De todos es conocido el valor ambiental que alberga el extenso término jerezano. Espesos bosques cubren la zona sureste de nuestro municipio. Un rosario de lagunas salpica nuestra fértil campiña. Ríos y arroyos comunican el territorio a modo de corredores ecológicos. En la zona norte, marismas relícticas son vestigio de otro tiempo. Estos ecosistemas son el hábitat de una enorme biodiversidad.
Lo que pocos conocen es la variedad de especies que alberga la ciudad y los parques periurbanos cercanos a esta.
Cerca de 100 especies de aves comparten hábitat con nosotros. Centenares de vegetales distintos pueblan parques, jardines, calles y solares. Infinidad de insectos polinizan la vegetación y sirven de alimento a aves y murciélagos que evitan que se conviertan en plaga. Con multitud de formas y colores los hongos aprovechan la materia orgánica y variedad de líquenes se aferran a tejas, piedras y troncos, indicándonos la calidad del aire que respiramos. Además de todos estos organismos, nos acompañan también reptiles y mamíferos.
Valgan como muestra de la importancia de Jerez como hábitat dos ejemplos, uno animal y otro vegetal.
Jerez cuenta con una de las pocas poblaciones conocidas en España de nóctulo mayor, el murciélago más grande de los que viven en Europa. Durante la primavera y el verano viven y se reproducen en libertad en algunas de las palmeras del Centro de la Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico Jerez.
Entre la vegetación cabe destacar la presencia en un solar de la ciudad de picris willkommii, una herbácea de flores amarillas catalogada en peligro de extinción, que tiene en Jerez la única población conocida en Cádiz, encontrándose los demás ejemplares localizados en España en la provincia de Huelva.
Uno de los objetivos del Servicio de Medio Ambiente es dar a conocer la biodiversidad que alberga Jerez y la importancia de su conservación. Es fundamental que todos tomemos conciencia de los múltiples beneficios que nos reportan las especies que comparten con nosotros la ciudad.
Para cumplir este objetivo, en los últimos meses, hemos organizado distintas actividades como plantaciones de nuevas variedades de árboles, entre los que cabe destacar olmos resistentes a la grafiosis (realizada en colaboración con la Sociedad Gaditana de Historia Natural), actividades con escolares, conferencias o el inventario de la biodiversidad del parque de Santa Teresa.
Próximamente presentaremos una campaña de difusión que, durante los próximos años, irá mostrando las especies más significativas de aquellas que nos acompañan, además de continuar con las actividades anteriormente mencionadas.
Por todo ello, quiero aprovechar que este 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad para reafirmar nuestro compromiso con su conservación.
De todos es conocido el valor ambiental que alberga el extenso término jerezano. Espesos bosques cubren la zona sureste de nuestro municipio. Un rosario de lagunas salpica nuestra fértil campiña. Ríos y arroyos comunican el territorio a modo de corredores ecológicos. En la zona norte, marismas relícticas son vestigio de otro tiempo. Estos ecosistemas son el hábitat de una enorme biodiversidad.
Lo que pocos conocen es la variedad de especies que alberga la ciudad y los parques periurbanos cercanos a esta.
Cerca de 100 especies de aves comparten hábitat con nosotros. Centenares de vegetales distintos pueblan parques, jardines, calles y solares. Infinidad de insectos polinizan la vegetación y sirven de alimento a aves y murciélagos que evitan que se conviertan en plaga. Con multitud de formas y colores los hongos aprovechan la materia orgánica y variedad de líquenes se aferran a tejas, piedras y troncos, indicándonos la calidad del aire que respiramos. Además de todos estos organismos, nos acompañan también reptiles y mamíferos.
Valgan como muestra de la importancia de Jerez como hábitat dos ejemplos, uno animal y otro vegetal.
Jerez cuenta con una de las pocas poblaciones conocidas en España de nóctulo mayor, el murciélago más grande de los que viven en Europa. Durante la primavera y el verano viven y se reproducen en libertad en algunas de las palmeras del Centro de la Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico Jerez.
Entre la vegetación cabe destacar la presencia en un solar de la ciudad de picris willkommii, una herbácea de flores amarillas catalogada en peligro de extinción, que tiene en Jerez la única población conocida en Cádiz, encontrándose los demás ejemplares localizados en España en la provincia de Huelva.
Uno de los objetivos del Servicio de Medio Ambiente es dar a conocer la biodiversidad que alberga Jerez y la importancia de su conservación. Es fundamental que todos tomemos conciencia de los múltiples beneficios que nos reportan las especies que comparten con nosotros la ciudad.
Para cumplir este objetivo, en los últimos meses, hemos organizado distintas actividades como plantaciones de nuevas variedades de árboles, entre los que cabe destacar olmos resistentes a la grafiosis (realizada en colaboración con la Sociedad Gaditana de Historia Natural), actividades con escolares, conferencias o el inventario de la biodiversidad del parque de Santa Teresa.
Próximamente presentaremos una campaña de difusión que, durante los próximos años, irá mostrando las especies más significativas de aquellas que nos acompañan, además de continuar con las actividades anteriormente mencionadas.
Por todo ello, quiero aprovechar que este 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad para reafirmar nuestro compromiso con su conservación.
Comentarios