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“La cultura es la última mierda en este país”

El guitarrista y compositor jerezano Santiago Lara publica su tercer disco, un tributo flamenco a Pat Metheny con ocho versiones 'jondas' del gran maestro del jazz. 

El guitarrista y compositor jerezano Santiago Lara publica su tercer disco, un tributo flamenco a Pat Metheny con ocho versiones ‘jondas’ del gran maestro del jazz. 

Ideas, espíritu y alma. No le pide otra cosa Pat Metheny a la música. Santiago Lara (Jerez, 1984) coincide con el maestro a la hora de tratar de aplicar esa tríada de elementos esenciales a sus composiciones. Ante todo, “lenguaje”, defiende. Alumno aventajado de la casa Balao, segundo guitarra de Manolo Sanlúcar durante cuatro años, autor de las bandas sonoras originales de los espectáculos de la bailaora Mercedes Ruiz, su mujer y madre de su hija, suma otros dos trabajos discográficos de corte clásico y netamente flamencos antes de llegar a Flamenco Tribute to Pat Metheny. 

¿En qué se diferencia este disco de El sendero de lo imposible (2007) y Sentimientos nuevos (2012)? 

Es un trabajo totalmente diferente a los otros dos que he hecho. Es un disco de versiones, no son composiciones mías, y además proceden de otra música. Es una propuesta totalmente diferente a lo que he venido haciendo hasta ahora. Estamos con un músico de jazz, un símil a lo que podría ser Paco de Lucía en el flamenco, encontramos ocho temas emblemáticos, algunos de ellos compuestos a medias por Lyle Mays, su pianista. He seleccionado las ocho composiciones que yo puedo expresar a mi manera, como guitarrista flamenco. Es un disco muy fresco. Todo el que lo escucha me lo dice: fresco, agradable y de calidad.

¿Y a nivel de fondo, cómo es el proceso hasta materializar este tributo?

Llego hasta aquí buscando darle a mi carrera un enfoque más maduro, sin salirme del flamenco, que lo soy haga lo que haga, pero quería meterme en un terreno abierto a más público. Los otros discos eran más fruto del momento, de composiciones que vas sacando poquito a poco, pero este disco es más maduro porque está pensado como una pieza, como una obra, no hay temas sueltos. Esto me enriquece. Este disco ha sido para mí un aprendizaje absoluto. Todos los músicos que hay en el disco son mejores que yo, son maestros y artistas con carreras en solitario, y de eso aprendes mucho.

Hay colaboraciones espectaculares como las de Jorge Pardo, Estrella Morente, Guillermo McGill, Pablo Martín-Caminero…

Claro, Pablo por ejemplo ha colaborado en el disco entero, es muy fan de Metheny, me ha asesorado mucho, y el disco en todo este sentido marca un antes y un después en mi carrera.

“Este disco ha sido para mí un aprendizaje absoluto. Es más maduro porque está pensado como una pieza, como una obra, no hay temas sueltos”

¿El hecho de que Metheny se haya arrimado mucho al flamenco en su trayectoria le ha facilitado las cosas?

Ciertamente él se acerca al flamenco sobre todo por Morente, que era amigo suyo, y todos le conocemos porque es un guitarrista de vanguardia. Pero el motivo también por el que he hecho este disco es porque Pat Metheny ha influido mucho en todos nosotros, en la generación de guitarristas nuevos, y probablemente sin que él lo sepa. Vicente Amigo fue uno de los primeros en coger ese estilo, esa manera lírica de cantar las notas, esas armonías más abiertas, otro rollo. Ha influido mucho todo eso y por eso yo lo he hecho a modo de homenaje.

¿Le ha mostrado este trabajo?

Conoce el disco. Nos invitó a un concierto en Córdoba, escuchó varios temas, y estaba encantado. Me dijo que hiciera lo que quisiera con los temas, que para él era un honor, y de hecho en el disco hay algunas palabras de él: que está muy honrado, que le encantan las versiones. Ha sido increíble que diga todo eso del trabajo, nos hemos quedado con las ganas de que colabore, que habría sido la guinda, pero ya sabemos los líos que tienen estos artistas. Esperamos que algún día podamos compartir escenario.

¿Cómo ha sido el proceso de acercar las composiciones a su terreno? ¿Se puede correr el riesgo de caer en la copia?

Para mí ha sido sencillo, entre comillas, en el sentido de que la ejecución de un guitarrista flamenco no tiene nada que ver con la de un guitarrista de jazz. Entonces me he llevado los temas a un terreno donde ni siquiera él podría entrar, ni él ni ningún guitarrista de jazz. Precisamente buscaba no caer en versiones que se parecieran al original. Además yo me lo he llevado todo a palos flamencos, los ritmos son muy muy distintos al original.

“Los músicos deben transmitir pasión”, ha dicho Metheny en alguna ocasión. ¿Cuál es la suya?

Mi familia, sinceramente, es mi mayor pasión: mi hija, mi mujer… Tengo pocas pasiones más: el cine, la música, el fútbol (ríe)… Esa última es muy mundana pero me gusta.
¿Qué busca su música, qué expresa?

A mí me gusta que la música diga algo. Es fundamental que un músico, sea de la disciplina que sea, cuente algo cuando toca. Si toca notas por tocar y no expresa nada… La música es un lenguaje universal y hay que expresar un mensaje, no se trata de tocar muchas o pocas notas. Busco el mensaje y que el público salga de un concierto mío con un concepto, una idea o una melodía en la cabeza. La música es un idioma universal, como te digo, y dependiendo de cada estilo o cada momento expresas un estado de ánimo: tristeza, melancolía, alegría…

¿Cuesta trabajo no acomodarse?

A mí no me cuesta trabajo en el sentido de que soy muy autocrítico. Parece una frase hecha pero es verdad. Lo decía el maestro Paco de Lucía, pero los guitarristas en este sentido somos todos iguales. Esto no me deja acomodarme porque como al final nunca me gusto… De hecho, este disco ya lo escucho y no me gusta. Es que es verdad (se ríe). Aparte soy muy inquieto, y eso me lleva siempre a buscar otras cosas, a componer, que es algo que tengo que echar para fuera. A día de hoy veo difícil acomodarme porque, entre otras cosas, veo que la guitarra está a un nivel que como te duermas dos años nada más te pasan por encima 40. Hay 40.000 guitarristas buenos.

“Están ahí como buscando un sustituto a Paco de Lucía, cosa que me parece una chorrada. Eso es una estupidez porque no lo tiene”

¿No le da la impresión de que la guitarra se ha convertido en una competición?

Hay una competición que no entiendo y creo que gran parte de culpa la tienen los especialistas, que están ahí como buscando un sustituto a Paco de Lucía, cosa que me parece una chorrada. Eso es una estupidez. Porque no lo tiene y si tuviera alguno ya está ahí, que es Vicente Amigo, que es el guitarrista más destacado. Pero es que ni siquiera Vicente Amigo, es que no lo tiene.

Me imagino también que esa competencia nace de la abundancia: muchos y de gran nivel.

Claro, claro. Lo que sí es verdad es que hay un poco de confusión en torno a la guitarra porque hay muchos guitarristas muy buenos, pero para tocar solo o dar un concierto hay que expresar algo, no se trata de ser un buen tocaor de flamenco, de esos hay muchos y muy buenos, tocan para cantar maravillosamente bien, pero no tiene nada que ver eso con sentarte una hora y media delante del público y no aburrir y contar algo nuevo, personal. Creo que ahí hay menos, hay algunos muy buenos pero es donde hay menos. La guitarra es lo que está peor tratado en el flamenco, en el sentido de que la gente no entiende tanto como quizás en baile o cante. Cuesta mucho distinguir entre un buen compositor y un buen intérprete, y eso son cosas distintas.

¿Le cansa de componer para el baile?

No, nunca. Me encanta componer. Gracias a Dios, mi mujer es quien es y he podido sacar mi música en sus trabajos y darme a conocer. Tocar al baile de Mercedes me encanta, no voy a dejarlo de hacer nunca. Para mí no es negativo, no es un atrás. Hacer una música para una figura del baile como las que hay ahora es un privilegio, no un paso atrás. Es el símil a lo que podría ser hacerle una banda sonora a una película. No creo que ningún músico se sienta frustrado por eso, al revés. Otra cosa es tocar con esos bailaores, pero lo que es componer supone un privilegio.

Dice su maestro Balao en una entrevista en este medio que “hay mucha ignorancia en el mundo del flamenco, la mayoría toca de oídas y no sabe leer música. No se preocupan”. ¿Lo siente en su generación?

En la mía sí noto mucha incultura musical, pero los que vienen detrás están ya mucho más preparados. De todas formas, estoy de acuerdo con él en el hecho de que la guitarra no es hacer una buena falseta. Un guitarrista solista tiene que expresar algo más grande, y si queremos que el flamenco esté donde tiene que estar debe estar a la altura de cualquier música. Hay que ser más coherentes con lo que se propone y a la hora de dar el sitio a aquellos guitarristas que de verdad componen o crean algo personal, distinto.

Maestro Balao: “No es solo técnica, te abre la mente, y todos los que hemos salido de ahí tenemos nuestro estilo, y eso ya es muy difícil en la generación tan importante de guitarristas que tenemos”

¿Qué recuerda de sus enseñanzas?

Yo no habría hecho esto disco sin gente como Balao o sin mi hermano Paco. Yo desde pequeño escuchaba en mi casa a Metheny o a los Dire Straits. O sea, me he criado escuchando a esta gente que lo mismo a Camarón, Tío Borrico y La Paquera. Entonces eso te hace ser más inquieto, ver que la música es muy grande, y eso es lo que te enseña principalmente Balao. No es solo técnica, te abre la mente, y todos los que hemos salido de ahí tenemos nuestro estilo, y eso ya es muy difícil en la generación tan importante de guitarristas que tenemos.

No obstante, él también enseña a no despegarse de la base.

Por supuesto, él lo enseña y además es que es así. No olvidemos que es importantísimo conocer la base del flamenco. Lo primero que toqué en mi vida fueron falsetas de Moraíto, mi primer ídolo fue Manuel, y sigue siéndolo, era mi referente. Es importante que la gente empiece a tocar y no se fije, por ejemplo, en este disco mío. Este disco no es un ejemplo para un chaval que empieza a tocar la guitarra, es otra cosa. Tiene que fijarse en Sabicas, en Morao… Y sobre todo en Jerez, que tenemos esta cuna de los Morao, Cepero, Parrilla. Yo sé hacer ese toque y no me he conformado, pero hay que fijarse al principio en esa base.
¿Tiene la guitarra el sitio que le corresponde?

La guitarra no tiene su sitio en ningún lado. Ni en Jerez, ni en ningún lado. Partimos de la base de que la música instrumental es muy complicada, ya que el público no está tan preparado para asimilar todo lo que no sea letra. La guitarra siempre está detrás y siempre estamos luchando para crear ese mensaje que no aburra al público.

Detrás del disco está Warner, un gran salto teniendo en cuenta que sus dos primeros álbumes eran autoproducciones.

Este disco también es una autoproducción aunque le he cedido la licencia a Warner. Lo hemos hecho entero junto a José Amosa, que es mi mano derecha y me apoya en todo el camino, es quien pone el sonido y me ha ayudado mucho a llevarlo a cabo. También tengo que agradecerle la ayuda a José Manuel Gamboa, que escribe unas palabras en el disco, y al que pedí ayuda para moverlo y distribuirlo. Creo que no es un disco para venderlo de mano en mano, es más grande y abarca más. Javier Bilbao, de Warner, lo vio claro y ha apostado por él para moverlo.

El objetivo sigue siendo tocar en directo sus temas.

Claro, por supuesto. El objetivo es recuperar lo invertido en el disco y si consigues eso ya te puedes dar con un canto en los dientes. Después se trata de hacer bolos y abrir campo, que es lo que queremos.

¿La guitarra da para sobrevivir en estos tiempos?

Hombre, yo estoy viviendo y vivo bien, gracias a Dios. No me puedo quejar. Pero es difícil. De la guitarra solista, más todavía. Compagino la guitarra solista con las composiciones, el toque para cantar… pero vivir solo de la guitarra de concierto sería muy complicado. Sé de varios guitarristas a los que admiro mucho y a los que no los veo tocar por ningún lado. Eso te da miedo porque, claro, si ves que esta gente está así piensas que a lo mejor yo también puedo estarlo, pero bueno, hay que pelear.

“El objetivo es recuperar lo invertido en el disco, con eso te puedes dar con un canto en los dientes. Se trata de hacer bolos y abrir campo”

¿La política está para hacerle un rasgueo o un picado?

Fíjate, está para darle con el clavijero en la cabeza a más de uno… Hay una inestabilidad absoluta en la que ya sabemos que la cultura es la última mierda en este país. Está fatal la cosa. Y aun siendo patrimonio de la humanidad y todo eso, al flamenco todavía se le sigue considerando folclore en España, al menos en gran parte de este país. El público cree que el flamenco todavía es el cliché: los lunares, los toros… Yo lo veo en mi propia familia. Dices que eres guitarrista y te contestan: ah, te ganas la vida con la guitarrita, ¿no? Las zambombitas… Ese menosprecio es una losa que no nos deja crecer. Es una cuestión de falta de cultura general y creo que, sobre todo en Andalucía, los niños deberían de tener mucho más contacto con el flamenco. Es parte de nosotros, al igual que la literatura. Igual que se habla de Bécquer o de Lorca en la escuela, Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar son igual de geniales y no tienen esa importancia.

¿Le molesta el uso político del flamenco?

Sí. No me gusta nada la relación político-flamenco, política-cultura, político-artística. Es una cosa que nunca me ha gustado, respeto a quien lo hace pero no lo comparto.

¿Ha frenado la crisis a esos que iban a los ayuntamientos a preguntar: y de lo mío, qué?

Primero que es que no hay, pero segundo, que también las cosas ya están bastante mejor organizadas que antes. Está todo más profesionalizado, ya no pueden ir a pedir un bolito. Todavía funciona en muchos festivales, igual que en la política, programar a los artistas a dedo. Y ya que lo digo, quiero darle un tironcito de orejas a la Bienal, que tiene una política de programación que no la comprendo. No es solo porque este proyecto o el de mi mujer, que se han presentado, no estén este año, sino que otros compañeros que se han quedado fuera tampoco lo entienden. Hay que conocer la carrera de los artistas a la hora de programar un festival.

¿Sigue existiendo el compadreo y el amiguismo?

Por supuesto, igual que en todos los ámbitos. Yo también me beneficio de eso, todos lo hacemos y nos perjudica a la vez. Vas a presentarte a un sitio y si llevas algo por ti mismo no entras. Si ese proyecto lo lleva otra persona, estás dentro. Y eres el mismo artista con la misma propuesta. Eso funciona igual en el mundo entero, los enchufes, quien te avala…

“No me gusta nada la relación político-flamenco, política-cultura, político-artística”

¿Cuál es su ritmo de trabajo?

Tocar mucho. La verdad que no tengo un número de horas pero mínimo mínimo todos los días intento coger la guitarra 3 o 4 horas. Cuando tengo conciertos o presentaciones ya es todo el día, es la única manera de poder subirte al escenario y disfrutar, si no lo pasas mal.

¿Se le han engarrotado las manos antes de actuar?

Sí, muchas veces. Lo que pasa que con oficio intentamos que no se entere el público.

¿Su hija pequeña apunta maneras en el baile o en la música?

La niña se tapa las orejas, odia la guitarra, la odia. No le gusta. Ella ve que la guitarra le quita mucho tiempo. Me cierra la puerta, no me aguanta, le molesto mientras ve los dibujitos. De todos modos, tiene cinco años y la tengo apuntada a clases de piano para que vaya teniendo cultura musical.

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