Sociedad

La artista jerezana que transforma en arte las tablas rotas de skate

María Plata apenas ha cumplido los 23 años y ya ha expuesto su obra contestataria y esperanzadora en Bruselas. En sus ilustraciones trata de llegar al mundo interior de las personas "aquel en el que todo parece encajar"

“Mi lienzo es la tabla de skate”, para María Plata (Jerez, 1996) es sencillo, las ideas le fluyen rápidamente cuando está frente a un tablón de patinaje. “Cuando tengo un encargo me resulta muy difícil dejar un hueco de la tabla en blanco, algunos me han llamado barroca pero me gusta añadir detalles personales a la ilustración”.

“De pequeña lo pintaba todo”, recuerda entre risas, “cuando una amiga me dijo que había un concurso para pintar tablas rotas de skate en el Zoco de los Artesanos no dudé, llené mi casa de trozos de madera y me puse a pintar”. Ahí comenzó su aventura de pintar tablas de skate, “no gané el concurso pero al poco tiempo ya estaba en medio de mi propia exposición, y vinieron una detrás de otras, hasta siete en un mismo año y todas en Jerez”.

En los años 70 irrumpió con fuerza la corriente artística del Skate Art, en Venice (California). Este movimiento reciclaba las destrozadas tablas de madera para darles una segunda vida utilizándolas como lienzos de pintura. Casi sin saberlo María ha hecho suyo este movimiento, que aún sigue teniendo una importante vigencia. “Para mí todos tenemos un mundo interior en el que todo parece encaja”, y siguiendo esta idea nacen sus creaciones artísticas.

Uno de los trabajos de María Plata sobre el medio ambiente. FOTO: José Antonio Pliego Gil

“El mundo artístico de Jerez es pequeño pero está lleno de buenas personas”, afirma la joven, “he tenido mucha suerte todos estos años y me ha ayudado mucho la iniciativa de las personas que se han ido cruzando en mi camino”. Esta interconexión entre artistas es la que propició que María diese el salto internacional hasta Bruselas.

“Tengo una amiga en Facebook con la que no hablaba desde hace años y de repente me propuso participar en la exposición”. Aún cuando lo recuerda María confiesa que tuvo sus luces y sus sombras “allí todo el mundo hablaba francés y yo no sabía nada. Me dediqué a sonreír, que nunca viene mal y me sirvió para hacer muchos contactos”.

En este certamen participaban 15 artistas de todo el mundo para exponer 30 tablas de skate ilustradas. “Tuve que lanzarme”, reconoce la joven, “tenía que presentar mucho material y fue difícil compaginar los estudios y la pintura pero la experiencia fue increíble y enriquecedora”.

Un proceso creativo y emocional

“Para hacer un encargo me gusta quedar con la persona y conocer su historia”, así explica María el proceso con el que afronta su trabajo y pasión como ilustradora. “Cuando consigo que una persona se abra y me cuente las cosas que le gustan y le hacen feliz comienzo a plasmar las ideas sobre la tabla”.

“En mi cuarto tengo un corcho con recortes de periódico, panfletos de exposiciones, ideas para mis próximos proyectos y cosas que ya he hecho. Cuando lo miro veo mi vida reflejada y eso es lo que quiero que se lleve la gente en sus tablas”. Así, puntualiza la artista, “es como fluye el pincel sobre el lienzo”. “Lo que quiero es que la persona que mire su tabla al despertarse, sonría”.

“Creo que hay más personas buenas que malas”, asegura la joven al reflexionar sobre sus ilustraciones “con esa idea nacen mis dibujos”. Cuando dibujar una tabla solo depende de ella busca una idea específica. “He preparado la exposición de Bruselas con la clara idea de hacer una crítica social”, apunta. Pese a ello, lo que más llama la atención de sus creaciones es la actitud positiva y esperanzadora que impregnan sus bosquejos.

“Encontré la historia de los niños soldado y supe que tenía que contarla en mi trabajo, pero no los dibujé luchando porque creo que no debería ser así”. En su ilustración los pequeños aparecen jugando en la tierra.

Detalle de la ilustración en la que María muestra la problemática de los niños soldado. FOTO: José Antonio Pliego Gil

En sus obras también tienen cabida numerosos problemas sociales que imperan en nuestra sociedad como el dinero, el consumo de drogas, el cambio climático y el plático que hay en el océano o las pateras que arriban a nuestras costas todos los veranos. También la violencia de género, pero “desde ese punto de vista esperanzador”, recalca la joven, “quería demostrar que no todos los hombres son malos y que una mujer puede salir de esta situación”.

El arte y el marketing

Actualmente, María estudia marketing en la Universidad de Cádiz aunque parece tener claro que pintar tablas de skate le darán más futuro laboral. “Con el TFG a las puertas le doy vueltas a la cabeza para que los skates sirvan como hilo conductor de mi trabajo y tengan un peso importante”.

“El marketing está en todo”, afirma la joven tras lo aprendido durante el curso, “así que me gustaría enfocar mi trabajo final sobre hasta que punto el marketing puede influir en el arte sin inmiscuirse en la propia creación y dimensión artística”. Ella afirma que lo cree posible pero apenas está comenzando a averiguarlo. Esta idea la sobrevino cuando vió la película Bohemian Rhapsody, “el productor le dice a The Queen que su single no podía triunfar, ¿qué habría pasado si le hubiesen hecho caso?”, con esta reflexión María definió su línea de investigación.

Sumando todo lo aprendido y con unas “ganas tremendas de seguir creando ilustraciones” esta jerezana no deja de recibir encargos y acumular palés de tablas derruidas en su casa. Además,  con el paso de los meses, no solo da una segunda vida a las trablas de skate, todo lo que se ponga a su alcance es susceptible de transformarse en una obra repleta de colores e historia.

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