Ciudadano Saborido

La decepción con el Papa Francisco y su homofobia

Muchas personas se han sentido decepcionadas con el Papa Francisco y sus declaraciones homófobas. A ver. Esto es por desconocimiento de la doctrina católica que existe entre los católicos, que se dedican más al culto de imágenes y no tienen ni idea porque no están formados sobre la doctrina de la Iglesia Católica.

El papa Francisco no es un Papa nuevo. Ni revolucionario. Es como todos. Lo único, que sonríe y tiene una cara amable. Pero en el fondo, es lo mismo que Juan Pablo II o Benito XVI.

El rechazo a la persona homosexual no lo saca la Iglesia Católica de los Evangelios donde no hay ni una palabra de Jesús a los homosexuales. Lo saca del Antiguo Testamento, un libro mitológico, machista, homófobo y violento, y de las palabras de Pablo de Tarso. Pero Jesús, que es el que importa, no dijo nunca nada contra las personas homosexuales.

La homofobia de la Iglesia Católica queda retratada en su Catecismo, algo que usted, católico que me lee, levante la mano si lo ha leído. S,  por si acaso, como me temo, no lo ha hecho, más abajo le copio los puntos homófobos de la doctrina de la Iglesia Católica, que en resumen lo que dice es que el homófobo será aceptado en la Iglesia Católica mientras permanezca casto. En el momento en que ‘practique’ la homosexualidad, estará en pecado, y por tanto, fuera de la Iglesia si no tiene ‘arrepentimiento’.

A mí, no me molesta lo que digan los obispos ni los curas. De hecho, no les hago ni caso porque hace mucho tiempo que para mí dejaron de representar nada.

Pero sí me duele los insultos, por un lado. Pero no los insultos a mí. Los insultos a nuestras familias, a nuestras madres que en esas terapias para ‘cura’ de homosexuales dicen que seguramente fueron madres posesivas o dominantas, que perdieron un hijo, o que los padres han estado ausentes en la vida de las personas homosexuales. ‘Culpar’ a nuestras familias e insultarlas de esa manera es indecente, y sobre todo, no es cristiano.

Por otra parte, lo que más duele es el silencio de la mayoría de los católicos. Hay teólogos que nos echan una mano, como José María Castillo, pero el resto de los católicos callan. Ni una voz se alza contra los obispos. Nadie protesta. Todos callan. No sé si es por una obediencia temerosa, por perder privilegios, o realmente, porque piensan que las personas homosexuales que no renunciamos a serlo, (entre otras cosas, porque no se puede) somos unos pecadores que no merecemos formar parte de la Iglesia Católica.

PUNTOS HOMÓFOBOS DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.
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Un comentario

  1. El autor comienza reconociendo que la condena que hace la doctrina católica de las prácticas homosexuales, que no de los homosexuales, no es algo coyuntural, sino estructural para luego erigirse en pseudo-teólogo católico y tratar burda e inútilmente de desarmar esa doctrina nada menos que a partir de los propios textos católicos, del Nuevo Testamento y del Catecismo, que él pretende conocer e interpretar mejor que los teólogos católicos, y transcribe dos artículos del segundo texto, del catecismo, tildándolos de homofóbicos cuando es evidente que en ellos no hay ningún atisbo de odio a los homosexuales y solo, acertada o equivocadamente, se les exhorta a la castidad para no pecar. Doctrina que, con matices, es compartida por las iglesias protestantes y ortodoxas. Y luego habla de unos supuestos “insultos” de la Iglesia católica a los homosexuales que no se sabe ni se ve dónde están ni cuáles son, porque las apreciaciones que menciona podrán ser erróneas o no, pero en ningún caso son insultos.
    Si no le gusta la doctrina católica, lo que tiene que hacer es apostatar o fundar otra herejía cristiana que acepte las prácticas homosexuales (a ver cuántos seguidores tiene), pero no tratar de “convertir” al Papa, quien solo tiene autoridad moral, religiosa, sobre sus fieles, pero no autoridad legal ni poder coercitivo. La doctrina católica es la que es, sin modificaciones de importancia, desde hace dos mil años.
    Entonces, ¿por qué este empeño en atacar la doctrina católica sobre la sexualidad y la familia? Pues muy sencillo; porque la Iglesia Católica es la única organización de ámbito internacional que de forma estructurada y sistemática se opone frontalmente a la implantación de la ideología de género que fomentan determinados poderosos lobbies de la ONU.

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