Cartas y vídeos

La cara oculta de Jerez: Distrito Sur

Carta firmada por José A. López Sánchez (Director del INDESS) y Alicia Márquez Gallardo (Profesora IES Romero Vargas)

Todos los profesores cuando llega septiembre, incluso antes, empiezan a planificar el nuevo curso escolar llenando sus mochilas de ilusiones y de proyectos. Este año especialmente, hay una profesora que está muy orgullosa de sus alumnos por el trabajo desarrollado con ellos y por su implicación. Es profesora de catorce alumnos y alumnas que están en 3º ESO en el Programa de Mejora de Aprendizaje y Rendimiento del IES Francisco Romero Vargas que está ubicado en el distrito sur conocido popularmente como “El Chicle”. Su punto de encuentro habitual es el aula 28 donde hablan de todo lo que le interesa a sus docentes, pero especialmente enfocado al Ámbito Lingüístico Social (Lengua y Geografía e Historia).

Una vez que se inicia el curso pasan los días, las semanas y los meses, y las ilusiones del principio del curso se van diluyendo, el curriculum se hace tedioso. Cada día 6 horas intentando asimilar conocimientos de Lengua, Matemáticas, Historia, inglés, Tecnología… el cansancio se asoma a las clases. “¡Uf!, ahora toca con la señorita Alicia…”. Conforme avanzan los meses el calor es cada vez mayor. El aula está en penumbra para evitar las altas temperaturas y la flama. Por cierto, ningún instituto de Jerez está acondicionado para aguantar los rigores del calor andaluz (con lo fácil que sería poner placas solares y crear espacios amigables climatológicamente hablando). Poco a poco se acerca el mes de mayo… el barrio toma vida renovada y parece como si todo despertara, pero cada vez se hace más insufrible dar clases. El calor, la insoportable calor. Los alumnos dormitan, resoplan, y se quejan. Apenas escuchan las explicaciones de la profesora.

Frente a la desidia, la única arma que tienen los profesores es la imaginación. En un momento determinado, retomando la ilusión de septiembre pero con fuerzas renovadas de mayo, Alicia decide asomarlos a la ventana y contarles que van a realizar un trabajo, fuera de las cuatro paredes del aula. Caras de asombro y de ingenuidad entre los alumnos. El objetivo es redescubrir sus calles, su barrio, su pequeño mundo, del cual algunos de ellos nunca han salido. Discuten, como adolescentes que son.“Ya lo conocemos”. “Pero… señorita, si lo vemos todos los días… ¿qué vamos a aprender?”. Hay que convencerlos de que lo verán con ojos diferentes y de que descubrirán un barrio nuevo, lugares que fueron importantes en otro tiempo para Jerez y que hoy están en el olvido, espacios que pertenecieron a la alta sociedad y que se perdieron en el recuerdo de la memoria. Y que, por ello, tenemos que exigir a los políticos que se preocupen por todos los barrios de Jerez y no solo por los barrios donde viven la gente con alto poder adquisitivo.

Tras ilusionarles, empezaron en clase a realizar guiones, a planifican rutas y una mañana, sin más, nos ponemos las gafas de ver la realidad con un enfoque diferente y comenzamos a descubrir “La cara oculta de Jerez: Distrito Sur”.

Salimos del IES Francisco Romero Vargas para enfrentarnos a la cruda realidad del distrito acompañado únicamente del Ipad de Alicia. Iniciamos nuestro itinerario por el barrio. La primera sorprendida, “la profe”, acostumbrada a otra realidad, a la suya, de barrio acomodado, bien distinta a lo que empieza a vislumbrar. De pronto descubre una realidad chocante de marginalidad y desesperanza, a la que los docentes están desgraciadamente acostumbrados. La profesora reacciona e intenta suscitar que se enfrenten a ella, que no la tomen como algo normal, que no asuman lo inasumible, que no se sometan sumisamente a lo que les ha tocado vivir. Quiere que sus alumnos piensen, quiere que sus alumnos/as comprendan que otra realidad es posible.

El cansancio va haciendo mella entre ellos, “señorita, qué pechá de andar, qué calor…”, pero siguen trabajando y guiándola con naturalidad por calles llenas de basura, excrementos, contenedores achicharrados, plazas sin alma, parques destartalados, pistas deportivas destrozadas por la falta de mantenimiento y por el paso del tiempo. Parece que hace tiempo que por allí no pasa el floreciente mayo, ni tampoco los responsables políticos y cuando lo hacen seguramente será para pedir el voto del olvido.

Graban por todo el barrio los carteles que anuncian los planes de inversión europea como, por ejemplo el Plan de Iniciativa Urbana, pero lo que realmente destaca son paredes pintorescas llenas de grafitis, que vislumbran lo que pudo haber sido y no fue. Seguimos nuestro itinerario por instalaciones deportivas, centros educativos y de salud. Analizan la historia de los barrios, su estructura y planificación, la escasez de sus recursos y servicios. Descubren curiosidades que desconocían, como el porqué se llama a esta zona El Chicle, o las playas de San Telmo, o que aquí existió un balneario propiedad del marqués de Bonanza que estuvo de moda hasta principios del siglo XX. Se realizan entrevistas en el mercado de abastos a los tres únicos propietarios de comercios que existen. Descubren que es un mercado fantasma inaugurado en el 2013, pero que nació predestinado a morir.

El mes de mayo avanza, y con él nuestro documental. Después de muchos días callejeando, han terminado el trabajo. Sin darse cuenta han aprendido a hablar delante de una cámara, a tener mejor dicción, a emplear la comunicación no verbal, a vencer la timidez y ganar autoestima, a conocer sus posibilidades comunicativas, a ver con mirada crítica su barrio y a tener empatía con el otro. Por último, ya en clase, se confrontan opiniones y se elige un título para nuestra aventura: “La cara oculta de Jerez: Distrito Sur”.

La profesora por las tardes en su casa, se dedica a montar el vídeo y ponerle banda sonora. A finales de mayo, los alumnos y alumnas visionan el resultado final. La vergüenza los embargaba al verse y escucharse hablando, pero se les ve contentos y orgullosos del trabajo realizado. Una pregunta se repite de forma machacona: “¿Señorita, y…, esto para qué sirve?”. La respuesta, un tanto utópica, sigue sin convencerlos: “Para hacer conscientes a la sociedad, a los vecinos, a los ciudadanos y a los políticos de Jerez de cuál es la realidad del barrio e intentar cambiarla”. Sus respuestas, en cambio, muy pragmáticas: ”Señorita, anda ya… entonces, no sirve para nada”. No sabemos si servirá o no, pero tenemos la certeza de que la única manera de cambiar esta realidad es siendo consciente de ella, aplicando más políticas sociales y apostando por un mayor desarrollo de la educación pública. Estos chicos y chicas ahora son conscientes de su realidad y seguro que contribuirán a cambiarla en el futuro. Actualmente su única oportunidad para salir de esta situación es emigrar del barrio y de la ciudad que los vio nacer. ¡Una pena! Ayúdanos a cambiarla compartiendo este vídeo.

Carta firmada por José Antonio López Sánchez (Director del INDESS) y Alicia Márquez Gallardo (Profesora IES Romero Vargas).

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Un comentario

  1. Lo del barrio se arregla bastante (mucho) atrayendo a jerez empresas que generen puestos de trabajo. Lo del calor se arregla con toldos, persianas y ventiladores en las aulas.

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