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“Hay una connivencia vergonzante, solo pedimos que se cumpla la normativa”

La Asociación de Vecinos del Centro Histórico denuncia un repunte del botellón, vandalismo y ruido en la zona de San Mateo y San Lucas por los jóvenes que acuden a la discoteca Bereber. 

La Asociación de Vecinos del Centro Histórico denuncia un repunte del botellón, vandalismo y ruido en la zona de San Mateo y San Lucas por los jóvenes que acuden a la discoteca Bereber. 

Un verano más, el botellón y algunos actos incívicos de personas que acuden a la conocida discoteca Bereber de la calle Cabezas vuelven a centrar las críticas de la Asociación de Vecinos del Centro Histórico. Alejandro González, presidente del colectivo, señala que son especialmente los jueves cuando mayor concentración de jóvenes acuden al entorno de las plazas del Mercado y Belén para beber previamente antes de acudir a la citada sala. “Nunca se había desmadrado tanto como este año. Y no descartamos volver a patrullar y realizar otras acciones, porque hemos pedido un dispositivo de Policía Local al Ayuntamiento, como había antes, pero no nos lo ponen”.

Pero más allá de esas conductas incívicas, González vuelve a recordar que el negocio de Cabezas no cumple con la normativa. De un lado, porque su zona de patios “tiene licencia de cafetería y sin embargo está abierta hasta las siete de la mañana” -algo que desmienten desde Bereber, que afirman que cierra a las cuatro-, mientras que el resto tiene licencia de sala de fiesta y discoteca, algo que la asociación lleva reclamando años que se le retire “porque en centro histórico no se pueden otorgar”. De esta manera Bereber debería cerrar a las cuatro de la mañana, algo que, entienden, mitigarían el vandalismo. “Hay una connivencia vergonzante. Solo pedimos que se cumpla la normativa, porque eso lleva más de diez años abierto y nunca se ha hecho nada. ¿Qué es lo que hay detrás?”.

En este último sentido Urbanismo tiene la última palabra. En noviembre de 2014, cuando reabrió sus puertas la sala de fiestas tras unos meses cerrada, los vecinos avisaron de que la misma había estado clausurada desde febrero de ese mismo año, mientras que la nueva dirección de la discoteca, Alborada Beach –anteriormente Bereber Copas SL- decía que no, que el cierre había durado mucho menos ya que se habían realizado eventos durante aquel verano previo.

Que se mantuviera cerrada por más o menos tiempo no es un asunto menor. Según la ley de espectáculos públicos y actividades recreativas de Andalucía, “la inactividad o cierre, por cualquier causa, de un establecimiento público durante más de seis meses determinará que el mismo se vuelva a someter a los medios de intervención administrativa que en su caso correspondan”. De esta manera, si Bereber se hubiera mantenido cerrada nueve meses, como defienden los vecinos, tendría que haberse sometido, de nuevo, a los controles urbanísticos y haber vuelto a solicitar licencias que actualmente tiene aprobadas desde 2004 y 2005. El problema para sus propietarios vendría en el hecho de que el PGOU actual ya no es el de 1995, que es el que estaba en vigor cuando se abrió la discoteca hace 11 años, sino el de 2008, que impide que un local con más de 300 metros cuadrados en casco histórico pueda tener licencia de sala de fiestas.

Esta ‘patata caliente’ se la encontró el anterior delegado de Urbanismo, el popular Agustín Muñoz y ahora, tras 18 meses desde que se abriera ese expediente por parte de la delegación, Alejandro González afirma que han recibido la resolución, en la que se refleja que no se ha podido demostrar que la discoteca permaneciera cerrada tantos meses como defienden los vecinos. Entre otras cosas, apunta a un informe del 092 “que dice que no puede corroborarlo, pero claro, es que el dispositivo policial se eliminó precisamente en febrero, cuando cerró. Es un poco incongruente. ¿Significa entonces que la Policía no patrullaba tampoco la zona?”. Lo cierto es que ahora hay un plazo de alegaciones en el que la asociación pretende solicitar una serie de documentos a Urbanismo, recordando además que al no haberse resuelto este expediente, el traspaso de licencia de Bereber Copas SL a Alborada Beach no se ha producido. Este último extremo afirma desconocerlo Ismael García, gerente de Bereber, quien por otro lado defiende que “estamos al día en todo” hasta el punto de señalar que “no nos dejan tranquilos. Cuando no es la Policía Local es la autonómica y cuando no, los técnicos de Urbanismo. Aquí puede venir cualquiera y comprobar que estamos al día en todo”. García, además, señala que ha intentado reunirse con la asociación del centro histórico y son ellos los que han declinado la oferta.

En cuanto al vandalismo, desde Bereber se desmarcan de lo que hagan sus clientes de puerta para fuera de su local. “Los vecinos se creen que si hay un vaso de plástico en la calle es nuestro, cuando nosotros no servimos en vaso de plástico, sino de cristal, y no los dejamos sacar a la calle”.

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