Gypsy Rock

La esperanza llega del Este

Hace poco menos de una semana me encontraba en el magnífico país de Eslovenia, más concretamente en la ciudad de Maribor. Al haber residido en latitudes alpinas durante un tiempo más que razonable, la antigua Yugoslavia se me antojaba casi como una escapada a Valdelagrana.

Maribor, una preciosa y diminuta cuidad de algo más de 100.000 habitantes, es considerada como un enclave cultural importante del conglomerado de países que un día conformó Yugoslavia. Un estado socialista, que por otra parte tuvo importantes desavenencias con respecto al resto de la URSS. Sin entrar en detalles, valga decir que su presidente y antiguo partisano Josip Broz “Tito”, llegó a enviar varias cartas a la secretaría del Kremlin requiriendo no ser asesinado después del sexto u octavo intento.

Yugoslavia siempre fue diferente. Hay quien dice que supuso una adecuada humanización del socialismo (teniendo en cuenta los precedentes contextuales de su tiempo). El hecho era que la capacidad de disidencia con respecto a las políticas del país era notablemente superior a la de muchos países que le fueron contemporáneos. Desde el punto de vista cultural, Yugoslavia no sólo fue país con una enorme producción artística, sino que además muchas de sus producciones nos siguen pareciendo a día de hoy enormemente reveladoras. Hoy queremos compartir con el lector una excelente banda, vanguardia del rock esloveno. Le presentamos Laibach.

Laibach es una banda de rock alternativo formada por Elk Eber, Ivo Saliger, Wilhelm Dachauer y Keller en el pequeño pueblo de Trbovlje. Desde el principio se les incorporó al grupo al NSK (el controvertido nuevo arte Esloveno). La agrupación se hizo conocida internacionalmente por sus insólitas versiones de Queen, Opus o The Beatles, de estos últimos llegaron a versionar el LP completo de Let it Be. Valga como ejemplo la versión antivitalista de la famosa canción de Opus “Life is Life”.

Laibach supo encontrar un estilo muy personal que, sin embargo, fue capaz de sintonizar como nadie con las inquietudes y las desavenencias de la antigua Yugoslavia. Para muchos, sus pretensiones no se limitaron a la escena musical, sino que su insistencia por la sátira les llevo de lleno a abordar el terreno de la performance. No es para menos, sus shows aún son recordados.

Una de sus acciones más recordadas fue la de integrar una cierta simbología nazi con un otra comunista (al mismo tiempo se rapaban la cabeza y saludaban a su presidente Tito). De hecho, por mucho tiempo escaparon la presión estatal por el uso paradójico de dichos elementos. Una vez caído el bloque soviético llegaron a comentar en un varias entrevistas que “el Este se colapsó porque creyó ciegamente en la definición utópica occidental de la libertad del individuo. Occidente sólo sobrevive porque astutamente estableció un sistema que afirma que la gente es libre. Es decir, bajo la democracia la gente cree que está actuando de acuerdo con su voluntad y deseos propios”.

A pesar de que su actividad más prolífica corre paralela al declive de Yugoslavia y la aparición de los nuevos estados, cabe mencionar un importante trabajo de la banda en 2006. Un LP que lleva por título “Volk”, y que atiende con mirada crítica el concepto de nación europeo de Alemania, Francia o España, entre otros.

Nosotros les dejamos con uno de sus mayores éxitos “Geburt einer Nation” (el nacimiento de una nación), un tema cantado en alemán y que no tiene desperdicio. “Dame algo que pueda seguir” llegan a decir…

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