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Juan de la Plata, escribir hasta el final

Decano de los periodistas jerezanos, fundador de la Cátedra de Flamencología, investigador y flamencólogo, Juan Franco Martínez ha fallecido a los 82 años, tras más de seis décadas dedicadas a la información y a la documentación de la historia de la ciudad.

Decano de los periodistas jerezanos, fundador de la Cátedra de Flamencología, investigador y flamencólogo, Juan Franco Martínez ha fallecido a los 82 años, tras más de seis décadas dedicadas a la información y a la documentación de la historia de la ciudad.

Fue decano de los periodistas jerezanos en activo y fundó la Cátedra de Flamencología de Jerez hace 56 años. Se mantuvo en activo hasta el final. Este martes 3 de marzo fallecía en Cádiz, a los 82 años de edad, Juan Franco Martínez, conocido popularmente como Juan de la Plata. Un apodo que le viene por su residencia en la histórica barriada jerezana, donde hace unos años le pusieron al parque público que existe en la zona el nombre de uno de sus vecinos más ilustres.

Casi imposible recordarle separado de su bastón, Juan no dejó de escribir hasta prácticamente le quedaron fuerzas. Lo hacía casi de forma compulsiva, recopilando vestigios del pasado, de su propia memoria, retazos de una ciudad de posguerra donde el hambre se mataba cantando por bulerías, documentando los orígenes del teatro y del cine en la ciudad, recopilando anécdotas e historietas de aquellos viejos tabancos que hoy resucitan. Escribía de toreo, de juegos y canciones infantiles en el Jerez de mediados del siglo XX, recopiló El habla de Jerez, y también dedicó parte de su obra a la poesía, género que, como a su amigo íntimo Manuel Ríos Ruiz, le apasionaba. Y luego estaba el flamenco.

Un género donde Juan de la Plata volcó su existencia. Vivía para documentarlo -con algunas de las más memorables entrevistas a los gigantes de otra época que se recuerdan- y para celebrarlo. Seguramente sus amistades en el mundillo fueron uno de sus tesoros más preciados. Javier Molina, Rafael del Águila, Aurelio Sellé, Antonio Mairena, Chocolate, Terremoto, Vicente Escudero, Pilar López, Matilde Coral y El Negro, Mario Maya… A todos ellos se acercó en algún momento Juan y con todos entabló amistad duradera. Si su entrega al flamenco comenzó con una conferencia que pronunció a los 23 años sobre los dos grandes genios jerezanos del cante, Torre y Chacón, concluyó con la edición de sus Memorias, a las que dio en llamar El Flamenco que yo he vivido (1932-2005). En su memoria acumulaba fechas, referencias, datos y anécdotas relacionadas con el flamenco remoto y el contemporáneo. Era una enciclopedia parlante a la que solo había que rascar un poco esa pátina de hombre huraño y gruñón para que se entregara como un abuelo cuenta hechos asombrosos a sus nietos.

En una de las últimas entrevistas que concedió, que tuve la suerte de escribir hace seis años para Diario de Jerez, De la Plata se mostraba orgulloso de lo logrado por la Cátedra en su cincuentenario, aunque no dudaba en quejarse por la falta de apoyo y reconocimiento oficial. Fue solo el Festival de La Unión, dando una vez más ejemplo, el que se acordó de la ilustre efeméride. La ‘joya de la corona’ de la Cátedra es la revista que publica la institución y que ha alcanzado los 28 números en todo este tiempo.

“Ha estado a punto de desaparecer por falta de apoyos, pero ya tiene 28 números de vida y en ella colaboran los más prestigiosos flamencólogos y estudiosos de forma desinteresada”, nos relataba Juan en su cuarto del Centro Andaluz de Flamenco (CAF) de Jerez. ¿Su sueño? Tener un museo para recopilar los tesoros de una institución que, ciertamente, no ha sabido o no ha podido adaptarse a los nuevos tiempos y que, por qué no, debería ser relanzada por quienes colaboraron con Juan hasta casi sus últimos días. De la Plata dio conferencias por toda España, especialmente centradas en el arte jondo, y ejerció como periodista en los rotativos jerezanos Ayer, La Voz del Sur Diario de Jerez.

También pasó por los micrófonos de Radio Jerez y Radio Popular, y también fue corresponsal de otras publicaciones como La estafeta literaria, Pueblo, ABC, El Español… Casi interminable currículo, plagado también de reconocimientos y distinciones, el de un hombre que prácticamente vivió para escribir, para documentar, para relatar, para investigar… Vehemente en sus reflexiones, Juan contaba en aquella referida entrevista que la frase que más verdad flamenca encierra es la que le profirió Tía Anica La Piriñaca: “Cuando canto, la boca me sabe a sangre”. “Resume el espíritu del flamenco, la sangre de la historia, de la tradición… Tía Anica, por cierto, era mitad gitana, mitad gachí, y en vida le negaron el pan y la sal. Cuando murió todo fueron alabanzas… Hay mucha hipocresía”, apostillaba premonitorio mientras sostenía a la cantaora inmortalizada en una foto tomada hacía más de 30 años.

Perteneció al consejo ejecutivo del proyecto de la Ciudad del Flamenco (hoy fallido) y también formó parte del germen para solicitar a la Unesco la declaración del flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Juan Franco Martínez, Juan de la Plata, fue por encima de todo jerezano de pro. Un hombre que acababa los correos electrónicos que te enviaba con un lapidario ‘Viva España-Jerez’, símbolo indiscutible de que más allá de sus motivaciones intelectuales era un hombre pegado al terruño, que respiraba Jerez por los cuatro costados y que ha dejado un legado impensable sin su tremendo y valioso esfuerzo y dedicación durante más de 60 años de oficio. Consulta aquí el currículo completo de Juan Franco Martínez, Juan de la Plata, publicado por la Real Academia de San Dionisio 

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