Sociedad

‘Intocable’, la película que inspira a Moustapha a reemprender una nueva vida en Europa

Este joven senegalés de 26 años, al que también conocen por Tafisco, ayuda a personas con movilidad reducida bajo el mismo espíritu del protagonista del popular filme francés. "¿Recordáis al negro que es asistente personal de una persona con discapacidad? Ese soy yo. En la vida real", asegura

Una imagen con una escena de la exitosa película Intocable sirve para anunciar unos servicios de asistente personal en un conocido portal de anuncios. No es Diss (Omar Sy), el inmigrante de un barrio marginal parisino que cuida a Phillippe (François Cluzet), el aristócrata millonario de este filme francés, pero el símil le es útil. Le llaman Tafisco pero no es su verdadero nombre. Su hijo, recién nacido, lleva su apodo en el registro civil. Moustapha Seck nació hace 26 años en Saint Louis, Senegal y su historia forma parte de aquellos que sobrevivieron a la forzosa aventura que supone cruzar un trozo del Atlántico en busca de una vida mejor.

“Yo no tomé la decisión de venir a España, fue idea de mis padres que me engañaron un poquito”, comenta durante el encuentro con lavozdelsur.es. “Me dijeron que me iba a ir de vacaciones a una ciudad del sur de Senegal con mis primos, pero resulta que lo que iba a hacer era irme en un cayuco a España”. Las vacaciones se convirtieron en éxodo. Con tan sólo trece años de edad, Moustapha se lanzó al mar. “Nunca me había montado en una patera y a los dos días de (supuestas) vacaciones me dijeron que tenía que irme con ellos”. 23 días sin ver tierra, desde el sur de Senegal hasta las costas de la isla canaria de El Hierro. “Estaba seguro de que ellos no sabían llegar”, reconoce. Tafisco, que lo pasó “muy mal”, tardó hasta tres veces más de lo que se suele tardar en cruzar desde este país a Canarias. “Cuando llegué me dijeron que desde Senegal se tardaba 6 o 7 días; lo mío fueron más de tres semanas, pensaba que iba a morir”. Afortunadamente, los 110 inmigrantes que viajaban en la embarcación llegaron sanos y salvos.

Tafisco posando para lavozdelsur.es en la calle Larga. FOTO: MANU GARCÍA.

Tafisco no sabe valorar aquella odisea. “Pensaron que mi vida iba a ser mejor aquí”, duda sobre la intención de sus padres al lanzarlo a este periplo tan duro. Y asiente, pese al miedo que pasó: “Arriesgaron mi vida, pero  luego les he entendido”. Tras nueve meses en un centro tutelado de menores en El Hierro, fue a parar en 2007 a otro centro, de la asociación colectivo La Calle, en Madrid. “Me dieron casa, me llevaron al instituto y todos los cursos que tengo son gracias a ellos”, cuenta emocionado, sin olvidar las dificultades por las que han pasado (y están pasando) sus propios primos y algunos de los compañeros con los que viajó. “Siempre he querido hacer algo para aprovechar mi vida, dejé de estudiar y me puse a hacer cursos de cocina, de electricidad y de fontanería“, narra. El último de ellos, de asistente personal.

No le quita ojo a su bebé, en compañía de su pareja, Raquel Sempere, conocida por su proyecto de intérprete de canciones en lengua de signos. “En su cultura, cuando tienen el primer hijo, la familia asume que va a ser el que ayude a sus hermanos; su padre falleció hace unos años, por lo que es visto como casi una figura paterna”, cuenta. Él asiente: “Ella y su familia siempre han querido lo mejor para mí”, se sincera sobre quien tuvo la idea de que fuera asistente personal. Ella lo conoció en Madrid, cuando aún trabajaba en la hostelería, ahora lleva algo más de un año en Jerez y es en la ciudad donde ha empezado a desarrollarse con su nuevo oficio, promocionándose hasta en una página web propia. “Además de ser una persona fuerte y grande, él tiene un perfil distinto que hace que la gente empatice, que establezca un vínculo estrecho y familiar”, dice Raquel, bajo la atenta y emotiva mirada de su pareja. “Me encanta echar una mano a gente que necesita ayuda de verdad, he disfrutado mucho trabajando porque yo también me lo paso bien”, reconoce. Y agrega: “Yo pongo mi piel y si pudiera hacerles volver a caminar, lo hago, ¿entiendes?”.

Moustapha junto a su pareja Raquel durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Su método se basa en el apoyo emocional y con él consiguió que un hombre con movilidad reducida llegara a disfrutar de un placer olvidado durante un cuarto de siglo. “Era una asociación, Aspaym de Valladolid, que vinieron a Chiclana de vacaciones y les faltaba un asistente personal”, cuenta. “Entonces la gente que daba el curso nos dijeron que necesitaban mi ayuda, alguien grande y fuerte porque el hombre también lo era y pesaba mucho. Sólo podía ir yo, me emocioné y me puse contento”. “El hombre cuando me vio se quedó sorprendido, pensaría: ¡Es negro! No me lo dijo pero se lo noté, y yo con eso funciono bien… porque sé lo que hay, se quedó en shock, como yo también me hubiera quedado si fuera él”.

Tafisco junto al hombre con movilidad reducida que estuvo 25 años sin meterse en una piscina.

Empatía. Es la palabra que más repite. Moustapha o Tafisco, como prefieran llamarle, no entiende de otra cosa. “Congeniamos muy bien, empezamos a reírnos y a pasarlo bien juntos”. No, no es aquel protagonista de la popular peli francesa Intocable, pero casi. “Cuando me contó que llevaba 25 años sin meterse en la piscina, le aseguré que yo le iba a llevar allí; se asustó, no me creía”, explica entre risas. Sin embargo, el joven senegalés no le mintió. “Le dije: confía en mí, déjate llevar y verás. Lo conseguí. Todos me preguntaban qué cómo lo había hecho, si no había manera de que hiciera alguna actividad de las que se organizaban, que si le había sacado una sonrisa, pero yo lo que hice simplemente fue algo normal, me metí en su piel como si fuera él”. Tan sencillo como eso. Ponerse en el lugar del otro. El alma y el sentir de Moustapha. Un párrafo en su página, elasistentepersonal.es, le retrata: “¿Recordáis la película Intocable, el negro que es asistente personal de una persona con discapacidad? Pues ese soy yo. En la vida real”. Conócelo.

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