Empresas y Trabajo

La carnicería que gana ‘me gusta’ y clientes sorteando chicharrones

Juan Carlos Bermúdez, que regenta un pequeño establecimiento en la barriada 'El Chicle' de Jerez, rompe moldes en redes sociales con sus concursos, aunque confiesa que "el primero fue un fracaso"

El primer sorteo fue un “fracaso”. Lo cuenta Juan Carlos Bermúdez, propietario de Carnicería Juan Carlos, un pequeño establecimiento de la calle Gabriel Guerra de la barriada Federico Mayo, llamada popularmente El Chicle —una de las zonas más humildes de Jerez—, un negocio conocido por muchos por los sorteos de chicharrones, concursos que se han viralizado en redes sociales y le han hecho ganar me gusta y clientes. “Al primero no vino nadie, fue un desastre, estábamos en Feria y pusimos en Facebook que la primera mujer que llegara vestida de flamenca, se llevaba una oferta de los miércoles —que incluye un kilo de pollo, dos kilos de muslo y un kilo de alitas—”. Pero luego, en una cena familiar, se les ocurrió sortear chicharrones. Ahí cambió la historia. Una foto de Juan Carlos, con una bandeja en las manos, y un pequeño texto con las instrucciones, basta que para miles de personas se animen a participar en sus concursos.

El último, celebrado en octubre, lo compartieron más de 1.100 personas y tuvo otros tantos comentarios. “A tomar por saco la dieta, eso tiene que ser mío”, “por favor, señor, cúmpleme solo esto, no te pido nada más, no volveré a desear la paz en el mundo ni mi propia inmortalidad” o “quiero sentir la grasa, quiero cubrir mi cuerpo con este aceite divino”, son algunos de ellos. Un seguidor hasta le dedica una oda: “Chicharrones que alegráis la vida, chicharrones que alegráis el alma, he visto este concurso de la carnicería Juan Carlos y me han saltao to las alarmas (…) Oju Juan perdona este tocho, pero estoy más emocionao con tu kilo de chicharrones que si Apple hubiera sorteao un iphone 8”. Juan Carlos confiesa que no los lee todos —“es imposible”—, aunque sí “los más graciosos”. El éxito de sus sorteos hace que estén conociendo su carnicería en ciudades como Madrid —“un madrileño me preguntó que cómo se los mandaba si ganaba”—, aunque también recibe comentarios de jerezanos que viven en Reino Unido, EEUU, Italia o Alemania. “Hubo quién mandó una foto con una botella de Tío Pepe diciendo que ya estaba listo para recibir los chicharrones”, dice entre risas. Cuando hizo el primero, apenas tenía 300 seguidores en Facebook, ahora roza los 3.000.

“Desde que hago los sorteos vendo más chicharrones”, confiesa, ya que si antes preparaba entre 15 y 20 kilos a la semana, ahora da salida a más de 25. “No tienen nada raro, llevan las mismas especies que el de otras carnicerías”, apunta, pero es uno de los productos más vendidos de su establecimiento, al que ha dedicado su vida entera. Juan Carlos lleva desde los siete años “con un cuchillo en las manos”. A esa edad, cuenta, hizo sus primeros pinitos en la carnicería de su padre. “Pelaba un hueso y era el más feliz del mundo”. Lo lleva en la sangre, porque Juan Carlos Bermúdez pertenece a la quinta generación de carniceros de su familia. Entre sus primos y él, regentan seis establecimientos en Jerez.

“Cuando me casé no sabía ni colgar una lámpara, solo manejar el cuchillo”, dice, quien apunta que se le da mejor que defenderse en redes sociales. “Los sorteos los cuelga mi sobrino, que es quién entiende de eso”, señala. Él estudió hasta primero de BUP, pero llegó un momento en el que se cansó de “pasear los libros”. “Le dije a mi madre —añade— que me dejara quedarme con mi padre en la carnicería”. Y desde entonces no ha salido de detrás del mostrador, primero en el puesto que tenía su familia en La Plaza y, desde hace diez años, en la actual ubicación en El Chicle. Antes de terminar la visita a la carnicería, hay que hacer una pregunta obligada: ¿Para cuándo el próximo sorteo? “Ya para después de las fiestas”, dice Juan Carlos. Habrá que estar atentos.

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