OpiniónNarrando en corto

Irena Sendler es un ángel

Como la muerte es el destino de los judíos, Irena desafía a su propia suerte salvando a los niños.

Como los alemanes tienen miedo al tifus permiten entrar a Irena y a su equipo sanitario en el gueto de Varsovia. Como la muerte es el destino de los judíos, Irena desafía a su propia suerte salvando a los niños. Habla con las familias confinadas porque de los campos de trabajo sólo vuelve ropa. Nadie quiere creer los rumores del horror que les espera. Viven la pesadilla cotidiana del hambre, del frío y de ver llenar vagones como si fueran ganado humano y aun así la mente se resiente, un día lo asume y al otro no puede soportarlo. Para seguir viviendo hace falta la esperanza. 

Irena no les miente, no hay tiempo, el niño que quiso sacar ayer viaja hoy en uno de esos trenes. Cotidianamente asiste a los desgarros, la familia se rompe y lloran todos. Los niños y niñas no pueden contenerse. Por eso llevan a un perro ladrador que confunde y disuade encarado a los guardias. En sacos de basura, en cajas y ataúdes, escapan del más atroz de los destinos de 2.500 críos.

Un día la Gestapo va a buscarla a casa, la encierran, la golpean durante días y no sale ninguna denuncia de su boca. El secreto de los niños entregados descansa en unos tarros bajo tierra. Camino a una pared para fusilarla, un soldado sobornado, la deja escapar. Con el cuerpo roto y el alma íntegra seguirá en la resistencia. Luego, con los comunistas, se la come el olvido.

Los alumnos y alumnas de un colegio americano la descubren al mundo al final de los noventa. No lamenta el dolor que sufrió cuando le rompieron los pies, cuando le rompieron las piernas. Ni siquiera cuando las secuelas la obligaron a usar una silla de ruedas. Sólo se duele de no haber hecho más. Cuando el infierno se derramó por Polonia, luchó para que el bien prevaleciera.

Inspirado en la vida de Irena Sendler (1910-2008). En 2007, cuando tenía 98 años, fue nominada al Nobel por la Paz pero el jurado prefirió al vicepresidente norteamericano Al Gore.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *