Empresas y Trabajo

La guerra familiar por ‘El Milagrito’

La directora de la compañía sevillana, que empezó en los 60 en una casa del Cerro del Águila, denuncia a su hermano por competencia desleal en la venta de 'Mano de Santo', un producto muy similar al popular desengrasante

“La fórmula contiene cinco ingredientes mezclados en la proporción justa para que no sea corrosivo y pueda utilizarse como quitagrasas en cualquier material”. Es la pócima mágica de El Milagrito, un popular producto de limpieza que cumplirá el año que viene tres décadas, del que se producen unos 80.000 litros diarios, y cuya marca ha desatado una sorprendente guerra familiar. Fue el emprendedor sevillano Miguel Castro Jiménez el que inventó la fórmula mágica en los años 80 y son ahora sus hijos, María Castro Moleraactual directora de la compañía, y su hermano Miguel Castro Molera, propietario del 10% de la empresa y que fue despedido el año pasado, quienes andan enfrentados por la misma.

La guerra familiar de El Milagrito avanza en los juzgados, después de que Miguel Castro, que estaba al frente de la dirección de ventas de la compañía familiar, creara un limpiador multiusos (higienizante) bajo el nombre comercial Mano de Santo, “asegurando a los clientes que el limpiador que ofertaba era de los creadores de El Milagrito, consiguiendo de esta manera asociar así el nombre comercial de Mano de Santo a la marca Nuca Max El Milagrito, generando de ese modo un alto riesgo de confusión en el tráfico mercantil”, según publica ABC.

A partir de aquí, María Castro solicitó cautelarmente en el Juzgado Mercantil 3 de Sevilla que su hermano Miguel dejase de “producir, ofrecer, comercializar o utilizar el desengrasante denominado Mano de Santo por infracción grave de la Ley de Competencia Desleal”. Sin embargo, el pasado 30 de julio, el juzgado rechazó esas medidas cautelares, por lo que Fabrienvaf Nuca, que nació en los 60 como mera envasadora en el barrio sevillano del Cerro del Águila, prepara ahora una demanda por competencia desleal. Lo que sí prohíbe el Juzgado a Miguel Castro es usar productos o materiales de El Milagrito para comercializar Mano de Santo, estableciendo que puede seguir haciéndolo “de modo leal y diferenciado sin referencia o relación alguna con El Milagrito para que no pueda haber confusión”.

Mismo bote, mismo color rosa característico, mismo poder desengrasante milagroso… En la solicitud de medidas cautelares, María insiste en que Miguel comercializó los productos Mano de Santo aprovechando para ello “todas las herramientas, canales de ventas y conocimientos de los que disponía como director comercial de Fabrienvaf”. En declaraciones a ABC, la demandante explica además que “aunque las dos marcas no tienen similitudes fonéticas, pertenecen al mismo campo semántico y se asocia la idea de la mano de santo para hacer el milagro”.

Miguel Castro niega esas acusaciones: “En agosto de 2018 fui despedido como jefe de ventas por presunta competencia desleal pero una sentencia ha condenado a la empresa a indemnizarme con 70.000 euros y establece que era libre para fabricar lo que quisiera, por lo que decidí sacar el desengrasante Mano de Santo, para lo cual puse en marcha una red de ventas”, explica al rotativo en su edición sevillana. Su hermana indica, sin embargo, que no hubo sentencia condenatoria sino acuerdo de indemnización extrajudicial. La guerra de El Milagrito no parece tener fin. Fabrienvaf vende cerca de 3,8 millones de litros de El Milagrito cada año y hace dos años invirtió millón y medio de euros en una nueva planta en Dos Hermanas.

En 2016, últimos datos publicados, Fabrienvaf duplicó su volumen de negocio hasta rozar los tres millones de euros. El producto se distribuye a través de grandes cadenas como Hipercor, Carrefour, MAS, o mayoristas como Hermanos Ayala y Cash Sevilla. Además del mercado español, ha iniciado su expansión en Portugal.

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