Sociedad

Juanita Banana: de un pueblo cordobés a ‘Vogue’

La diseñadora andaluza Maravilla Muñoz, que creó su propia firma de ropa a finales de 2014, confecciona más de 200 prendas sostenibles al mes, con solo telas nacionales, y vende en 14 tiendas de España

A Maravilla Muñoz (Priego de Córdoba, 1985) no le entra en la cabeza que una de sus prendas aparezca en una de las páginas de Vogue, “la Biblia de la moda”, y el periódico de su pueblo —de algo más de 22.000 habitantes— no le dedique ni unas palabras. Con Maravilla se cumple eso de que nadie es profeta en su tierra, “y mira que el sector textil ha tenido siempre mucha importancia en Priego”. No obstante, “aquí no existo”, bromea.

Al parecer nadie de su pueblo le ha comprado una de sus famosas camisas con estampados tropicales, a excepción de su familia y amistades. Ni abastece a alguna tienda de Córdoba. Maravilla, que desde su pequeño taller es capaz de confeccionar más de 200 prendas al mes con tan solo dos manos, es la artista, diseñadora y costurera que está detrás de la firma de moda sostenible Juanita Banana. 

“Sobrevivo, que no es poco”, dice con sorna Juanita Banana, el álter ego de Maravilla. Prefiere permanecer en el anonimato, que su rostro no esté en las redes: “Soy una persona bastante tímida y cortada. Entonces esconderme detrás de otro nombre, me parecía buena idea”. Pero si bien al principio lo hizo por timidez o por miedo a enfrentarse al proyecto, confiesa que ahora ha creado un personaje de marca y que le resulta complicado cambiar ese rol y aparecer como Maravilla. “El personaje ha ganado su sitio propio y no puedo quitárselo; a veces se me hace complicado… Es mi álter ego y tiene una vida muy diferente a la mía”, explica.

Juanita Banana es una firma de moda sostenible y éticamente responsable que solo fabrica en España con telas nacionales. “Lo hago por principios y porque mis padres me desheredarían”, ríe Maravilla. La joven cordobesa cuenta que se crió viendo cómo sus padres dirigían una fábrica de confección industrial de camisas en su tierra natal. “Empecé a confeccionar con unos cuatro años, desde que tengo recuerdos. Nunca se pararon a enseñarme. Yo bajaba al taller, y siempre he sido una niña super observadora, así que aprendí mirando”, comparte.

Maravilla vivió en sus carnes la brutal crisis que vivió el sector textil en España a partir del año 2000, viendo cómo sus padres tuvieron que recortar plantilla a costa de que las marcas deslocalizaran su producción a otros países como China, Hong Kong, México, India o Bangladesh. Quedando así prácticamente abandonada la industria textil en España. Por esto mismo, confiesa que jamás pensó en dedicarse a lo que ahora es su medio de vida. En un principio, Maravilla estudió Fotografía y Diseño Gráfico, oficios que hoy le han servido para crear sus diseños y para desenvolverse en las redes sociales.

Maravilla diseñando una nueva prenda en su taller en Córdoba. FOTO: LVDS.

“Desde pequeña he vivido la parte mala del mundo textil. Es un trabajo muy sacrificado y el hecho de ser autónoma…, que en España somos mártires”, valora. Pero después de haber ejercido como fotógrafa, diseñadora gráfica y dependienta en una tienda, entre otros puestos, a finales de 2014 tomó la decisión de dejarlo todo para dedicarse las 24 horas, y vaya que si lo hace, a su proyecto de moda: Juanita Banana.

“Después de mucho tiempo dándole vueltas… Hice un viaje con unos amigos a Nueva York; allí vi a mucha gente con mercadillos, con marcas propias y sentí una envidia casi mala. Ellos apostaban por sus proyectos, tenían tanta seguridad en lo que creaban, que me dije: Si a mí me convencen, ¿por qué yo no? Ese día fue como una revelación”, narra. En cuanto volvió a Andalucía, se puso manos a la obra y su idea empezó a coger forma. No obstante, dice que no pudo subsistir únicamente de la moda hasta pasados dos años, en 2016.

Raquel Humanes, de la tienda Nena Melena, con una camisa de Juanita Banana. FOTO: NENA MELENA.

Maravilla, como autónoma y única costurera de su taller, dice que se siente explotada. Para sacar adelante la marca de Juanita Banana se dedica desde el diseño de telas hasta actualizar la web de su firma, pasando por viajar a buscar telas, comprarlas, hacer envíos de la web, contestar mensajes de Instagram, papeleo, hacer facturas para las tiendas con las que trabaja, hablar con las tiendas y buscar nuevas, confeccionar, lavar las chaquetas de segunda mano en tintorerías, pintarlas luego, sacar las nuevas temporadas a la venta, cortar de camisas… “Y vivir si el día me lo permite”, sonríe agotada tras enumerar su habitual lista de tareas.

A la diseñadora cordobesa la moda sostenible le parece un concepto maravilloso. Sin embargo, destaca que el Estado debería de plantear un sistema de ayudas para que este tipo de marcas de comercio local y responsable fueran viables a largo plazo. “Estamos saturadas y no encontramos la manera de hacer esto rentable. Llegamos al punto de bajar los precios por debajo de lo que deberíamos tan solo por vender. Y realmente no se remunera todo el trabajo que hay detrás. Si le metiese mis horas de trabajo al precio, las camisas que hago saldrían el triple de lo que cuestan“, manifiesta Maravilla. Ella tenía claro desde un principio que tan solo fabricaría dentro de España, “y quizá por eso es todo tan complicado”.

Si le metiese mis horas de trabajo al precio, las camisas que hago saldrían el triple de lo que cuestan

“Lo complicado es encontrar un taller en la península para hacer producciones reducidas y que la marca Juanita Banana crezca. Pero aquí en España tan solo quieren cantidades grandes y se me hace complicado encontrar a alguien o a un equipo de trabajo…”, lamenta Maravilla al tiempo en que manifiesta que “no sabemos cuál es el camino a seguir” en este modelo de negocio.

A día de hoy, sus camisas, faldas, vestidos, camisetas y chaquetas se encuentran en Cádiz, Burgos, Zaragoza, Barcelona, Palma de Mallorca, Santiago de Compostela, Rota, Córdoba, Madrid y Málaga. Y en breve Juanita Banana también estará en Sevilla y Almería. Maravilla, además de diseñar moda del día a día, también trabaja una parte más artística y pausada, diseños que, por ejemplo, ha presentado en Sevilla, en el desfile Code 41 en Fibes. Finalmente, ante el éxito de su firma, dice que se siente feliz con su trabajo y que con lo que tiene ahora se siente “totalmente orgullosa de mí misma”.

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