Política

“La dirección de Podemos Andalucía entiende la pluralidad como un adorno”

Tras cuatro años como diputada en el Parlamento andaluz, la granadina Carmen Lizárraga ha renunciado a su escaño por discrepancias políticas con Teresa Rodríguez

Carmen Lizárraga (Granada, 1969), líder del errejonismo andaluz, se enfrentó contra Teresa Rodríguez en 2016 por la dirección de Podemos Andalucía, adonde se acercó de la mano de José Luis Serrano, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada fallecido en 2016. Mujer de tono suave pero firme, no necesita alzar la voz ni dejar de sonreír para expresar su posición. Empezó a dar clases en la Universidad de Granada con sólo 22 años, justo donde actualmente tiene su plaza de profesora titular de Economía Política, el lugar donde volverá tras una etapa de casi cuatro años como diputada en el Parlamento andaluz. En la pasada legislatura se ganó por méritos propios ser considerada uno de los miembros más brillantes e incisivos del grupo parlamentario de Podemos.

La granadina, además de su locuacidad y rigurosidad, llegó a poner en apuros a la mismísima María Jesús Montero, exconsejera de Hacienda y actual ministra del mismo ramo, que se las sabe todas y es especialista en requiebros. Este miércoles ha sido una jornada de despedidas donde reconoce haber soltado alguna lágrima y estar nerviosa. El teléfono no le para de sonar de compañeros diputados de todos los partidos políticos, “también de Podemos, por supuesto”, aclara y sonríe. La despedida que más le ha emocionado es la de los trabajadores de la Cámara: “A mí es la parlamentaria que más me gustaba de Podemos en la legislatura anterior”, dice una de las conserjes que da las credenciales en la puerta del Parlamento andaluz, por cuyos pasillos corren en bandada periodistas buscando una declaración de la diputada dimitida que sueña con un Podemos abierto y plural, “pero plural de verdad, no de decoración”, sentencia.

¿Qué ha pasado para dimitir dos meses después de las elecciones?

Después de las elecciones, se produce un repliegue de la dirección andaluza de Podemos. A pesar de mostrar la discrepancia, de mostrar diferentes formas de entender la política, no a gritos pero sí de manera firme, creo que en este momento no se dan las condiciones políticas para hacer un buen trabajo, o por lo menos con el trabajo con el que yo me siento comprometida. Puedo hacer otra cosa, pero sería un trabajo técnico y yo creo que no estoy aquí para eso.

¿Tiene algo que ver su renuncia con la crisis abierta tras la dimisión de Iñigo Errejón?

No, yo vengo pensando en dimitir desde hace ya tiempo. De hecho, cuando vi que Iñigo Errejón dimitía, pensé que se me había adelantado. Dicho esto, creo que, aunque no tengan nada que ver la dimisión de Iñigo con la mía, intuyo que tiene un fondo muy similar. Tanto desde el punto de vista político, como desde el punto de vista de lo que sentimos, de la asfixia que se siente dentro de un aparato que se está construyendo para ocupar el poder interno independientemente de cuáles sean los resultados electorales. Se dice ya soy lo suficientemente plural porque tengo dentro la pluralidad, aunque no se escuche.

¿No ha sido posible solucionar sus discrepancias políticas con Teresa Rodríguez sin dimitir?

No. Sólo quedaban tres opciones. Una, puedes provocar cocerte dentro y ya está, lo soportas todo; dos, la salida, que es lo que he hecho yo, porque ya te sientes como un estorbo político y no te consideran; tres, que es lo que ha hecho Iñigo Errejón, buscar una salida política con otra alternativa para ampliar el espacio, porque te estás dando cuenta, y en eso coincido con él, que el espacio de Podemos se está achicando.

¿Cómo se amplía el espacio de Podemos?

