Objetivo: 26M

Guapo, y bonito, y bonito…

Crónica social de un 'paseíllo' de Pedro Sánchez por la barriada Princi Jerez para apoyar la candidatura de Mamen Sánchez para revalidar su alcaldía en Jerez

Parece una procesión. No una de Semana Santa; una de romería. Hay quien sigue sus pasos y quien se queda un poco alejado, contemplando la estampa. Un pequeño tumulto le persigue, se echan a sus brazos, le dicen cosas bonitas y alzan los móviles para capturar el instante. Una señora saca la cabeza por el balcón y le grita: “¡Pedro, guapo!”. Hasta los perros le ladran. Es tan influencer que los mayores, con muleta o bastón, le acosan para hacerse un selfie. 

“Venga, que le quiero dar un beso”, le dice una abuela a su marido. “Ya ve tú, ¿te va a subir 1.000 pesetas en la pensión?”, le devuelve. Pero tienen que darse prisa. La visita es fugaz. Ni media hora dura el paseíllo del actual presidente en funciones, Pedro Sánchez, en la barriada jerezana Princi Jerez, a cinco días de las elecciones municipales del próximo 26 de mayo.

“Sabía que iba a venir, pero pensaba que iba a ir al centro, como siempre. Entro en mi barrio y veo tanta Policía… Ya se ha tirao alguien, pensé. Y me encuentro que no, que es Pedro Sánchez“, dice una vecina. De imaginarse un suicidio, algo que parece habitual en la zona, a toparse con el secretario general del PSOE. “Aquí, en esta barriada, ¿qué va a hacer este hombre?”, se preguntan algunos residentes. En lo simbólico, apoyar la candidatura de Mamen Sánchez para revalidar su alcaldía en Jerez. En lo superficial, dar una vuelta por el barrio, apretar manos, dar las gracias, besar y posar ante las cámaras.

Pedro Sánchez y Mamen Sánchez tomándose un jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

Son las 17:10 horas. Junto a la carnicería de Princi Jerez despliegan una carpa roja. “Nada de canutazos, el presidente no va a hablar”, informa a la prensa el dispositivo que acompaña a Sánchez. En el centro, los militantes no faltan a la cita. Mientras, en la periferia de la zona escogida, se concentran varios vecinos, mujeres en su mayoría. “Dicen que más vale malo conocido que bueno por conocer“, murmura una de las presentes. “Llevamos votando al PSOE toda la vida; no vamos a cambiar ahora…“, continúa. “Estamos con la revolución de Pedro”, espeta otra de ellas.

Una de las vecinas no sabe a qué está esperando, dice que al ver que había algo en su barrio, ha decidido quedarse junto a una amiga. “Viene Pedro Sánchez”, le informa una. Acto seguido, se le ilumina la cara. “Ay, pues menos mal que me he quitao el chándal”, ríe, con un brillo en los ojos. Las mujeres se acicalan. “Hombre, es que Pedro es muy guapo, tiene un toque… Es muy simpático”, exalta una afiliada del PSOE, que viste, orgullosa, una camiseta roja de tirantas. Hace calor, mucha calor. Ya hay que tener ganas de conocer en persona a Pedro Sánchez para estar a pleno sol, aguardando media hora.

Sánchez viene a Jerez. Ya lo hizo el pasado 6 de abril durante la campaña de las generales. Dio un mitin acompañado de Susana Díaz, Grande-Marlaska, Irene García y Mamen Sánchez. Pero esta vez la que se juega el tipo es esta última, la actual alcaldesa de Jerez. Lo que en un principio iba a ser un mitin que iba a contar con la presencia de la líder socialista en Andalucía, se ha convertido en un paseíllo de unos 25 minutos, después de tomarse una copita de fino junto a Mamen y a la presidenta de Diputación de Cádiz, Irene García.

La alcaldesa de Jerez Mamen Sánchez abrazando al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. FOTO: MANU GARCÍA.

“Del PSOE desde siempre. Tenía un hermano que mataba por el PSOE, ¡vamos!”, dice una septuagenaria que espera la llegada del presidente del Gobierno junto a dos amigas. “Aunque pasemos hambre, del PSOE”, espeta su compañera, de unos 60 años de edad. “Hay muchos que dicen que van a votar a los socialistas y al final no. Pero nosotras sí, ¡eh!”, aclaran, minutos antes de que llegue el coche presidencial. Es él. El que resucitó, como Jon Nieve, o al que no pudieron matar, como Bran Stark ‘El Tullido’. Se baja, y la gente se le abalanza.

“Pedro, ahora que te veo, dame dos besos”, le dice una mujer, que se los da antes de que este asienta. Entre tantas personas, Margarita, de 62 años de edad y vecina del barrio, se aproxima a Sánchez para hacerse una foto. “¡Qué guapo eres!”, le piropea. “¿Me da una paguita primo? que me hace falta”, le pregunta con arte. Pedro sonríe, le pone el brazo en el hombro y sigue hacia delante. Margarita confiesa que no va a votar al PSOE, que le tira más otro partido. Ahora, tiene claro, dice, “que ninguno da na“. “Ahora le mando la foto a mi toda mi gente y me dicen: ¡Mamona!“, sonríe.

“Aunque pasemos hambre, del PSOE”, repito en voz alta, impactada. “Digo, y hasta la muerte”, agrega un matrimonio de la barriada. Son del PSOE desde hace muchos años, y dicen que con ver al secretario general del partido, desde “las gradas”, tienen bastante. No obstante, ven cómo Pedro Sánchez se queda frente a un negocio local durante un rato y luego prosigue su marcha. Es entonces cuando el señor, de 83 años, expresa con sorna: “Ea, ya ha bendecido esta asesoría —hace una cruz con sus manos—, ya puede seguí“.

Una mujer dándole la mano al secretario general del PSOE. FOTO: MANU GARCÍA.

Hay quien prefiere quedarse al margen y quien lo vive, como un vecino que se emociona al darle un apretón de manos. “Hombre, no todos los días le da uno la mano al presidente del Gobierno“, manifiesta con lágrimas en los ojos. Devoción, emoción. “¿Qué voy a hacer? Saludarlo y darle dos besos, no puedo hacer otra cosa”, le dice un hombre a un amigo, a escasos metros de Pedro. “Benicio, ¿usted a quien va a votar?”, le pregunta una vecina a Paco Benicio. “Yo soy de mi mujé, que llevo 70 años junto a ella”, responde. Desvela que tiene otras inclinaciones políticas. No obstante, es uno de los que van en la breve marcha. “He venío porque estoy en mi casa aburrío“, suelta.

“¡Viva Jerez!”, vocifera la gente, entre aplausos, segundos antes de que Pedro Sánchez se meta en el vehículo que lo trajo. “Ya ha dao una vuelta y ya se va”, cuchichean algunos. “Bueno, no ha dicho nada”, lamentan otros. “No se ha tomado ni unos caracolitos“, se escucha. En definitiva, mucho selfie y poca palabra. Aunque con quien sí habló fue con su compañera de partido, Mamen Sánchez, a la que le dijo: “No solo tienes que ganar, sino que tienes que gobernar”.

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