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Jerezanos en el exilio: un ingeniero en la cuna de Mozart

"Pasan tantas cosas tan rápido que no te da tiempo a pensar qué has dejado atrás". Esta es la historia de Alejandro Lara, titulado en Ingeniería de Diseño Industrial que ahora trabaja en Salzburgo, como antes lo hizo en Hamburgo y Cluj. 

“Pasan tantas cosas tan rápido que no te da tiempo a pensar qué has dejado atrás”. Esta es la historia de Alejandro Lara, titulado en Ingeniería de Diseño Industrial que ahora trabaja en Salzburgo, como antes lo hizo en Hamburgo y Cluj. 

 

España podría ser líder en muchas cosas pero hoy por hoy encabeza, entre otros, el ranking europeo de paro juvenil. Solo nos supera Grecia, la G de los países PIGS de la eurozona. Todo un logro en negativo. En ese agujero negro, Jerez es una de la grandes ciudades con mayor tasa de paro de la Unión Europea. Quizás en la resquebrajada antigua Yugoslavia exista algún municipio grande que nos supere. ¿Resultado de la ecuación? Ésta no es ciudad para jóvenes. Y menos aún para jóvenes que quieran trabajar. Ni los miles y miles de cualificados e hipercualificados jóvenes de hoy se salvan de la quema. El paro de los titulados españoles triplica la media de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Por eso mismo no es nada raro en estos tiempos convulsos hallar en el exilio historias como las del jerezano Alejandro Lara-Hernández.

Con 26 años y afincado, por ahora, en Salzburgo (Austria), este titulado en Ingeniería de Diseño Industrial por la Universidad de Sevilla sabía a lo que iba a tener que enfrentarse si quería poner en marcha su proyecto de vida. Desde antes de acabar la carrera ya tenía preparada la maleta. De hecho, asegura, “en Andalucía hay pocas oportunidades para diseñadores industriales, así que tenía claro desde que empecé a estudiar que me tendría que ir fuera de España”. No es extraño pues que de los últimos cuatro años, más de tres los haya pasado fuera de su casa, lejos de su familia y amigos. “Mientras estaba de prácticas en Alemania, encontré una oferta para venir aquí -a Salzburgo, la cuna de Mozart- a través de Aiesec para empezar con el departamento de diseño de una empresa local”. En estos momentos, Lara rediseña la línea de saunas y spas que tiene dicha empresa, además de trabajar en otros proyectos como un refrigerador de vinos, mobiliario y etiquetas para envases.

Tres países en tres años

Antes de eso se fue con una beca Erasmus a Turquía a cursar el último año de sus estudios universitarios, “una experiencia inolvidable que me ayudó mucho a la hora de aprender a valerme por mí mismo en un entorno totalmente diferente”, y luego se marchó gracias a una beca Leonardo a Rumanía. “Desde que entregué el proyecto, en septiembre de 2011, he vivido en tres países diferentes, siempre de prácticas o trabajando en mi campo. Primero fui a Rumanía, dónde estuve 3 meses de prácticas como diseñador de calzado para una empresa local en Cluj. No fue la mejor experiencia en el ámbito profesional, pero me sirvió para mejorar en ciertas habilidades y aprender cosas sobre un campo totalmente nuevo para mí”, relata. Un pequeño retorno a Jerez para mejorar su inglés, preparar un portafolio para buscar prácticas en alguna consultoría de diseño y vuelta a embarcar. Pero antes matiza: “He de decir que, teniendo tanto tiempo libre, debería haber estudiado alemán, pero no lo hice”.

Tras varios intentos -tanteó incluso marcharse a Brasil- se mudó a Hamburgo a buscar trabajo. “Una amiga de la universidad estaba viviendo allí y me comentó que con mi experiencia y estudios sería posible encontrar trabajo en alguna empresa de ingeniería”, relata. A los tres meses de crudo invierno teutón, Alejandro logró una oferta de prácticas en diseño médico e industrial en Wilddesign, una consultoría con sede en Gelsenkirchen. “A algunos les sonará la ciudad porque es dónde se encuentra el Schalke 04, dónde Raúl estuvo jugando un par de temporadas”. “Pienso que tuve mucha suerte porque era exactamente lo que estaba buscando, un equipo de diseñadores internacional, viendo todas las fases de los proyectos, desde la investigación hasta el bocetado, modelado en 3D, prototipado, gestión de los proyectos… Los proyectos eran muy interesantes: equipamiento quirúrgico, equipos de medición industrial, electrodomésticos, juguetes para adultos… Allí el ambiente se sentía realmente como un grupo de amigos que van a trabajar juntos, todo el mundo de buen humor y con ganas de hacer las cosas bien. Recuerdo que la primera semana el dueño junto con tres de los jefes y otro compañero aparecieron por nuestro apartamento con un par de cajas de cervezas y pizzas y allí estuvimos charlando y bebiendo unas horas, mientras íbamos contando historias y cómo habíamos acabado allí. Mi intención era quedarme trabajando con ellos después pero, desafortunadamente, no tenían suficiente carga de trabajo para otro diseñador”.

“No es solo sueldo, también más derechos y mejor ambiente laboral”

España, el que fuera el segundo Estado que más inmigración recibía, mengua en su población. El exilio juvenil es en gran parte responsable de este declive demográfico. En el campo de trabajo de este joven jerezano, la ingeniería de diseño industrial, “la mayoría de empresas en España se concentran en Cataluña, País Vasco y Madrid, pero las condiciones laborales en Europa suelen ser mucho mejores. No hablo sólo del sueldo, aquí los trabajadores suelen tener más derechos y el ambiente de trabajo suele ser más relajado. No siempre es así, pero cuando comparo con mis amigos españoles, solemos coincidir en este aspecto”. Aunque no todo el monte centroeuropeo es orégano. “Tengo un par de amigos que estuvieron aquí trabajando de au pair y los trataban como si fueran sirvientes sin ningún derecho. El resto de mis amigos suelen estar contentos con su trabajo, más o menos la mitad trabajamos en algo relacionado con los estudios que realizamos en España”. “Pienso que mi salario no está al nivel de lo que mi puesto me exige, pero me da para vivir y viajar de vez en cuando”, añade mientras recuerda sus primeras volteretas por Europa.

“Los comienzos son siempre difíciles hasta que conoces a gente, haces amigos y encuentras tu espacio”. ¿Costó la adaptación, apareció la morriña? “Realmente pasan tantas cosas tan rápido que casi no te da tiempo a pensar en lo que has dejado atrás y, por suerte, ahora es fácil mantener el contacto a través de internet. Cuando te vas a buscar trabajo, la cosa cambia, porque es más difícil coincidir con gente que esté en tu misma situación. Aún así, siempre se puede hacer amigos”. Lara no recuerda ya cuantos currículos ha echado a sus 26 años de vida. “Siendo sincero, perdí la cuenta hace mucho, he mandado demasiados. El problema en el caso de las profesiones creativas es que no basta con mandar el currículo: las empresas quieren ver tus proyectos, cómo piensas y cómo los desarrollas. Normalmente lo que se hace es mandar un portafolio con tus mejores productos, pero preparar uno de estos suele llevar bastante tiempo y esfuerzo, porque hay que condensar mucho en muy poco espacio”.

Como experimentado en lo que la ministra de Empleo Fátima Báñez llama frívolamente “movilidad exterior”, ¿qué recomendarías al que quiere salir? “Yo recomiendo ir a sitios dónde se conozca a alguien o contactar con expatriados que vivan allí antes de llegar. Lo primero sería estudiar el idioma local, ya que facilita muchísimo las cosas. Ayuda a la hora de encontrar trabajo, pero también para integrarse en la sociedad, conocer a gente local, arreglar papeleo… Será mucho más fácil sentirse a gusto y comprender cómo funciona la sociedad. En segundo lugar pienso que es mejor ir a ciudades dónde se conozca a alguien o se haya estado antes. Si no se conoce a nadie, sería una buena idea intentar contactar con gente que viva allí a través de grupos de Facebook, foros o couchsurfing. Al principio ayuda muchísimo, sobre todo porque es más fácil hacer amistades a través de gente conocida. Y en tercer lugar estaría investigar el destino: cómo es la ciudad, qué panorama laboral hay, industria local, mandar el currículo a empresas antes de ir allí, entre otras cosas. Es muy importante conocer el nivel de vida de la ciudad, porque, por poner un ejemplo, no es lo mismo Berlín que Munich, la primera tiene muchísimo más paro, aunque también es mucho más barata”.

¿Volver… algún día?

“Para ser honestos, pienso que a corto y medio plazo estaré fuera de España. A largo plazo aún es muy pronto para dar una respuesta, aún soy joven y me gustaría vivir en más países antes de asentarme. Pienso que, si volviera a España, seguramente sería a Barcelona, ya que allí se concentra una buena parte de la industria y tiene muy buenas conexiones con el resto de Europa. Algún día me gustaría empezar mi propia consultoría, y creo que Barcelona podría ser un buen sitio, aunque las circunstancias podrían cambiar de aquí a que eso pasara”. ¿Y si se diera el caso de que te ofrecen en España un trabajo relacionado con tu profesión pero peor pagado? “Sinceramente, las condiciones laborales en Europa suelen ser mucho mejores que en España, no es sólo el dinero, pero también la forma en que las empresas tratan a los trabajadores, los derechos que tenemos y la forma de entender el entorno laboral. Además, hay pocas empresas que se dediquen exactamente a lo que a mí me gustaría, con lo cual la posibilidad de volver en estos momentos no es muy atractiva para mí”.

España-Jerez, perspectiva política y social desde la distancia

Cuenta Alejandro Lara que, en general, “la gestión que se está haciendo de la crisis, junto con la corrupción, pintan un panorama muy negro”. “Sinceramente -añade-, creo que es un vergüenza que el gobierno no haya dimitido, especialmente cuando ha hecho justo lo contrario que prometió. Aun cuando la situación sigue empeorando, tergiversan la verdad para quedar bien delante de sus votantes y siguen erre que erre tomando decisiones que hacen sufrir a la gran mayoría de españoles. Creo que cualquier persona decente habría dimitido hace muchos meses al verse incapaz de darle la vuelta a la situación”.

Su visión de la realidad política, social y económica no difiere mucho si bajamos a escala local. Este joven ingeniero jerezano que emigró buscando apuntalar su futuro laboral asegura que “lo mismo ocurre a escala local. La alcaldesa parece estar relacionada con la Gürtel, ha llevado a cabo un ERE cuyo único propósito era echar a la calle a la gente que no está de acuerdo con el PP, sigue gastándose millones de euros en mantener personas afines, etcétera. Por lo que me entero a través de amigos y familiares, parece que el equipo de gobierno del Ayuntamiento sólo se preocupa por mejorar su imagen (Fiesta de la Bulería, Ciudad del Motor, Ciudad del Vino…), mientras que en lo fundamental sigue siendo incompetente y egoísta”.

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