Pues haciendo un llamamiento a la sociedad en general. No pensando que tienes tú la razón y la verdad absoluta, que eres el único del universo. No, porque hay otra gente que ha votado por otras fuerzas políticas e incluso que ha decidido abstenerse. Si se sigue produciendo ese enconamiento, nos vamos a ir quedando fuera de los problemas que le interesan a la gente y nos quedaremos con aquello que nosotros pensamos que les interesa a la gente.

¿Qué diferencia hay entre el actual grupo parlamentario y el de la legislatura pasada?

No me he quedado para ver la diferencia, pero básicamente que hay menos diversidad y que en el anterior no había obediencia. Había un punto de independencia sobre la dirección de Podemos y la lideresa. Ese punto de independencia, y tener muy claro que habíamos llegado por un compromiso y que estábamos por primera vez en la institución, le daba una frescura al grupo parlamentario que ahora no la tiene.

¿Se debe esa obediencia a que la mayoría de los miembros del grupo parlamentario pertenecen a la órbita de la corriente Anticapitalistas?

Una parte son de Anticapitalistas y, en ese sentido, las opiniones se llevan de antemano y la gente obedece a quien les ha puesto en las listas electorales.

Pero usted también iba en esas listas electorales y fue elegida por el mismo método y en el mismo proceso.

Sí, porque yo siempre he sido leal y pensaba que la aportación que hacíamos desde la corriente errejonista podría centrar a Podemos Andalucía, pero, después de las elecciones, la sensación que tengo es que esto no hay corriente que lo centre.

En la carta, donde ha motivado las causas que le han llevado a dimitir, manifiesta no estar de acuerdo con la manera que tiene Podemos Andalucía de estar en las instituciones. ¿A qué se refiere?

Una de las premisas después de las elecciones es que hay que estar más en la calle y menos en las instituciones. Yo no lo entiendo, ¿eso qué quiere decir? Los ciudadanos te han elegido para que estés en las instituciones. Si te están pagando por estar en la institución, si te estás pagando por hacer trabajo parlamentario, ¿qué quiere decir eso de mil pies en las calles y uno en las instituciones?

¿Existe en la dirección de Podemos Andalucía un fetichismo de la calle?

Sí, sin duda. A mí me parece que el activismo es fundamental, porque la situación de involución de derechos humanos es global, pero es que también necesitamos a gente en las instituciones que presente iniciativa legislativas, gente que tengan la vía parlamentaria y que hagan una buen labor de control del Gobierno si es que estás en la oposición. No se puede despreciar de ninguna manera el trabajo institucional, aunque eso no quiera decir que no haya que acompañar a la sociedad civil.

Carmen Lizárraga justo después de presentar la renuncia a su escaño. FOTO: R.S.

¿En qué estado de salud se encuentra Podemos?

Debemos pensar que Podemos tiene solución, porque Podemos se necesita, la existencia de Podemos es clave para defender a la mayoría social, pero tiene que ser un Podemos abierto. Ahora mismo Podemos está muy cerrado, es como cuando no abres las ventanas en una casa, que huele mal.

¿Ha hablado con Teresa Rodríguez para comunicarle la dimisión?
Yo he comunicado la renuncia a los órganos de Podemos en el mismo momento en que he presentado la dimisión en la Mesa del Parlamento.

Sin embargo, la dirección de Podemos Andalucía dice que le ha pillado por sorpresa su renuncia al escaño.

Eso es como cuando, en una pareja, uno de los dos lo va a dejar y el otro le dice que no entiende nada. Si no te enterabas de nada tienes un problema, es que no escuchabas, es que no te importaba la otra parte. Eso es lo que entienden por pluralidad, una pluralidad de adorno que forma parte del paisaje pero a la que ni miran.

¿Qué balance hace de su paso por el Parlamento andaluz?

Muy positivo. Ha sido una época muy intensa. Una de las cosas de las que más orgullosa me siento es del pacto de financiación autonómica, donde mi grupo parlamentario fue clave para sumar a un acuerdo a PP, PSOE e Izquierda Unida, además de Podemos, para reclamar 4.000 millones de euros al Estado con los que financiar los servicios públicos que presta la Junta de Andalucía.

