Editorial

Irresponsabilidad sin consecuencias

EDITORIAL. 

El reguero de prácticas políticas imprudentes e irresponsables que ha legado el gobierno de Pelayo no puede ser mayor en menos tiempo en el poder.

El Ayuntamiento de Jerez debe devolver a la Junta de Andalucía más de 2 millones de euros (más intereses) por unas ayudas para la construcción de tres guarderías públicas que nunca se levantaron durante el anterior mandato. El perjuicio no es solo municipal sino también social y económico para el conjunto de la ciudadanía: se han dejado de crear 60 empleos directos y 405 plazas de 0 a 3 años. La irresponsabilidad política es flagrante pero la certeza para el ciudadano es siempre la misma: nadie asumirá el despropósito ni la total ausencia de rigor en la gestión de lo público.

Esta misma semana se ha conocido que el Ayuntamiento concurrirá a la segunda convocatoria del programa Ciudades Inteligentes de Red.es, un ente público dependiente del Ministerio de Industria, Energía y turismo, para solicitar fondos valorados en algo más de medio millón de euros. El objetivo es implantar en la flota de autobuses sistemas de navegación por GPS para modernizar las comunicaciones y el acceso al transporte público. Curiosamente, en la última edición, el anterior gobierno local decidió, por olvido u omisión, no acogerse a la iniciativa, por lo que Jerez perdió los fondos. A cambio, su aportación al transporte urbano fue gastar unos 200.000 euros en autobuses de segunda mano adquiridos al Ayuntamiento madrileño de Ana Botella para ‘modernizar’ la flota.

El reguero de prácticas políticas imprudentes e irresponsables que ha legado el gobierno de Pelayo no puede ser mayor en menos tiempo

La Fundación Teatro Villamarta, que ha arrastrado durante dos años pérdidas por la falta de apoyo municipal y de otras administraciones públicas y privadas, tendrá que extinguirse por ley. Como solución, el gobierno municipal ha sacado del ostracismo a otro ente público con posibilidades de absorber la gestión del equipamiento cultural. Se trata de la Fundación Universitaria de Jerez, que además cuenta con un remanente de tesorería generado durante sus 15 años de existencia de más de 100.000 euros. Nadie en el anterior ejecutivo se percató de esta situación, aun habiendo pagado más de 21.000 euros de dinero público a Deloitte para que realizara un estudio para reestructurar el holding del Ayuntamiento. Si no lo recuerdan, se trata de la misma empresa –un clásico en el PP- que se ha llevado de los jerezanos más de 200.000 euros por articular un ERE municipal improcedente y arbitrario, que sigue representando un auténtico calvario para un centenar de jerezanos y jerezanas, y que ha costado y costará millones de euros a los contribuyentes.

Como ven, y son solo un puñado de ejemplos, el reguero de desatinos y prácticas políticas imprudentes e irresponsables que ha legado el gobierno de María José García-Pelayo a la ciudad no puede ser mayor en menos tiempo en el poder local. ¿Alguien va a asumir responsabilidades, alguien va a pedir perdón por haber liquidado en dos años un canon por la privatización del agua que era dinero para las arcas municipales a cambio de un concesión que durará un cuarto de siglo? Por el momento, la diputada imputada por la Gürtel no solo no ha dimitido de sus responsabilidades públicas sino que sigue acudiendo a cada pleno y a cada sesión en la Cámara baja luciendo impunidad y una perfecta sonrisa. ¡Ay, si fuésemos islandeses!

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