Cultura

‘Goch guitar’: la guitarra que se aprende a tocar en treinta minutos

El luthier gaditano Pablo Gallardo crea un prototipo de este instrumento destinado a niños y niñas que cuenta con una escala musical por colores

¿Imaginas aprender a tocar una canción con la guitarra en apenas media hora, aunque no hayas tocado un instrumento en tu vida? Parece una locura, pero es posible con las guitarras Goch. Se trata de una guitarra con tres cuerdas que permite que cualquier niño o niña pueda tocar y componer canciones que desee en unos pocos minutos. Pablo Gallardo –también conocido como Pablo Eco Luthier– es quién está detrás de esta creación.  

“A esta guitarra le he puesto una afinación especial, un acorde abierto, que consiste en que solamente al rasgar las cuerdas al aire ya estamos dando el primer acorde de Do. Con un dedo ponemos todos los acordes mayores, sólo con pulsar en el traste, y con dos dedos conseguimos todos los acordes menores. Con estas dos posiciones podemos tocar todas las canciones que queramos”, nos cuenta Pablo. Lo que diferencia esta guitarra de las demás es que “las otras tienen tantas posiciones como acordes existen. Para tocar una canción te tienes que aprender unos catorce acordes, y hasta llegar ahí pasan muchísimos meses y muchas horas de práctica. Con esta guitarra en treinta minutos puedes tocar la canción que quieras”. 

Escala musical por colores
La guitarra cuenta con una escala musical por colores.

Este instrumento está ideado para los más pequeños, que normalmente se aburren y abandonan el aprendizaje. “Hay que tener en cuenta que la guitarra es el instrumento más regalado del mundo y es también el que sufre más abandono. Porque se trata de un instrumento complejo y los niños hoy en día necesitan resultados inmediatos”, asegura. La Goch Guitar ha sido probada con un gran número de niños y niñas, que cuando ven que mejoran rápidamente se animan a seguir tocando. “Cuando vienen al taller de visita se la tengo que quitar de las manos”. 

Según el luthier, las pruebas con los niños han sido “excelentes”. “Y los padres también alucinan. Cuando doy talleres y los traen siempre me dicen ‘es que mi hijo no sabe tocar la guitarra’, y yo les respondo que no se preocupen porque en menos de 15 minutos estarán tocando una canción”. También han sido probadas en un centro con aulas específicas para niños con autismo “y se concentran mucho, se interesan y les va genial”. 

“Mi idea es acercar esta guitarra al mayor número de niños posible, cuantos más mejor. Lo que pretendo es que crezcan en la música”

Y es que con este instrumento no es necesario saber nada de música en principio, sólo hay que conocer los colores. “Esta guitarra juega con los siete colores del arco iris. Está demostrado que los colores del arco iris están relacionados cada uno con una nota musical, cada color vibra en la misma frecuencia que una nota musical, en esta guitarra cada color está colocado en su respectiva nota, uniendo así naturaleza y arte”. Pablo adapta las partituras a este lenguaje por colores, facilitando a los pequeños el aprendizaje. “Después de darle estas pautas ellos mismos componen sus canciones de forma inmediata. ‘Dibujan’ su propia canción”, comenta.  

Gallardo se dio cuenta mientras trabajaba con los chicos de que la guitarra se les resistía mucho. “Por eso pensé que había que simplificarla lo máximo, ya que hoy en día se lleva todo lo más simplificado posible”. Ahora mismo dispone de dos prototipos. Ha estado unos seis o siete meses trabajando en el modelo hasta dar con las medidas exactas, los grosores necesarios y la distancia entre los trastes. “Es una cosa muy complicada de idear, pero una vez que está el estudio realizado es mucho más rápido”. Ha puesto en marcha una campaña de crowdfunding para intentar sacar una tirada al mercado y los mecenas que apuesten por su proyecto tendrán su propia guitarra. “Mi idea es acercar esta guitarra al mayor número de niños posible, cuantos más mejor. Lo que pretendo es que crezcan en la música”, comenta.  

Pablo Eco Luthier lleva vinculado a la música desde pequeño, tocando la guitarra, el bajo y varios instrumentos. Estudió carpintería y asegura que siempre le ha gustado “la madera y la música”. Y de esa mezcla sólo puede salir un luthier. “Llegó un momento en el que la guitarra que yo utilizaba no me gustaba cómo sonaba, le di dos martillazos y descubrí cómo era una guitarra por dentro. Llevaba toda mi vida tocándola y no tenía ni idea de cómo era. Después de eso empecé a comprar madera, a reparar guitarras a algunos amigos, y poco a poco fui dedicándome a esto”, nos cuenta. Desde 2011 lleva ejerciendo de luthier en Cádiz. Además, Pablo también hace talleres de creación de instrumentos con material reciclado dirigido a niños y da cursos de construcción de guitarra española.  

 

 

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