La república independiente de mis emociones

La casa de los líos, capítulo 2. Clasismo

La llegada de los nuevos inquilinos de las derechas al Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, se ha traducido en importantes cambios en las relaciones entre políticos y empleados públicos. Los manijeros de la casa presidencial han exigido a los trabajadores dirigirse a los flamantes prebostes con fórmulas de tratamiento de otros tiempos. En la etapa socialista había familiaridad y respeto.

Ahora se ha impuesto la pompa y el boato: se exige el ‘señor’ y el ‘don’ por delante del cargo o el nombre de pila del gerifalte. Y hablo en masculino porque los que parten el bacalao en San Telmo son hombres: un presidente, un vicepresidente, un consejero de Presidencia, un viceconsejero de Presidencia… Se recuperan rancias formas de tratamiento para marcar distancia entre la plebe trabajadora y los patricios gobernantes.

A los empleados públicos al servicio de esta clasista clase dominante (ordenanzas, conductores, equipo de cocina… y también escoltas) se les mira por encima del hombro, se les perdona la vida e incluso se han producido episodios de falta de respeto. El gen de señoritingos que llevan los conservadores en sus venas ha aflorado con toda su crudeza. Se creen de una casta superior. Como siempre.

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Un comentario

  1. España es el único país del Occidente democrático en el que se ha instalado el tuteo inapropiado de forma general, confundiendo catetamente la igualdad de derechos con el trato familiar para disolver la apariencia de jerarquía en un zafio compadreo.
    Me parece perfecto que se recupere el trato de usted, tanto en sentido ascendente como en el descendente y que a las autoridades se les invoque con los tratamientos Sr/Sra delante del cargo o D/Dña delante del nombre de pila; y lo mismo en el ámbito docente o en el sanitario, entre otros. Igualnente, en sentido descendente se debe invocar a los ciudadanos con el tratamiento Sr/Sra delante de su apellido.
    El tuteo es un trato familiar que se debe reservar para relaciones personales de mucha confianza. Por esto, entre otras conductas, los españoles pasamos por ser los peor educados de Europa.
    Me parece perfecto que el nuevo gobierno de la Junta cuide estos aspectos que no son secundarios, sino principales.

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