Hijos de una mala madre

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Hijos de una mala madre

22-09-2016 / 08:33 h.
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Con qué rapidez nos ponemos a hacer números, a cuadrar cuentas, poniendo a dieta la bolsa de las inversiones y la investigación, etcétera, cuando 'Mamá Europa' (o debo decir 'Mamá Merkel') toca la corneta y nos pone firmes y en fila de a uno.

Con qué rapidez quitamos derechos, aumentamos jornadas laborales, arrebatamos pagas extras, cerramos camas hospitalarias, disminuimos el cuerpo de educadores, policías, bomberos, personal de limpieza…

Qué formales somos en el cumplimiento de nuestras obligaciones con nuestros socios comunitarios, y qué poca solidaridad hemos recibido a cambio por parte de muchos de ellos, que han mirado para otro lado mientras la gente de la clase media-baja española sufría las consecuencias de una crisis que nació en otras fronteras y que nos contagiaron como si de un burdo virus de la gripe se tratara.

Las consecuencias de la crisis han sido nefastas para muchas familias en nuestro país. Y aun ahora que empezamos a ver cómo el cielo empieza a despejarse, ahora que vemos esa luz al final del túnel, sabemos que nos queda mucho por recorrer y que ciertos derechos que han desaparecido por el camino no volverán jamás. Y si lo hacen, quizás sean nuestros hijos y nietos quienes los disfruten.

Sin embargo, cuando es la misma Europa las que nos enmienda la plana, cuando nos dice el Tribunal de Justicia Europeo que nuestro sistema laboral no cumple con las directivas comunitarias en cuanto a la precariedad de los contratos, o en cuanto a las indemnizaciones para los despedidos eventuales o interinos… entonces no hay prisa. Entonces nadie viene a apretarnos las tuercas de un “ahora y ya”.

Porque después de 30 años inmersos en la UE… ¿alguien me va a decir que ningún jurista, de esos que ganan dinero a espuertas en algún despacho de Bruselas, no se había dado cuenta de esas carencias en el Estatuto del Trabajador de España? ¿¿En treinta años?? ¿¿De verdad??

Creo que nos toman por imbéciles (de nuevo). Y es triste. Porque da una sensación de indefensión e injusticia superlativa. Porque parece como si esa 'madre' te castigara por tus errores y pasase por alto tus aciertos y sabiendo que tienes el flequillo mal peinado, o el pantalón roto, no haga por evitar que salgas a la calle hecho unos zorros.

Eso sí, ya tienen un nuevo motivo para demonizar el bloqueo institucional. Ahora tienen el cinismo de decirnos que si hubiese gobierno, esa reforma urgente que clama Europa de nuestro Estatuto del Trabajador, se hubiese abordado. ¿En serio? ¿Después de 30 años? ¿Y por Rajoy?

Lo dicho. Nos toman por imbéciles.

 
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