Roedores de cultura

La fascinación por los Panero continúa

La Fundación Caballero Bonald acoge la presentación de 'Funerales vikingos: cuentos, artículos y textos dispersos de Michi Panero', 'El desconcierto. Memorias trucadas', de Javier Mendoza, y 'Los papeles de Ibiza 35: poemas y ensayos inéditos de Leopoldo María Panero'

Lo han logrado. Los Panero lo han conseguido: permanecer entre los pliegues de nuestra literatura, con la lucidez de un desastre inoportuno. Vuelven sobre sí mismos una y otra vez, con el ánimo de quien quiere comprender un mal sueño. Pero es un bucle que rezuma literatura, deseada o indeseada. Con la familia, el alcohol y la locura de fondo, el espectro de los Panero aparece y reaparece en el mundo de las letras. Todo el que se cruzó con ellos acabó atrapado por esa odiosa fascinación. Liberarse de ella es difícil. Rescatar papeles inéditos o  contar las vidas compartidas son mecanismos que alimentan esa espiral.

Curarse de esa enfermedad, de esa atracción obsesiva… El poeta Rafael Benítez Toledano presentó a Javier Mendoza, hijastro de Michi Panero, y nos habló de El desconcierto. Memorias Trucadas. Rafael reconoció que nunca se ha sentido cómodo con la poesía de Leopoldo, poeta de talento excepcional, porque “ese sobresalto constante entre el delirio y la lucidez, ese deambular permanente entre el fárrago desquiciado y el verso sublime requiere, para un lector aburguesado como yo, un plus de atención que rara vez me compensó”. Rafael siempre ha pensado que la lectura de la obra de Leopoldo necesita “un público académico o cercano a su estatus mental y emocional”. Tampoco le hacen gracia las exhibiciones de las desgracias… La lectura de Funerales Vikingos, explicó Rafael, nos muestra tres facetas de Michi, tres personajes: un proyecto de narrador impecable y distinto; un diletante extraordinario; y un vago.

Para Rafael Benítez, la verdadera sorpresa ha sido El desconcierto. Nos habló con pasión de Sisita García-Durán, la madre de Javier Mendoza. La conoció durante sus últimos años: “Fue una mujer de armas tomar y temperamento volcánico, de una belleza contundente y avasalladora…”. Gracias a ella, Rafael conoció muchas historias de los Panero. Y gracias a ella conoció a Javier Mendoza, el autor de El desconcierto. Estas memorias, casi una novela, le han sorprendido a Rafael por varias razones: “No parecen la ópera prima de un desconocido; por la intransigencia y distancia con que observa y cuenta su propia peripecia física y familiar y su alambicada, heterodoxa y en ocasiones desternillante relación con su mayores; y porque, en cuanto a su escritura, Javier Mendoza ha logrado, no sé si conscientemente, dejar de ser solo el hijastro de Michi para adquirir una identidad propia como narrador.” Rafael destacó el estilo claro, preciso y contundente que exhibe el autor, por encima de las afinidades sentimentales.

Un momento de la presentación en la Bonald. FOTO: MANU GARCÍA

Jerez y el Puerto han sido muy importantes para la elaboración de estas Memorias trucadas, explicó Javier Mendoza. “Mi madre ha sido la catalizadora de todo esto”. Hay varios momentos que explican de dónde surgen estos libros. En 1989, su madre le presenta a Michi Panero: “Michi no se parecía a ninguna otra persona que yo hubiera visto. Ahí se produjo un flechazo entre él y yo. Michi no tenía hijos, yo no tenía una familia estructurada…” Le regaló El desencanto, para que viera quién era Michi de verdad. Y a Javier le fascinó. El otro momento crucial fue cuando en los años noventa Michi le dice: “Toma estas carpetas. Llévatelas de aquí porque no quiero verlas más.” Cuando llegó a casa y las abrió, vio que había mucho material de Leopoldo María Panero. Pero lo que le interesó realmente fueron los cuentos de Michi. En esos relatos descubrió otro Michi, “un joven de quince años que creía en su propia literatura”. Javier, con19 años, se sintió abrumado ante lo que tenía delante, nos sabía qué podía hacer con ello. Así que pasaron veinte años hasta que volvió sobre esos escritos y se dijo “tengo que hacer algo con estas carpetas”.

La muerte de su madre le permitió contar esta historia como algo cerrado: “Si mi madre estuviese viva, no habría podido contar las cosas como las he contado.” Así que se puso a investigar todo lo que se ha escrito sobre la familia Panero, que es mucho. “Y me di cuenta de que en la historia del los Panero estaba todo contado… Excepto la parte de Michi Panero”. Para llenar ese hueco, pensó que no le hacía falta hablar con nadie, sino mirar hacia dentro. “Para mí no era una cuestión de arqueología literaria, sino de abrir una parte de mi historia que me dolía”. Decidió venirse a El Puerto de Santa María, donde vivió su madre varios años, y llegó a la conclusión de que no había nada en esa historia familiar que no se pudiese contar. Así nacieron estas Memorias trucadas. Son trucadas porque “son las memorias de Michi pero las cuento yo, por lo que también son las mías”. Se trata de un relato autobiográfico, “una novela de iniciación, la historia de un niño que despierta a la vida”. Javier reconoció que escribir esta obra ha sido una especie de liberación.

Mendoza y Benítez, durante la presentación. FOTO: MANU GARCÍA

Funerales vikingos recoge los cuentos que Michi Panero escribió con 15 años. Nos dice Javier Mendoza que la crítica no ha recibido muy bien estos relatos, porque esperaban algo más, “pero no se han dado cuenta de que ahí tenemos lo que él podría haber llegado a ser”. Es un proyecto de escritor. También hay textos del final, de “una anciano prematuro que se va despidiendo del mundo”. Si Michi dijo que nunca iba a publicar, planteó Josefa Parra, sacar a la luz ahora estos textos… La respuesta de Javier fue clara: “Me lo he preguntado varias veces. Una cosa son las opiniones y otra los hechos. Y el hecho es que Michi me entregó esas carpetas…”

El desconcierto. Memorias trucadas y Funerales vikingos: cuentos, artículos y textos dispersos de Michi Panero forman parte de un único volumen, como una moneda, cada una de las caras es un libro. Entre medias están las fotos de la familia. Los papeles de Ibiza 35: poemas y ensayos inéditos de Leopoldo María Panero contiene el material que había de Leopoldo en esas carpetas. Hay un poemario inédito: No, no somos ni Romeo ni Julieta ni estamos en la Italia medieval, un homenaje a Karina. También aparecen dos cuentos de terror. Leopoldo a veces comienza traduciendo un texto y luego desarrolla ideas latentes siguiendo el estilo del autor, reescribe los textos que traduce… Leemos poemas que hacen referencia a personajes de la música o la televisión. Y también nos encontramos con ensayos escritos entre 1968 y 1989. Con un prólogo de Javier Mendoza, la edición es del catedrático Túa Blesa, especialista en la obra de Leopoldo. Los libros han sido publicados por Bartleby.

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