La confirmación de un joven escritor de novela negra

Publicidad

La confirmación de un joven escritor de novela negra

Militar de profesión, Daniel Fopiani ha resultado ganador de un premio nacional de narrativa que le permitirá editar su novela ‘La carcoma’. La historia, ambientada en la Sierra de Cádiz, promete suspense y emoción a partes iguales. 

18-08-2017 / 16:25 h.

Daniel Fopani (Cádiz, 1990), sargento de Infantería de Marina es el ‘raro’ de su trabajo, el escritor en ciernes que por año va afianzándose en el mundo literario y va camino de su segunda novela y su tercera publicación, esta vez con proyección nacional.

La carcoma llega después de Lee o disparo y de Relatos sin contrato. Y con ella viene también el reconocimiento nacional pues el manuscrito ha resultado ser ganador de un premio nacional de narrativa, el premio València Nova 2017 de la Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació.

No es el primer galardón que Fopiani ha conseguido en sus cinco años de carrera literaria profesional. De los treinta relatos que componen su primera publicación, cinco han sido reconocidos con distintos premios de la provincia pero el premio valenciano supone un gran salto en su trayectoria. Tanto como la propia obra, mucho más madura que las anteriores. “Relatos sin contrato y Lee o disparo son obras necesarias y que reflejan mi evolución”. Y es que para Fopiani, la superación a través del estudio y del esfuerzo, son indispensables en la literatura. Quizá tiene que ver con su formación castrense pero “las estanterías de mi casa están llenas de libros de técnicas de narrativa porque hay que aprender y yo me preocupo por hacerlo cada vez mejor y no estancarme”.

Alejado de los círculos tradicionales de la literatura, Fopiani demuestra ansias de aprender y pasión por escribir. “Se trata de respetar el oficio”. Por eso, su primera iniciativa fue crear la revista cultural Relatos sin contrato, de donde partió luego su primera publicación. “Queríamos incentivar la escritura y cualquier actividad cultural. Se trataba de animar a la gente que quería escribir y no se atrevía; lo que buscábamos era que el posible escritor no se sintiese solo”. Y en estos casi cuatro años han llegado a publicar 33 números en papel con una tirada de hasta 2.000 ejemplares. Ahora sólo mantienen activa la web. “Siempre he apostado por el papel pero es muy difícil de mantener”, reconoce Daniel.

Eso sí, Relatos sin contrato sigue funcionando en su versión digital que sigue alimentándose con relatos, reflexiones y reseñas literarias. Y a esta tarea, Fopiani ha sumado su propia producción literaria. Con Lee o dispara, el escritor isleño se adentró en la novela con la historia de dos personajes: el antiguo director de una conocida editorial y un escritor frustrado que asalta al primero en su propia casa y le obliga a punto de pistola a leer cada uno de los manuscritos que, durante años, fue mandando y fueron ignorados.

Una situación que hasta ahora, Fopiani no ha tenido que sufrir. Al contrario, tras Lee o disparo de la editorial Multiverso, La carcoma verá la luz el próximo 20 de octubre gracias a su premio en Valencia. En este trabajo, Daniel bucea aún más en el género de la novela negra y construye una historia a partir del personaje de un escritor en horas bajas que decide tomarse unas vacaciones en la Sierra de Cádiz con la esperanza de encontrar inspiración para sus historias. Pasados los días advierte que en la cabaña en la que se aloja aparece cada día  un número nuevo. Un misterio que le llevará a la obsesión con la cabaña, el pueblo y su gente. En La carcoma, asesinatos, amor y muerte se entremezclan en un contexto rural y gaditano que ha conseguido convencer más allá de estas fronteras.

Para él, este reconocimiento, además de darle proyección y abrirle el mercado internacional supone la confirmación de que “voy por el camino correcto”. Disciplinado, Fopiani lee, escribe y aprende. “Ahora mismo estoy leyendo De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami” porque en su cabeza está siempre progresar. “He conocido gente que creía que lo hacía era lo mejor y eso implica estancarse y no mejorar”.

Él se siente cada vez más seguro de su producción literaria y en su cabeza ya bullen ideas para su próxima novela. La literatura no solo es el camino sino su refugio y, a veces, su tortura. “Son muchas horas las que le dedico y supone mucho sacrificio pero la satisfacción que produce, compensa todo lo demás”. Satisfacción por los lectores, satisfacción por esos momentos de creación. “La literatura hace que no me sienta solo y, de hecho, el 80% de La carcoma la escribí en el barco en el que estuve cuatro meses en misión por el norte de Europa. Escribir me mantiene vivo”.