Opinión

La Constitución española … ¿de todos los españoles?

Ayer, 6 de Diciembre, se celebró el 41º aniversario de la aprobación de la Constitución Española. Una Constitución que en su preámbulo, pone de manifiesto que nace con el deseo de establecer la justicia, la libertad y la seguridad en nuestro país, así como para proteger a todos los españoles y asegurar a todos una digna calidad de vida.

Pero en estos tiempos, donde se habla tanto de la Constitución, del mandato y el deber democrático de hacer que se cumpla, así como que corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo, y de los grupos en que se integra, sean reales y efectivas, yo me pregunto… ¿De verdad es esto cierto? ¿De verdad la Constitución protege a todos los españoles y españolas? Permítanme que lo ponga en duda.

Las mujeres somos, muy a nuestro pesar, testigos de cómo día tras día, se vulneran nuestros derechos fundamentales amparados en la Constitución Española, como el derecho a la dignidad; el derecho a la igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna; el derecho a la vida y a la integridad física y moral; el derecho a la libertad y a la seguridad; y que estos derechos que le son inherentes sean derechos inviolables.

De lo que no hay duda, es que la Constitución Española sienta las bases para que su mandato se cumpla y que las mujeres disfrutemos de nuestros derechos como ciudadanas. Pero sin embargo, hay políticos que desde los poderos públicos no promueven las condiciones para que esto sea así. Observamos como en el momento político actual, parece que para ser buen español, debemos estar comprometidos con la defensa y el cumplimiento de nuestra Constitución. O eso dicen algunos de nuestros políticos. Pero curiosamente, hay quienes son muy selectivos en su tarea de defender y hacer cumplir la Constitución, pues se les llena la boca en sus patrióticos discursos, con la importancia de defender “la indisoluble unidad de la Nación española”. Sin embargo, no veo tanto empeño o firmeza, en defender a su ciudadanía, como insta todo su articulado, pues esos mismos políticos que se autodefinen como verdaderos patriotas, no defienden con tanta vehemencia los derechos de las mujeres reconocidos en esa misma Constitución, sino que más bien parece todo lo contrario.

Por eso, desde aquí me permito hacer un llamamiento a esos políticos patrioteros, para decirles que lo que ellos proclaman con orgullo no es patriotismo, sino más bien chovinismo de género, pues ellos, se creen merecedores de uno derechos que nos niegan a nosotras las mujeres. Que el sentimiento que tiene un ser humano por su país, debe ir más allá de la tierra o la bandera. Que el verdadero patriota a favor de España, debe serlo a favor de todos los españoles y españolas. Que el verdadero patriota debe defender y proteger a todos sus ciudadanos y ciudadanas, de la misma manera que debe defender la igualdad de todos los españoles y españolas. Así que a esos políticos que se afanan por demostrar su patriotismo, recordarles que consiste en defender los valores comunes y la lealtad entre todos sus ciudadanos y ciudadanas. Y por todo ello, me veo en la obligación de pedirles que dejen los discursos de odio y fomenten los vínculos de lealtad, convivencia y protección entre todos los conciudadanos, hombres y mujeres. Como decía el cantante John Legend “Todos los hombres deberían ser feministas. Si se preocuparan por los derechos de las mujeres, el mundo sería un mejor lugar“.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Un comentario

  1. El cumplimiento de la Constitución no consiste en que no haya delitos o ilegalidades (que es lo que usted absurdamente pretende), cosa imposible, pues siempre habrá delincuentes, sino en que todos los delincuentes respondan de sus crímenes ante la Justicia en igualdad de condiciones y garantías. Y, efectivamente, ese principio de igualdad ante la ley (artículo 14 de la Constitución) no se cumple en el ámbito de la justicia penal, porque los varones están inconstitucionalmente discriminados con la aberración jurídica de que a igualdad de delitos (violencia en el seno de la pareja) no hay igualdad de penas, pues depende del sexo del delincuente, de forma que si éste es varón la pena será mucho más severa que si es mujer y eso, además de una del todo inaceptable discriminación entraña otra aberración jurídica consistente en que implica necesariamente que la integridad física y psíquica (y la vida) del varón se considera un bien jurídico menos valioso (y menos protegible) que la de la mujer, al margen de la barbaridad de cargarse el principio de presunción de inocencia invirtiendo la carga de la prueba. Y tampoco se cumple ese principio de igualdad ante la ley en la jurisdicción civil por causa de una legislación y jurisprudencia en materia de divorcios y separaciones enormemente lesiva para los varones, quienes casi siempre se quedan sin los hijos, sin la casa, en la calle y arruinados. Así que respete más a los lectores y no les mienta tan burdamente con sus matracas hembristas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *