del sur

El sevillano Manuel Blanco, periodista y profesor de Humanidades en la Universidad de Huelva, ha estrenado 'Al sur del sur', un documental que narra a través del pasado, presente y futuro de los esteros de la Bahía, la situación social y económica de los gaditanos. La obra, a coste cero, fue incluida en la sección 'Panorama Andaluz' del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF)

La Bahía desde el aire. Las playas de San Fernando, sus antiguas edificaciones militares, sus esteros, fuente salina y piscícola, y sus gentes. Sus gentes a cámara lenta. El tiempo se para en la zona con más desempleo de Europa. La falta de oportunidades como denominador común. Y allí, la luz, los gaditanos, cruzados en una relación de “amor y odio”, como dice Manuel Blanco, profesor de Humanidades en la Universidad de Huelva y autor de Al Sur del Sur.

El filme, que se ha estrenado este pasado domingo en el Teatro Alameda de Sevilla, narra con extrema naturalidad a la Bahía, como si de un entrevistado se tratara. Un documental a coste cero que comparte cartel en la sección Panorama Andaluz con obras como Todos los caminos, con la participación de Dani Rovira y banda sonora de Antonio Orozco, entre otras. “Vamos a jugar este partido y ver qué recorrido tiene”, confiesa Manuel Blanco (Sevilla, 1981). “Compartir cartel con gente como esta es un gustazo”, dice. Y recuerda el contraste con otras producciones. “No es con cero pavos, es con menos algo. Íbamos a una entrevista y llevábamos un tupperware con chicharrones”.

Al sur del sur es un viaje. Al comunicador, documentalista y periodista —fue fotoperiodista y corresponsal de guerra en zonas de conflicto como Gaza, Jordania o Mauritania de 2011 a 2014—, esta historia le vino casi de casualidad. Un amigo suyo, sevillano pero afincado en la Bahía de Cádiz, un día le llamó. “Me he hecho socio de una asociación en defensa de los esteros”. “¿Y eso qué es?”, se preguntó. “Lenguas de tierra que se meten en el mar, utilizada dese época prerromana, una técnica milenearia”. Otro día volvió aa tomar unos vinos de Chiclana con él, concretamente a la cofradía de los pescadores. “Allí vi algo súper Vi tipos con los tatuajes de sirena, típicos marineros fumando así, renegridos, curtidos, el suelo lleno de serrín, la barra con la tiza de las cuentas pendientes”, dice emocionado. Fue cuando dijo “aquí hay una buena historia y hay que contarla”.

Sin embargo, una vez empezada la producción, se dio cuenta de que los esteros no bastaban. “Esto está bien, pero no es un documental”, pensó. “Empezamos a tirar y vimos que la historia no eran los esteros, sino la gente que lo habita. Nos centramos en la gente de la Bahía y con la excusa de los esteros y la desindustrialización nos empezamos a adentrar en las historias de la gente”. A través de testimonios personales, como el del último guardia militar de uno de los arsenales de La Isla, Pablo Martínez, Al sur del sur vuela. Y lo hace del estero, el despesque y su técnica milenaria piscícola al pasado militar de la Bahía, y del más inmediato presente al futuro, un futuro incierto. “Un pulmón industrial al que le desmontan todo y donde la gente vive con oquedad”, confiesa Blanco. Una oquedad que sin embargo, pese a todo, puede convertirse en esperanza. La habrá, dice, “cuando la gente de la Bahía sea capaz de entender que son ellos los que tienen que recuperar esto; cuando empiecen la gente les ayudará”, sonríe. “Ya no porque quieran ni por alma caritativa sino porque como dice mi amigo el escritor Antonio Orihuela, la arena siempre salta las alambradas”. Y añade: “El poder público cuando ve que la ciudadanía se organiza tiene que sumarse a eso o tendrá la gente en contra. Hay que reinventarse. Hay que reinventar la industrialización. No pasa a lo mejor por hacer fragatas para Arabia Saudí, sino en otras cosas”, poniendo de ejemplo a Silicon Valley en California.

Manuel Blanco recuerda en esa línea a un vasco que un día se encontró hablando sobre estos temas. “Lo que dices es que es verdad”, le llegó a decir. Y reconoce. “Los vascos tenían una industria muy importante, le quitan la industria pesada y le dan pasta igual que aquí. Pero allí se invierte en cultura. El Guggenheim, el Bilbao Turístico, el Festival de Donostia, el escaparate internacional”, señala. “No turismo de tupperware, fiambrera y sombrilla, con todo el respeto sino de alto standing. Y en la Bahía llegó la pasta, se dio hubo paz social, pero todo se calmó y nada”, lamenta. “La gente joven está jodida por como se resolvió todo en aquel día. Se dio la pasta y se miró hacia otro lado”.

Manuel Blanco durante el encuentro con lavozdelsur.es. Foto: Sebastián Chilla.

Son muchas las caras que aparecen en Al Sur del Sur, y también muchas las vidas, los miedos y las esperanzas. La periodista María Esquivel nada. Y nada a placer. Afincada en Málaga tuvo que dejar su tierra después de un periplo en el extranjero y en Madrid. Málaga es un mal menor con la que se consuela. Si encontrara algo volvería, pero no encontrará nada. “Todos tienen una relación de amor y odio con la Bahía”, dice Blanco. “Es como una levantá, la costa de Cádiz tiene unas playas preciosas y de repente salta el levante y todo es un infierno”. La periodista y compañera Fani Escoriza, taza en mano y con ropa de casa, narra en su azotea de la capital gaditana su periplo fuera. “Una chica joven que se había ido y ha vuelto”, dice Blanco. Para quedarse como puede, como el resto de los gaditanos. “Otras lamentan no haberse ido”, porque no hay donde rascar.

La película, de una hora de duración, ha sido rodada en más de 20 días repartidos en un intervalo de dos años. “El título fue lo último que tuvimos. Cuando estábamos desesperados por encontrarlo, de repente llegó. Una de esas noches se me olvidó apagar el sonido del móvil y me llegó un mensaje. Eran las 4 de la mañana. Mis niños y mi mujer enfadados conmigo por haberles despertado. Lo leo y ahí estaba”:

Querido compañero el otro día me vino un pensamiento que quiero compartir contigo. El sur no es solo un lugar geográfico, que lo es, sobre todo es una metáfora para designar los conocimientos construidos en la lucha de los oprimidos, de los desfavorecidos causadas contra las injusticias causadas por el colonialismo y por el patriarcado. El sur no es solo un sitio, es una manera de ver la vida. Y nosotros estamos al sur del sur. Buenas noches.

“Es un revolucionario”, confiesa. Juan Manuel Barrios, que da uno de los testimonios en Al sur del sur, dio en la clave. Despertó a Manuel Blanco y a su familia por una buena causa: un título para unas de las proyecciones que llaman a despertar. Despertar de la pesadilla en la que vive inmersa la Bahía.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *