Opinión

Juego de títeres

Una vez más, el festival de títeres volvió a Jerez para llenar de magia e ilusión las Fiestas de la Vendimia. Muchos pequeños, y algún que otro mayor, esperaban con ilusión el desembarco de las compañías, venidas de toda España, e incluso de Portugal, para llenar de magia las calles de nuestra ciudad.

Nueve, en concreto, serán las compañías encargadas de dar vida a un total de 28 obras de títeres y marionetas hasta el viernes 15 de septiembre. Tristemente, entre estas, tan sólo dos pertenecerán a Jerez. Habrá quien piense que esta situación es debida a que sólo tenemos dos compañías, que es más pomposo traerlas de fuera o que el resto de titiriteros de nuestra ciudad no tiene la suficiente calidad para formar parte de un cartel que repite alguna de sus obras hasta en seis ocasiones.

El caso es que sí tenemos compañías muy buenas, aparte de La Gotera de la Azotea, organizadores del festival y, al parecer, único referente que el Ayuntamiento permite que se conozca en Jerez. Como muestra pondré a la compañía Pequeños Duendes que, aunque no sea la única, sirve a la perfección como paradigma de la máxima de que no es fácil ser profeta en la tierra de uno. Un grupo con casi veinte años de experiencia y que ha triunfado con sus espectáculos en los Festivales de Rota, Cádiz y Écija, llegando a ser la compañía más solicitada de la provincia y que sin embargo se queda fuera de su propio festival.

Como dijera Brancussi al hablar de Rodin, “nada crece bien a la sombra de un gran árbol”.  Se ve, que al resto de compañías de Jerez les ha tocado vivir a la sombra de otros árboles que no las dejan crecer. Es realmente vergonzoso que, con un presupuesto de casi 45.000 euros, no haya un huequecito en el cartel para el resto de compañías de la ciudad. ¿Quién estará moviendo realmente los hilos?

Da la impresión de que hay cierto miedo, por parte de los organizadores, de perder su statu quo por culpa de la calidad de estos grupos hipotéticamente menores. Como si el árbol grande temiese que otros fuesen a hacerles sombra. Parece también que este pueblecito nuestro, tan cerrado, como en aquella película de José Luis Cuerda, sólo puede haber una figura ejemplar de cada clase y al que le toca, le toca. 

En medio de este Juego de Tronos tan nuestro, obras geniales, como Tresojos el perro galáctico, vagan de ciudad en ciudad, cosechando éxitos, sin poder darse a conocer en la tierra donde nacieron. Y esto es sólo una muestra de lo cruel que es la cultura en estos lares, porque, como ellos, cuántos artistas, poetas o cantantes no estarán viviendo a la sombra en estos instantes, esperando una oportunidad que nunca llega.

En fin, señores y señoras del Ayuntamiento, recuerden que la cultura es para difundirla y disfrutarla, no para sacar tajada de ella hasta exprimirla y después, con la barriga llena, salir en todas las fotos sonriendo.

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