¿Cómo le gustaría que fuera Podemos?

Me gustaría que fuera un Podemos donde no hubiera una corriente única y no sintieras un silencio repentino en una reunión porque las decisiones ya se han tomado por detrás, en otra reunión donde tú no estabas.

¿Se ha apropiado la corriente Anticapitalistas de Podemos Andalucía?

Ellos tienen todo el poder en Podemos Andalucía y lo ejercen como quieren. Unas veces de forma más generosa y abren la mano, otras veces cierran el puño y lo hacen de forman menos generosa. Y lo hacen así porque ellos creen tener la verdad absoluta.

¿Se está convirtiendo Podemos en una IU 2.0?

Eso sería insultar a Izquierda Unida. IU es una organización con una trayectoria y una historia totalmente respetable, con un Partido Comunista que tiene una historia llena de heroicidades y de resistencias. No voy a usar a IU para hacerle un menosprecio. Podemos era otra cosa. Unir a Podemos e IU es unir a dos cosas distintas. El problema es que nos convirtamos en algo que no sea ni la sombra de lo que ha sido Izquierda Unida.

¿Cree que Podemos debería tener otro tipo de relación con el PSOE andaluz?

Me parece que Podemos, pero también el PSOE, han estado de espaldas. Sería interesante establecer un diálogo porque, al final, se está ampliando el espacio de las derechas y nosotros estamos achicando el espacio de las izquierdas. Las derechas no tienen posiciones maximalistas, se apoyan en todo, y las izquierdas tendemos a poner muchas líneas rojas. Al final, la gente valora que llegues a un acuerdo que mejore las condiciones materiales de vida y no tanto tener una identidad para distinguirnos de no sé qué.

¿Y qué dice la dirección de Podemos Andalucía sobre un acercamiento al PSOE?

Yo entiendo que en el PSOE hay una parte que es progresista, aunque también hay otra que votó el artículo 135 de la Constitución. La dirección de Podemos Andalucía dice que no, que todo el PSOE es el de la reforma del artículo 135. Pensar eso nos encona, nos deja muy solos, y me gustaría pensar que no estamos tan solos.

¿Se podría haber gestionado de otra manera la investidura para aislar a Vox en la conformación del Gobierno andaluz?

A mí me parece que fuimos tarde, deberíamos haber hablado más y haber consultado democráticamente para saber qué pensaban nuestros inscritos e inscritas, pero lo que se decidió fue quitarnos del medio y eso fue lo peor que podíamos hacer porque dejamos de controlar el discurso. Debimos haber puesto nuestros 17 escaños encima de la mesa para intentar fórmulas alternativas que no pasaran por Vox, que con 12 escaños parece que tenía 50.

¿Insinúa que se podría haber trabajado un acuerdo con Ciudadanos para provocar la abstención del PSOE y aislar a Vox?

Esa hubiera sido una de las alternativas, pero habría que haberlo planteado. Al final ya dijimos que estábamos dispuestos a apoyar la investidura del PSOE, pero eso llegó muy tarde. Empezamos a dar pasos demasiado tarde.

¿Cómo se hace para negociar con un PSOE andaluz escorado a la derecha que viene de gobernar con Ciudadanos y de hacer presidente a Mariano Rajoy rompiendo en dos a su propio partido?

Pues poniendo encima de la mesa condiciones. El PSOE no ha querido nunca nada con nosotros. En la anterior legislatura, nosotros le ofrecimos pactos de presupuestos y todo el tiempo prefirió a Ciudadanos. Hay una parte del PSOE que prefiere a Ciudadanos porque Podemos le genera incomodidad y contra eso no puedes hacer nada. Luego, me parece también que al PSOE no le ha interesado la agenda social sino la estabilidad de su acuerdo con Ciudadanos y eso, electoralmente, se ha visto que les ha perjudicado también.

 

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